Ising, campo medio y el grupo de renormalización · Artículo 02

Campo medio: la aproximación que sí se resuelve, y en qué exactamente se equivoca

Sustituir el entorno de un espín por su promedio convierte un problema de 10²³ variables acopladas en una ecuación de una sola incógnita, m = tanh(zJm/k_BT), que se resuelve en un renglón y produce una transición de fase con sus cuatro exponentes: β = 1/2, γ = 1, δ = 3 y α = 0 con un salto de 3/2 k_B por espín. Ninguno de los cuatro es el correcto en tres dimensiones. Este artículo mide el error —un 33 % en T_c, un factor 1,53 en β— y, lo que importa más, deduce el criterio que dice de antemano dónde la aproximación es exacta y dónde no: el de Ginzburg, del que sale la dimensión crítica superior d = 4.

El modelo de Ising tridimensional no está resuelto, y el bidimensional costó diecinueve años. Lo que sí se resuelve en cinco líneas es una aproximación: que cada espín no sienta a sus vecinos sino a su promedio. El resultado es la ecuación m = tanh(zJm/kBT), que tiene transición de fase en kBTc = zJ, produce todos los exponentes críticos en forma cerrada y explica el ferromagnetismo. También se equivoca en la temperatura crítica de la red cuadrada por un 76 %, en la de la red cúbica por un 33 %, predice orden en una cadena que no lo tiene, y da β = 1/2 donde la medida da 0,326. Saber exactamente en qué se equivoca es la mitad de este módulo, y la otra mitad —el artículo 03— es entender por qué.

Necesitas: el artículo 01 completo, y en particular la Tc exacta de Onsager, con la que aquí se compara todo. Del módulo III.1, el ln W de un reparto binario, que es el término entrópico de la energía libre de Bragg-Williams; del III.2, la función de partición de un espín en un campo y la función de Brillouin que sale de ella. Del Nivel II, la clasificación de Ehrenfest. Van como datos: el coeficiente electrónico γ, el volumen molar y la longitud de coherencia del aluminio, que se usan en el ejemplo resuelto 2.
La autoconsistencia de campo medio, y su energía libre

A la izquierda, las dos curvas cuya intersección resuelve m = tanh((m + h̃)/T̃) con T̃ = T/Tc y h̃ = H/zJ; a la derecha, la energía libre de Bragg-Williams f(m) de la que esa ecuación es la condición de mínimo. Baje la temperatura por debajo de Tc y mire las dos cosas a la vez: la intersección se triplica y el pozo se desdobla en el mismo instante, porque son la misma frase dicha de dos maneras.

0.5254 m de campo medio
0.8959 m exacta en 2D (Onsager)
1.111 pendiente de la tanh en el origen
3 soluciones de la autoconsistencia

T/T_c = 0.900, h̃ = 0.000: la pendiente de la tanh en el origen vale 1/T̃ = 1.111, hay 3 intersecciones, y la solución estable es m = 0.5254. Tres intersecciones: dos estables (naranja) y la de m = 0, que ahora es un MÁXIMO de la energía libre —mírela en el panel derecho— y por tanto un estado inestable. Ahí está la ruptura espontánea de simetría, sin ninguna metafísica: la ecuación sigue siendo simétrica y sus soluciones estables no lo son. Y aquí está la mentira: campo medio da m = 0.5254, y el valor EXACTO del mismo modelo en dos dimensiones es 0.8959. El desarrollo cerca de T_c, √3·(1−T/T_c)^{1/2}, da 0.5477. La diferencia no se arregla con un prefactor: son β = 1/2 frente a β = 1/8.

La raíz se busca por bisección con 200 iteraciones, no iterando m ← tanh(m/T̃): la iteración de punto fijo converge tan despacio cerca de Tc —el multiplicador tiende a 1— que el exponente β medido sobre ella sale mal en la segunda cifra. La energía libre es f/zJ = −m²/2 − h̃m + T̃[((1+m)/2)ln((1+m)/2) + ((1−m)/2)ln((1−m)/2)], cuyo término entrópico es exactamente el ln W del módulo III.1 con el reparto de espines arriba y abajo. La curva de Onsager que aparece en la comparación es la del mismo modelo resuelto exactamente en dos dimensiones: no es otro sistema, es el mismo hamiltoniano sin la aproximación.

