En el Nivel I dijimos «velocidad» y «aceleración» confiando en el contexto. Ahora toca el idioma completo: posición, velocidad y aceleración son vectores — flechas que se suman por componentes — y el cálculo diferencial los conecta: , . La recompensa inmediata: una sola ecuación, , gobierna las tres dimensiones a la vez — y esconde una sorpresa que el Nivel I solo insinuó.
Tres ecuaciones por el precio de una
La segunda ley, en serio, es vectorial:
(los puntos son derivadas temporales: , la notación de Newton que usaremos sin pudor). La consecuencia práctica es el principio de independencia: cada componente evoluciona por su cuenta. La gravedad, que solo vive en la componente vertical, no toca a la horizontal — por eso la bala disparada horizontal y la moneda soltada a la vez tocan el suelo a la vez, aunque una recorra 300 metros y la otra ninguno. El artículo 02 exprimirá esta separación hasta la última gota.
La sorpresa: girar es acelerar
Un coche a 120 km/h constantes por una curva, ¿acelera? El velocímetro dice que no; el vector dice que sí: cambia de dirección, y a = dv/dt no distingue entre cambiar de módulo y cambiar de rumbo. Para el movimiento circular uniforme el cálculo da un resultado exacto y célebre — deriva dos veces y obtendrás
una aceleración de módulo v²/R apuntando siempre al centro: la aceleración centrípeta. No es una fuerza nueva: es una factura que alguna fuerza real debe pagar. En la rotonda del Nivel I la pagaba el rozamiento; en la órbita de la ISS la paga la gravedad entera (v²/R = 7660²/6,79×10⁶ = 8,6 m/s² — exactamente la g local: la órbita, auditada por componentes).
Problema. La centrifugadora de entrenamiento de la NASA tiene 8,8 m de brazo. ¿A cuántas vueltas por minuto somete al piloto a 5g?
Solución. Exige a = ω²R = 5g:
Resultado. Unas 23 revoluciones por minuto — un giro cada 2,7 segundos: modesto en apariencia, brutal en factura v²/R. La misma cuenta dimensiona el tambor de tu lavadora (23 cm a 1200 rpm: ω = 126 rad/s, a = ω²R ≈ 3650 m/s² — ¡370 g! — por eso la ropa se pega y el agua se va) y las futuras estaciones con «gravedad» rotatoria de la ciencia ficción seria.
La gramática, en limpio. Vectores que se derivan componente a componente; F = ma como tres ecuaciones independientes; y la lección profunda: la aceleración mide todo cambio del vector velocidad — frenar, arrancar y girar son el mismo fenómeno con distinto disfraz. Todo el Nivel II es conjugar este idioma.
Ejercicios
Comprueba la afirmación del texto: deriva dos veces y verifica que a = ω²R = v²/R apuntando al centro.
Solución
Primera derivada: , de módulo v = ωR y perpendicular a (tangente, como debe). Segunda: — módulo ω²R, sentido opuesto al radio: hacia el centro. Y con v = ωR, ω²R = v²/R. Dos derivadas y sale solo: el cálculo hace gratis lo que la geometría del Nivel I solo podía afirmar.
Un tren toma una curva de 1200 m de radio. La normativa limita la aceleración lateral sin peraltar a ~1 m/s². ¿Velocidad máxima? ¿Y por qué el AVE necesita curvas de 7000 m?
Solución
v = √(aR) = √1200 ≈ 35 m/s = 125 km/h. Para 300 km/h (83,3 m/s) con la misma factura: R = v²/a = 6940 m — ahí están los 7000 m del trazado AVE. La aceleración centrípeta crece con v², así que triplicar la velocidad exige multiplicar por nueve el radio (o peraltar, que desvía parte de la factura a la normal — el ejercicio de la rotonda del Nivel I, ascendido a ingeniería civil).
En lo alto de una atracción de «looping» de 8 m de radio, ¿qué velocidad mínima evita que el vagón (y tu desayuno) se despeguen del raíl?
Solución
En la cúspide, gravedad y normal apuntan ambas al centro (abajo). El caso límite es normal cero: la gravedad sola paga la factura, g = v²/R, o sea v = √(gR) = √78,5 ≈ 8,9 m/s (32 km/h). Más despacio, la gravedad «sobra» y el vagón cae del raíl (por eso los loopings reales llevan margen y forma de gota, no de círculo: menos radio arriba, menos velocidad exigida). El criterio v² = gR reaparecerá en las órbitas: la ISS es un looping cuya cúspide dura para siempre.