Sistemas dinámicos y caos · Artículo 03

Lorenz y el atractor extraño

Las tres ecuaciones de I.5, por fin a la vista: la mariposa dibujada. Un objeto que atrae como un punto, no se repite como un ciclo y guarda infinita estructura en volumen cero — el tercer atractor, el extraño.

El sistema con que Lorenz destiló su atmósfera de juguete (1963) cabe en tres líneas:

x˙=σ(yx),y˙=x(ρz)y,z˙=xyβz,\dot{x} = \sigma(y - x), \qquad \dot{y} = x(\rho - z) - y, \qquad \dot{z} = xy - \beta z,

con σ = 10, ρ = 28, β = 8/3 (convección: x el giro del fluido, y y z los contrastes de temperatura). Tres variables — el mínimo legal del artículo 01 — disipativas (el volumen de fases se contrae sin pausa) y sin embargo sin reposo: las trayectorias caen a un conjunto de volumen cero donde nunca se repiten. Ese conjunto — la mariposa de dos alas — es el atractor extraño, y el interactivo lo integra ante tus ojos.

Prerrequisitos: I.5 (la historia), III.2 (la gota que se estira) y el artículo 01 (por qué hacían falta tres dimensiones).
El atractor de Lorenz: la mariposa, integrada en vivo

σ = 10, ρ = 28, β = 8/3 — proyección (x, z). Dos trayectorias separadas una MILLONÉSIMA al nacer; el contador mide su divorcio.

t = 0.0 separación: 1.0e-6

Gemelas de momento: la millonésima aún es invisible — pero crece como e^(0,9t), duplicándose cada ~0,8 unidades.

La anatomía del monstruo

Cómo convive «atraer» con «no repetirse»: el mecanismo del panadero (ejercicio 2 del artículo 02) en tres dimensiones. La disipación aplana las trayectorias contra un conjunto casi bidimensional; dentro de él, la inestabilidad las estira (Lyapunov positivo: el error crece e^(0,9t), o sea que se duplica cada ln2/0,9 ≈ 0,77 unidades de tiempo — y como una «vuelta» del atractor dura ~0,75, sale casi exactamente una duplicación por vuelta: cada paseo alrededor de un ala te cuesta un bit de información sobre dónde estabas) y el pliegue de las dos alas las rebaraja: cada órbita salta de ala en ala en una secuencia tan impredecible como una moneda — determinista al 100 %, de I.5, ahora con anatomía. El resultado tiene dimensión dimensión fractal ≈ 2,06: más que una sábana, menos que un sólido — un hojaldre de infinitas hojas de grosor cero, donde la sección transversal es un conjunto de Cantor. «Extraño» es el adjetivo técnico y se lo ganó.

Ejemplo resuelto 1 · El caos como fuente y como disfraz

Problema. Dos preguntas prácticas de cierre: ¿se puede usar un atractor extraño? ¿Y se puede distinguir su «ruido» del ruido de verdad?

Solución. Usarse: los generadores de números «aleatorios» y algunos cifrados de señal explotan circuitos de Lorenz/Chua — determinismo que nadie puede predecir sin las condiciones iniciales exactas (y dos circuitos caóticos pueden sincronizarse entre sí — Pecora y Carroll, 1990 — lo que permitió comunicaciones enmascaradas en caos). Distinguirse: sí — el caos de pocas variables delata su determinismo en el espacio de fases reconstruido (embedding de Takens): sus puntos caen sobre un objeto de dimensión baja, mientras el ruido llena todo. Así se ha buscado (y a veces encontrado) determinismo en series de epilepsia, climas antiguos y mercados.

Resultado. El atractor extraño convirtió «no podemos predecir» en un programa de investigación: medir Lyapunovs, dimensiones y recurrencias donde antes solo se veía ruido. La derrota de Laplace (I.5), bien digerida, resultó ser una caja de herramientas — la lección de método con que el módulo quiere despedirse.

La mariposa, con matices de honestidad. El «efecto mariposa» ya quedó bien contado en I.5; añade dos precisiones de nivel III. Una: el horizonte de predicción del Lyapunov vale para errores pequeños — la predictibilidad real de la atmósfera varía por regímenes (hay semanas mansas y semanas salvajes: el propio abanico de los ensembles lo mide). Y dos: que el atractor sea acotado significa que el caos NO es «cualquier cosa puede pasar» — la trayectoria impredecible vive en un conjunto precisísimo: no sabrás si lloverá el martes, pero la presión no se saldrá jamás de su mariposa. El caos determinista es libertad bajo fianza geométrica.

Ejercicios

Ejercicio 1

Verifica la contracción: calcula la divergencia del flujo de Lorenz y demuestra que TODO volumen de fases se contrae a ritmo constante e^(−13,7t). ¿Cómo casa eso con Lyapunov positivo?

Solución

div = ∂ẋ/∂x + ∂ẏ/∂y + ∂ż/∂z = −σ − 1 − β = −13,67: contracción feroz (¡el volumen cae 6 órdenes por unidad de tiempo!). Casa perfectamente: contraer el VOLUMEN no impide estirar UNA dirección (λ₁ ≈ +0,9) mientras otra se aplasta mucho más (λ₃ ≈ −14,6; λ₂ = 0 a lo largo del flujo). Suma de Lyapunovs = divergencia ✓. Estirar en una, aplastar en otra: el hojaldre. La contabilidad de Liouville (III.2), rota en total pero respetada en estructura, es la partida de nacimiento del atractor extraño.

Ejercicio 2

Lorenz descubrió su sensibilidad por el redondeo de una impresora (I.5). Estima: con λ ≈ 0,9 por unidad de tiempo y un error inicial de 10⁻⁴ (tres decimales), ¿cuántas «vueltas» del atractor tardó su simulación en divergir del todo?

Solución

De 10⁻⁴ a orden 1: ln(10⁴)/0,9 ≈ 10 unidades de tiempo — y una vuelta al atractor toma ~0,75: unas 13 vueltas. En la impresora de 1961, media página de columnas antes de que los números no se parecieran en nada — exactamente lo que Lorenz describió. Ahora tienes las tres versiones de la historia: la anécdota (I.5), el mecanismo (la gota de III.2) y el número (este ejercicio). Así se cierra un arco de curso.

Ejercicio 3

¿Por qué el atractor de Lorenz NO demuestra que la atmósfera real sea caótica — y qué es lo que sí demuestra? (Honestidad de nivel III.)

Solución

Las tres ecuaciones son una caricatura salvaje (tres modos de una convección idealizada: ni Coriolis, ni humedad, ni continentes). Lo que Lorenz demostró es un principio de posibilidad: que un sistema determinista, disipativo y modesto puede ser intrínsecamente impredecible — luego la atmósfera, infinitamente más rica, no tiene excusa para ser mansa; y la experiencia de 60 años de predicción numérica (el límite práctico de ~2 semanas, los ensembles) confirma que no lo es. Distinguir «modelo que ilustra un mecanismo» de «modelo que describe un sistema» es quizá la lección metodológica más exportable del curso — y la mariposa fue siempre lo primero.