La aproximación, dicha con precisión

Lo que hace intratable al modelo de Ising es el producto sisj: dos variables que fluctúan a la vez. La aproximación de campo medio consiste en escribir cada espín como su promedio más una desviación, si = m + δsi, y tirar el término cuadrático:

sisj=(m+δsi)(m+δsj)=m2+m(si+sj)+δsiδsjse desprecia.s_i s_j = (m+\delta s_i)(m+\delta s_j) = -m^{2} + m(s_i + s_j) + \underbrace{\delta s_i\,\delta s_j}_{\text{se desprecia}}.

Conviene decir con todas las letras qué se ha tirado, porque ahí está todo el error del artículo: se ha despreciado la correlación entre las fluctuaciones de dos vecinos. No las fluctuaciones —el modelo sigue teniendo temperatura y desorden—, sino el hecho de que la fluctuación de un espín y la del de al lado no son independientes. Con eso, el hamiltoniano se convierte en una suma de términos de un solo espín:

HMF=NzJm22i(zJm+H)si,\mathcal{H}_{\text{MF}} = \frac{N z J m^{2}}{2} - \sum_i (zJm + H)\,s_i,

o sea N espines independientes en un campo efectivo Hef = zJm + H, que es el problema del paramagneto del módulo III.2 y ya está resuelto. Su magnetización es una tangente hiperbólica, y la condición de que el m que se supuso coincida con el que sale cierra el círculo:

  m=tanh ⁣(zJm+HkBT)  \boxed{\;m = \tanh\!\left(\frac{zJm + H}{k_BT}\right)\;}

La ecuación no se puede despejar, pero se lee de un vistazo. En H = 0, m = 0 es siempre solución. Que haya otras depende de la pendiente de la tangente hiperbólica en el origen, que vale zJ/kBT: si es menor que 1, la curva se queda por debajo de la recta y no hay más cortes; si es mayor que 1, aparecen dos soluciones simétricas. La frontera es la transición:

  kBTc=zJ  \boxed{\;k_BT_c = zJ\;}

Y aquí ya se ve el primer fallo, antes de calcular nada: la fórmula sólo sabe contar vecinos. La red triangular bidimensional y la cúbica simple tridimensional tienen las dos z = 6, así que el campo medio les asigna la misma Tc. Las de verdad difieren en un 24 %. Y con z = 2 predice Tc = 2J/kB para la cadena, que no se ordena a ninguna temperatura — no se equivoca por poco: se equivoca en la existencia de la transición.

La misma cuenta como energía libre: Bragg-Williams

Conviene rehacerlo por un segundo camino, porque el primero no dice cuál de las soluciones es estable. Se propone un estado en el que una fracción (1+m)/2 de los espines apunta hacia arriba, se cuenta su entropía con el ln W del módulo III.1 y se le suma la energía media suponiendo espines no correlacionados:

f(m)zJ=m22h~m+T~[1+m2ln1+m2+1m2ln1m2],\frac{f(m)}{zJ} = -\frac{m^{2}}{2} - \tilde h\,m + \tilde T\left[\frac{1+m}{2}\ln\frac{1+m}{2} + \frac{1-m}{2}\ln\frac{1-m}{2}\right],

con T̃ = T/Tc y h̃ = H/zJ. Anular df/dm devuelve exactamente m = tanh((m+h̃)/T̃): la autoconsistencia es la condición de punto estacionario de esta función, y el panel de arriba dibuja las dos cosas a la vez para que se vea. Y ahora sí se puede decidir: por debajo de Tc, m = 0 sigue siendo solución pero es un máximo, y los mínimos son los dos valores simétricos. Eso es la ruptura espontánea de simetría sin ninguna metafísica: la ecuación es simétrica y sus soluciones estables no lo son.

