Mecánica clásica en español, de la caída de Galileo al caos — pasando por Newton, las órbitas, Lagrange y Hamilton. Tres niveles de profundidad: primero las ideas con números de verdad, luego la mecánica de la carrera, y al final la mecánica teórica en serio — con visualizaciones, ejemplos por todas partes y ejercicios resueltos.
Primer sitio nuevo del programa Fisicario — la Licenciatura en Física, sitio a sitio. Hermano de Fotonario y Particulario.
Las ideas de la mecánica con números de verdad — metros por segundo, oscilaciones por minuto, órdenes de magnitud — con álgebra de instituto y notación científica, pero sin derivadas ni integrales. Divulgación exigente, para entender por qué el universo es un mecanismo… hasta que deja de serlo.
Veinte siglos creyendo que lo pesado cae más deprisa. Galileo lo mide, Newton lo explica — y la misma ley gobierna la manzana y la Luna.
Normal, rozamiento y tensión: el electromagnetismo disfrazado que te sostiene, te frena y te agarra — con el diagrama que lo resuelve todo.
Las dos monedas que el universo nunca deja de contar: julios que cambian de forma y momento que ni eso — de la chocolatina al meteorito.
El patrón que viaja sin que viaje la materia: el sonido y sus números, la resonancia que rompe puentes y la interferencia que fabrica silencio.
Los límites del reloj: la mariposa de Lorenz, el péndulo doble que pierde la memoria y el sistema solar que tampoco era un reloj.
La mecánica y ondas del primer ciclo, al nivel del Taylor y el French: vectores, ecuaciones diferenciales elementales, y cada resultado con su ejemplo numérico y su hoja de problemas.
El idioma vectorial y sus dividendos: girar es acelerar (v²/R), el tiro con y sin aire, la velocidad terminal calculada y las pseudofuerzas del planeta-tiovivo.
La contabilidad hecha teorema: la integral del trabajo, los potenciales con memoria, el mapa U(x) que resuelve sin resolver y el muro cúbico de la potencia.
La ecuación más resuelta de la física: armónico, amortiguado (Q, del columpio al átomo), forzado (la curva de resonancia) y acoplado (modos normales y el CO₂ que calienta el planeta).
El centro de masas que ignora explosiones, los choques resueltos en su marco (billar a 90°, moderadores nucleares), la ecuación de Tsiolkovski y el impulso que negocia vidas en milisegundos.
El diccionario del giro: I = Σmr² y la carrera de rodadura, la palanca que salda la escalera, y el L conservado que acelera patinadoras, púlsares y clavadistas.
Kepler auditado con calculadora, el potencial efectivo que clasifica destinos por energía, el autobús de Hohmann con sus ventanas, y las mareas que frenan planetas y despedazan lunas.
La ecuación de ondas deducida con F = ma (v = √(T/μ): guitarras y las 20 toneladas del piano), Fourier y el timbre, la impedancia que gobierna fronteras y el cono de Mach.
La mecánica teórica del segundo ciclo — Goldstein, Landau — y sus fronteras: acción, espacio de fases, caos y fluidos.
La mecánica sin fuerzas: ligaduras esquivadas, la acción y su manivela, el teorema de Noether que fabrica las tres monedas, y la bifurcación del aro giratorio — el Higgs de sobremesa.
El espacio de fases como escenario: la transformada de Legendre, los retratos con su separatriz, el corchete que la cuántica hereda con ħ, y Liouville — la gota que se estira pero no se comprime.
La libertad total del espacio de fases: generatrices, la ecuación de una sola función S, acción-ángulo con sus invariantes adiabáticos (Van Allen, Bohr-Sommerfeld) y la analogía óptico-mecánica que parió a Schrödinger.
El tensor de inercia y sus ejes propios, Euler y la peonza (dormida incluida), el teorema de la raqueta con la tuerca de Dzhanibekov, y la Tierra como peonza — Chandler, equinoccios y terremotos auditados.
El problema de autovalores que resuelve todo lo que vibra: el CO₂ examinado por el espectrómetro, la cadena con su dispersión y sus fonones, y el calor de los sólidos — con el diamante desobedeciendo hasta que llegó Einstein.
El caos cuantificado: ciclos límite que laten solos, la cascada de Feigenbaum con su 4,669 universal, la mariposa de Lorenz integrada en vivo, y KAM — el orden que resiste por irracionalidad, esculpido en los huecos de Kirkwood.
La materia que fluye: Arquímedes deducido en una frase, el ala contada con honestidad, el zoológico de Reynolds de la bacteria a la ballena, y la turbulencia — el problema del millón de dólares con que el curso se despide.