Del mito al movimiento · Artículo 03

F = ma

La primera ley dice qué pasa sin fuerzas: nada. La segunda pone precio al cambio: cuánta fuerza cuesta cuánta aceleración. Tres símbolos que despegan cohetes, frenan Fórmulas 1 y explican por qué un choque a 100 km/h es una condena de 39 g.

Si la inercia es la ley de la pereza — nada cambia de velocidad por su cuenta — la segunda ley de Newton es la tarifa: cambiar la velocidad de una masa cuesta fuerza, y la ecuación dice exactamente cuánta. Este artículo pone la ley a trabajar con números de verdad: un Saturno V, un Fórmula 1 y un choque contra un muro.

Prerrequisitos: artículo 01 (qué es acelerar) y artículo 02 (por qué solo el cambio de velocidad pide explicación).

La ecuación y su unidad

F=ma\vec{F} = m\,\vec{a}

Léela en las dos direcciones. Hacia la derecha: aplica a una masa m una fuerza F y obtendrás aceleración a = F/m — el doble de fuerza, el doble de aceleración; el doble de masa, la mitad. Hacia la izquierda: si ves algo acelerar, ahí hay una fuerza neta, y puedes medirla sin tocarla. La unidad hace honor al autor: 1 newton (N) acelera 1 kg a 1 m/s². Para calibrar la intuición: una manzana de 102 gramos pesa casi exactamente 1 N. Newton, literalmente, en una manzana.

Masa no es peso

La báscula no mide tu masa: mide la fuerza con que la Tierra tira de ella — tu peso, P = mg. En la Luna, con g = 1,62 m/s², la báscula dice seis veces menos; tu masa — lo que cuesta acelerarte, lo que duele al chocar contigo — es idéntica. Por eso los astronautas del Apolo flotaban ligeros pero manejaban sus equipos con el mismo cuidado: empujar 100 kg sigue costando lo mismo en cualquier parte del universo.

Ejemplo resuelto 1 · El despegue del Saturno V

Problema. En el despegue, el Saturno V empujaba con F = 33,9 millones de newtons y pesaba m = 2 970 000 kg. ¿Con qué aceleración abandonó la plataforma?

Solución. Sobre el cohete actúan dos fuerzas: el empuje hacia arriba y el peso hacia abajo. La segunda ley usa la neta:

a=Fmg=33,9×1062,97×1069,81=11,49,81=1,6 m/s2.a = \frac{F}{m} - g = \frac{33{,}9\times 10^6}{2{,}97\times 10^6} - 9{,}81 = 11{,}4 - 9{,}81 = 1{,}6\ \mathrm{m/s^2}.

Resultado. Un 0,16 g: el cohete más potente de su siglo despegó acelerando menos que un utilitario. La cifra esconde la tiranía del cohete: de cada 11,4 m/s² que compra el empuje, la gravedad confisca 9,81. Por eso el Saturno V quemaba 13 toneladas de combustible por segundo — y por eso, aligerándose, acabó el primer minuto ya a 0,5 g y creciendo. La ecuación del cohete que gobierna ese juego cae en el módulo II.4.

El otro extremo: frenar

Un Fórmula 1 frena de 300 km/h con una deceleración de 5 g — cincuenta metros por segundo de velocidad perdidos cada segundo, el piloto colgado de los cinturones con cinco veces su peso. Pero el récord cotidiano es más serio: chocar a 100 km/h (27,8 m/s) contra un muro rígido deteniéndose en 1 metro de chapa arrugada significa

a=v22d=27,822×1390 m/s239g.a = \frac{v^2}{2d} = \frac{27{,}8^2}{2 \times 1} \approx 390\ \mathrm{m/s^2} \approx 39\,g.

Un cuerpo de 70 kg «pesa» ahí 2,7 toneladas. Toda la ingeniería de seguridad — zonas de deformación, airbags, cascos — es una sola idea aplicada con fe: alargar la distancia (y el tiempo) de frenada para rebajar la a de F = ma. El airbag no te salva parándote: te salva parándote más lento.

Las tres leyes, en limpio (dos de tres). Primera: sin fuerza neta, velocidad constante — el cambio es lo que pide explicación. Segunda: el cambio cuesta F = ma; misma fuerza, más masa, menos aceleración. La tercera — que las fuerzas siempre van en pares — cierra el trío en el artículo 04, y con ella Newton se atreverá con la Luna.

Ejercicios

Ejercicio 1

Un ascensor sube frenando (llega a tu piso). ¿La báscula bajo tus pies marca más o menos que tu peso? ¿Y qué marca en caída libre?

Solución

Subir frenando es acelerar hacia abajo: la fuerza neta apunta abajo, así que la normal de la báscula es menor que tu peso — marca menos, y sientes el estómago «flotar». En caída libre la báscula y tú caéis con la misma a = g: la normal es cero y marca cero. Esa ingravidez de caída no es ausencia de gravedad — es gravedad en estado puro, y es exactamente lo que viven los astronautas del artículo 04.

Ejercicio 2

El mismo motor empuja igual un camión cargado (40 t) que vacío (15 t). ¿Cuánto cambia la aceleración? ¿Y la distancia para alcanzar 90 km/h?

Solución

La aceleración escala como 1/m: cargado acelera 15/40 = 0,375 veces lo que vacío — con fuerza fija, casi el triple de lento. La distancia para alcanzar una velocidad dada escala como 1/a (d=v2/2ad = v^2/2a), o sea ×2,7 cargado. Es el motivo por el que los carriles de incorporación se diseñan para el camión lleno, no para el coche: F = ma decide la longitud del asfalto.

Ejercicio 3

En el choque a 100 km/h del texto, el airbag y el cinturón alargan tu frenada personal de 1 m a unos 1,5 m efectivos, y los 39 g bajan a 26 g. ¿Por qué «solo» eso, y aun así importa tanto?

Solución

Porque a=v2/2da = v^2/2d: la deceleración va como 1/d, así que ×1,5 en distancia es ÷1,5 en g — de 39 a 26. Parece poco, pero la lesión no es lineal en g: el umbral de daño torácico grave ronda los 60 g sostenidos, y cada g menos aleja del precipicio. La otra mitad del trabajo la hace la zona de deformación del coche (ese metro de chapa es el primer airbag). Moraleja cuantitativa: en seguridad, los metros de frenada se pagan en g.