Desarrollando el logaritmo para m pequeño se obtiene la forma que Landau convirtió en un método general:

f(m)zJ=cte+12(T~1)m2+T~12m4+h~m,\frac{f(m)}{zJ} = \text{cte} + \frac{1}{2}(\tilde T - 1)m^{2} + \frac{\tilde T}{12}m^{4} + \cdots - \tilde h m,

y ahí está la transición en una línea: el coeficiente de m² cambia de signo en T̃ = 1, el pozo simple se convierte en pozo doble y el parámetro de orden se despega de cero. Todo lo que sigue son derivadas de este polinomio.

Los cuatro exponentes, en forma cerrada

Minimizando el polinomio y derivando respecto del campo salen los cuatro exponentes críticos de campo medio, y los cuatro son números racionales sin ninguna dependencia de la dimensión ni de la red:

m3(1TTc)1/2β=12,χ1TTc1γ=1,m \simeq \sqrt{3}\,\left(1-\tfrac{T}{T_c}\right)^{1/2} \Rightarrow \beta = \tfrac12, \qquad \chi \propto \left|1-\tfrac{T}{T_c}\right|^{-1} \Rightarrow \gamma = 1,
m(Tc,h)=(3h~)1/3δ=3,ΔC=32NkBα=0 (con salto, no divergencia).m(T_c,h) = (3\tilde h)^{1/3} \Rightarrow \delta = 3, \qquad \Delta C = \tfrac{3}{2}Nk_B \Rightarrow \alpha = 0\ \text{(con salto, no divergencia)}.

Merece la pena detenerse en α, porque es el que más se malinterpreta. El calor específico de campo medio no diverge: salta. Por encima de Tc, m = 0 y por tanto U = 0 y C = 0; por debajo, U/N = −zJm²/2 y el salto en Tc vale exactamente 3/2 kB por espín. Que se le llame «α = 0» no significa lo mismo que el α = 0 de Onsager, que sí diverge, sólo que logarítmicamente. Dos exponentes iguales con comportamientos distintos: es la clase de trampa que el artículo 03 resuelve dando a los exponentes una definición que no dependa de estas ambigüedades.

Ejemplo resuelto 1 · Los cuatro exponentes, medidos sobre la curva y no supuestos

Problema. Resuelva numéricamente m = tanh(m/T̃) y (a) mida β comparando m en 1−T̃ = 10⁻⁸ y 10⁻¹⁰; (b) mida γ evaluando χ = ∂m/∂h̃ en T̃ = 1,01, 1,001 y 1,000 1; (c) mida δ evaluando m en T̃ = 1 con h̃ = 10⁻⁶ y 10⁻⁹; (d) obtenga el salto de C. Y (e) compare la curva m(T̃) con la exacta de Onsager, que es el mismo modelo sin la aproximación.

Solución. La raíz se busca por bisección refinada, nunca iterando m ← tanh(m/T̃): cerca de Tc el multiplicador de la iteración tiende a 1 y el exponente sale mal en la segunda cifra.

MagnitudMedidoPredicho
β sobre m(t)0,500 000 011/2
Amplitud de m = A t1/21,732 050 8√3
χ en T̃ = 1,0011000,01/(T̃−1)
m(Tc, h̃ = 10⁻⁶)0,014 421 9(3h̃)1/3 = 0,014 422 5
ΔC/NkB1,499 953/2

(e) La comparación con Onsager, a las mismas temperaturas relativas:

T/Tc0,50,80,90,990,999
Campo medio0,957 500,710 410,525 430,172 510,054 75
Exacta (2D)0,998 030,954 410,895 940,685 860,515 37

