Dificultad ●○○–●●●, pistas sin soluciones: la pista da el camino, nunca el resultado. Receta del módulo: identifica el eje, escribe I, decide qué se conserva (¿energía?, ¿L?, ¿ambas?) — y el diccionario hace el resto.
Un yoyó (disco macizo, cuerda enrollada en el eje fino de radio r ≪ R) se suelta. ¿Con qué aceleración baja? ¿Y qué tensión soporta la cuerda? Compara con caída libre y explica por qué el yoyó «baja pensando».
Pista
Tres piezas: la segunda ley para el centro de masas, la ecuación de rotación respecto del centro de masas, y la ligadura que impone la cuerda enrollada. Ojo con el radio: el que aparece en el par y en la ligadura es el del eje, no el del disco — mezclarlos es el error clásico de este problema. Cuando tengas a en función de la razón de radios, toma el límite r ≪ R y verás de dónde sale el «bajar pensando»; después pon r = R y compara con la carrera de rodadura del artículo 02, que resulta ser el mismo problema puesto de pie.
Una puerta cortafuegos de 45 kg, 0,9 m de ancho, debe abrirse 90° en 1,2 s empujando en el borde. ¿Qué fuerza constante hace falta? ¿Cuánta más si un descuidado empuja a mitad de hoja?
Pista
El momento de inercia de una puerta es el de una placa respecto de su borde. La cinemática angular es la de Galileo con θ, α y t: despeja α, de ahí el par, y de ahí la fuerza dividiendo por el brazo. Segunda parte, y es la lección: no cambies el momento de inercia. I es una propiedad de la puerta y de su eje, no de dónde empujes tú; lo único que cambia es el brazo. Compara el resultado con lo que tu propia mano te dice y entenderás dónde se colocan los tiradores — y por qué las barras antipánico van de lado a lado y se empujan por el extremo alejado de las bisagras.
Recuperamos el disco duro del ejercicio 1 del artículo 01 — mismos 7200 rpm, mismos 4,5 cm de radio, ahora con su masa: 95 g de plato. Allí lo medimos girando; aquí lo paramos. Debe detenerse en 3 s ante un golpe: ¿qué par de frenado hace falta, y cuántas vueltas da mientras muere? Cierra comparando el par que acabas de calcular con la fuerza centrífuga que el artículo 01 le contó al material: ¿qué mata antes a un plato, frenarlo o girarlo?
Pista
El plato es un disco macizo girando por su eje de simetría. Convierte las rpm a rad/s antes de nada, que ahí se van la mitad de los factores 2π del mundo. El par sale de α = Δω/t. Las vueltas, de la cinemática angular sin tiempo — o, más rápido, del ángulo medio: en un frenado uniforme la velocidad angular media es la mitad de la inicial, y de ahí el ángulo total en una línea. El número de vueltas suele sorprender: compáralo con lo que tarda un disco en callarse cuando apagas un ordenador, y pregúntate por qué el fabricante prefiere aparcar el cabezal en milisegundos antes que frenar el plato.
Los clavadistas del ejercicio 3 del artículo 04 administraban un L fijo cambiando su I, y nadie preguntaba de dónde salía la energía. Aquí sí. Un tiovivo de parque (disco de 200 kg, R = 1,5 m) gira libre a 20 rpm con un niño de 30 kg en el borde. El niño camina hasta el centro. ¿Nueva velocidad de giro? ¿Quién hizo el trabajo — y cuánto?
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Se conserva L, no la energía: escribe I antes y después tratando al niño como masa puntual (en el borde suma su parte; en el centro, prácticamente no). Para el trabajo, audita la energía cinética de rotación en ambos estados — pero hazlo escribiéndola como L²/2I, que es la forma cómoda cuando L es lo que se conserva y te ahorra arrastrar ω. La diferencia la pagó alguien: identifica contra qué fuerza tuvo que caminar el niño, en qué sistema de referencia aparece esa fuerza, y por qué caminar hacia el centro cuesta mientras que dejarse llevar hacia fuera no.
Una avioneta monomotor: hélice de 20 kg modelada como barra de 1,8 m girando a 2400 rpm. Al meter gas a fondo, el motor sube el régimen en 2 s. Calcula el par de reacción sobre el fuselaje y explica por qué el piloto compensa con el pie siempre del mismo lado al despegar.
Pista
Modela la hélice como el enunciado indica y calcula su momento de inercia respecto del eje que corresponde (barra por su centro). El par de aceleración sale de α = Δω/Δt, con cuidado en las unidades de las rpm. Pero ese no es el par que el piloto compensa en régimen: hay un segundo par, constante, que no aparece en tu cuenta porque no tiene nada que ver con acelerar la hélice. Pregúntate contra qué trabaja una hélice que ya gira a régimen constante y de dónde sale entonces el par de reacción. Estima los dos órdenes de magnitud, decide cuál manda al despegue, y solo entonces explica el «pie de par». La tercera ley angular hace el resto.
El ejercicio 2 del artículo 04 alargó el día cediéndole L a la Luna. Este lo cambia sin ceder nada: con L intacto, moviendo masa. La presa de las Tres Gargantas subió 40 km³ de agua a una cota media de ~175 m — masa desplazada hacia fuera del eje terrestre en latitud ~30°. Estima el cambio del día terrestre. (I de la Tierra: 8,0×10³⁷ kg·m²; día: 86 400 s.)
Pista
La patinadora al revés, en versión planetaria: con L constante, ΔI/I te da directamente ΔT/T y no hace falta nada más. Trampa geométrica: en I solo cuenta la distancia al eje de rotación, no al centro de la Tierra, así que de los 175 m de subida solo entra una proyección — y por eso te dan la latitud. Segunda trampa, y es la grande: antes de comparar tu resultado con la cifra que publicó la NASA (unos 0,06 µs de alargamiento del día), comprueba que tu modelo y el suyo describen lo mismo. Subir 175 m una masa que ya estaba allí no es lo mismo que traerla del océano —donde estaba repartida por todo el globo— hasta la latitud 30°. Calcula las dos contribuciones por separado: una aplasta a la otra por varios órdenes de magnitud, y saber cuál es la mitad del problema. De postre: ¿qué le hace al día el deshielo de Groenlandia, y por qué su signo no es obvio?
Al terminar esta hoja giras con soltura: yoyós, puertas, tiovivos, hélices y planetas comparten diccionario. Quedan dos citas del Nivel II: las órbitas de Kepler con todas sus elipses (II.6) y la cuerda que fabrica música con matemáticas (II.7).