Resultado. Los cuatro exponentes salen limpios y ninguno depende de la red ni de la dimensión — y ése es a la vez el atractivo y la condena de la aproximación. Que β valga 1/2 para toda red y toda dimensión es sospechoso: significa que el cálculo no ha usado en ningún momento en qué espacio vive el sistema, y sabemos desde el artículo 01 que la cadena y la red cuadrada se comportan de manera cualitativamente distinta. La comparación con Onsager pone la cifra: a 0,9 Tc el campo medio da 0,525 y la verdad es 0,896; a 0,999 Tc, 0,055 frente a 0,515. Un factor 9,4, y creciendo. Nótese, en cambio, lo bien que se porta lejos de Tc: a 0,5 Tc el error es del 4 %. Ésa es la regla que hay que llevarse: el campo medio es una aproximación buena lejos del punto crítico y cualitativamente falsa cerca, y por eso sigue siendo la primera herramienta de cualquier diagrama de fases.

En qué se equivoca, medido red por red

El error de la temperatura crítica no es aleatorio: siempre va en la misma dirección y su tamaño baja cuando sube la dimensión.

RedzdkBTcMF/J = zExacto o numéricoCociente
Cadena2120
Panal3231,518 651,975
Cuadrada4242,269 191,763
Triangular6263,640 961,648
Cúbica simple6364,511 521,330
Hipercúbica8486,680 291,198

Las dos filas con z = 6 son la prueba del delito: a igual número de vecinos, el error es del 65 % en dos dimensiones y del 33 % en tres. Lo que falta en el campo medio no es contar vecinos —eso lo hace bien— sino contar los caminos por los que la información puede volver. En una red de dimensión baja, un espín influye sobre su vecino, que influye sobre el siguiente, que vuelve a influir sobre el primero; esa correlación de retorno desordena el sistema y baja la Tc real. Cuantas más dimensiones, menos vuelve la información, y el campo medio acierta más.

Nótese cómo termina la tabla: el cociente baja monótonamente hacia 1. Ése es el aviso de que hay una dimensión donde el campo medio deja de equivocarse, y el criterio de la sección siguiente dice cuál.

Y el error de la Tc ideal del ⁴He resulta ser el mismo error. El módulo III.4 dejó anotado que el gas de Bose ideal predice Tc = 3,149 K a la densidad del ⁴He líquido y que el punto λ real está en 2,177 K: un 44,6 % de más. El gas ideal no es campo medio —no hay ningún campo que promediar—, pero comparte con él el defecto que aquí importa: no ve correlaciones entre partículas. Y el tamaño del error cae exactamente donde cabía esperarlo, entre el 76 % de la red cuadrada y el 33 % de la cúbica. Una teoría ciega a las correlaciones sobreestima siempre la temperatura de transición, porque supone que el orden se propaga sin que nada lo estorbe. La primera de las cuatro deudas del III.4 queda así situada: no es un fallo del gas de Bose, es lo que le pasa a cualquier teoría de este tipo, y su tamaño es predecible.

El criterio de Ginzburg: cuándo la aproximación es legítima

Hasta aquí se sabe que el campo medio falla cerca de Tc. Falta lo importante, que es un criterio cuantitativo y calculable de antemano: ¿a qué distancia de Tc empieza a fallar? Lo que se ha despreciado son las correlaciones entre fluctuaciones, así que la pregunta correcta es cuándo las fluctuaciones del parámetro de orden dentro de un volumen de correlación son pequeñas frente al propio parámetro de orden:

δm2ξd    m2.\langle \delta m^{2}\rangle_{\xi^{d}} \;\ll\; m^{2}.

Con la teoría de Landau-Ginzburg, ⟨δm²⟩ dentro de un volumen ξd vale kBT/(a ξd) con a el coeficiente cuadrático, mientras que m² ∝ |t| y ξ ∝ |t|−1/2. El cociente entre las dos cosas va como

δm2ξdm2    t(d4)/2,\frac{\langle\delta m^{2}\rangle_{\xi^{d}}}{m^{2}} \;\propto\; |t|^{\,(d-4)/2},

y ahí está el resultado central del artículo, en un exponente:

dFluctuación/ordenQué pasa al acercarse a Tc
2|t|−1Domina: el campo medio se rompe siempre
3|t|−1/2Domina: el campo medio se rompe siempre
4constanteMarginal: correcciones logarítmicas
5|t|+1/2Se anula: el campo medio es exacto

Eso es la dimensión crítica superior, dc = 4, y explica de golpe la última fila de la tabla de temperaturas críticas. El criterio de Ginzburg convierte el argumento en un número: la anchura de la región donde el campo medio deja de valer es

tGi132π2(kBΔCξ03)2(d=3),|t| \lesssim Gi \simeq \frac{1}{32\pi^{2}}\left(\frac{k_B}{\Delta C\,\xi_0^{3}}\right)^{2} \qquad (d = 3),

con ΔC el salto de calor específico por unidad de volumen y ξ₀ la longitud de correlación desnuda. El prefactor depende del convenio y no hay que tomárselo en serio; lo que importa es que Gi se puede calcular antes de medir nada, y que abarca quince órdenes de magnitud entre sistemas reales.

Ejemplo resuelto 2 · Por qué la superconductividad de un metal es campo medio exacto

Problema. Evalúe Gi para el aluminio superconductor —Tc = 1,18 K, γ = 1,35 mJ/(mol·K²), volumen molar 10,00 cm³/mol, salto BCS ΔC = 1,43 γTc, longitud de coherencia ξ₀ = 1600 nm— y para un imán corriente, en el que ξ₀ es del orden del espaciado de red a y ΔC del orden de kB por espín. Interprete.

Solución. Para el aluminio, γ por unidad de volumen es 1,35×10⁻³/10,00×10⁻⁶ = 135 J/(m³·K²), de modo que ΔC = 1,43×135×1,18 = 227,8 J/(m³·K). Con ξ₀³ = 4,096×10⁻¹⁸ m³:

GiAl=132π2(1,381×1023227,8×4,096×1018)2=6,9×1019.Gi_{\text{Al}} = \frac{1}{32\pi^{2}}\left(\frac{1{,}381\times10^{-23}}{227{,}8\times 4{,}096\times10^{-18}}\right)^{2} = 6{,}9\times10^{-19}.

Para el imán, ΔC ≈ kB/a³ y ξ₀ ≈ a hacen que el paréntesis valga exactamente 1, de modo que Gi = 1/32π² = 3,17×10⁻³, sin necesidad de ningún dato.

Resultado. La región crítica del aluminio tiene una anchura de Gi·Tc = 8×10⁻¹⁹ K. No es que sea difícil de medir: es que es diez órdenes de magnitud más estrecha que la mejor estabilidad de temperatura conseguida jamás —los 4 nK del experimento del punto λ que describe el artículo 04, que resuelve |t| = 2×10⁻⁹ en 2,177 K—, y quince más estrecha que la de un criostato corriente. Para un superconductor convencional, el campo medio no es una aproximación: es la respuesta, y ésa es la razón de que la teoría BCS —que es campo medio— prediga el salto de calor específico con tres cifras y nadie haya visto nunca una desviación crítica. El imán corriente, en cambio, tiene Gi ≈ 3×10⁻³: su región crítica abarca unas milésimas de Tc, que son décimas de kelvin en un material con Tc de 100 K, y por eso los exponentes críticos se miden en imanes y no en aluminio. La segunda lección es de método y vale para todo el módulo: la pregunta «¿vale el campo medio?» no tiene respuesta sin decir a qué distancia de Tc, y quien conteste sí o no sin dar un |t| no ha entendido el criterio.

Dónde el campo medio es exacto, sin trampa ni aproximación. Conviene decirlo porque el artículo lleva mucho rato criticándolo. Es exacto en tres situaciones, y las tres son la misma vista de tres maneras. Uno: en el modelo de interacción infinita (Curie-Weiss), donde cada espín interacciona con todos los demás con fuerza J/N; ahí el promedio es el entorno y la aproximación deja de serlo. Dos: para interacciones de alcance largo pero finito, cuando el número de vecinos dentro del alcance es grande, porque entonces la fluctuación relativa del campo local va como 1/√z. Tres: en d ≥ 4, por el criterio de Ginzburg. La conexión física entre las tres es una sola frase: el campo medio es exacto cuando un espín tiene tantos vecinos efectivos que su entorno no fluctúa. Y de ahí sale la razón práctica de que la teoría BCS funcione tan bien: en un superconductor convencional, dentro de una esfera de radio ξ₀ = 1600 nm caben 3×10¹² electrones de conducción, y el orden de un sistema tan poblado no fluctúa apreciablemente.

Ejercicios

Ejercicio 1

Deduzca la autoconsistencia, no la acepte. (a) Partiendo de sisj = −m² + m(si+sj) + δsiδsj, obtenga HMF y compruebe el factor N z J m²/2 —cuidado con el doble conteo de enlaces—. (b) Calcule Z de un espín en el campo efectivo y obtenga m = tanh(βzJm + βH). (c) Compruebe que anular df/dm en la energía libre de Bragg-Williams da la misma ecuación. (d) Para espín S en vez de ±1, la tangente hiperbólica se convierte en la función de Brillouin del módulo III.2 y la temperatura crítica pasa a ser kBTc = (2/3)zJS(S+1). Dedúzcalo desarrollando BS(x) ≈ (S+1)x/3S para x pequeño, y compruebe que con S = 1/2 y el convenio de espines ±1 se recupera kBTc = zJ.

Solución

(a) La suma sobre pares tiene Nz/2 términos. Cada uno aporta −J[−m² + m(si+sj)], y al sumar sobre pares, cada espín aparece en z pares, de modo que Σ⟨ij⟩m(si+sj) = zm Σisi. El término constante es +J(Nz/2)m² = NzJm²/2. Es la corrección de doble conteo, y olvidarla da una energía libre con un factor 2 en el término cuadrático y una Tc equivocada por dos.

(b) Z1 = 2cosh(β(zJm+H)) y m = ∂ln Z1/∂(βHef) = tanh(β(zJm+H)). Es literalmente el paramagneto del III.2 con el campo cambiado.

(c) df/dm = −m − h̃ + (T̃/2)ln[(1+m)/(1−m)] = 0, y como (1/2)ln[(1+m)/(1−m)] = artanh m, queda artanh m = (m+h̃)/T̃, o sea m = tanh((m+h̃)/T̃). La comprobación no es rutina: es la que garantiza que la solución con m ≠ 0 minimiza algo, cosa que la autoconsistencia sola no dice. Numéricamente, df/dm evaluada en la raíz da cero a 10⁻¹⁰.

(d) Con momentos de espín S y el hamiltoniano en el convenio de la literatura magnética, H = −2J Σi<j Si·Sj, el campo efectivo sobre un sitio es b = 2zJ⟨Sz⟩ y ⟨Sz⟩ = S BS(βbS). Desarrollando BS(x) ≈ (S+1)x/3S, la condición de pendiente unidad da kBTc = (2/3)zJS(S+1).

Y ahora la comprobación, que es lo que hace útil el apartado. Con S = 1/2 esa fórmula da zJ/2, y el texto dice zJ. No es una contradicción: es un convenio. Traduciendo, SziSzj = sisj/4, de modo que −2J Σi<j SziSzj = −(J/2) Σ⟨ij⟩ sisj, o sea que la J de este curso vale la mitad de aquélla; sustituyendo, kBTc = z·(J/2)·2 = zJcurso ✓. La lección vale para cualquier comparación con la literatura y para el problema 2 de la hoja: buena parte de las discrepancias en Tc entre libros son convenios de definición de J, y antes de comparar dos fórmulas hay que comprobar tres cosas — si los espines valen ±1 o ±1/2, si la suma sobre pares cuenta cada enlace una vez o dos, y si hay un 2 explícito delante. Este curso usa espines ±1, cada enlace una vez y sin 2.

Ejercicio 2

Los exponentes, uno a uno. (a) Desarrolle f(m) hasta m⁴, minimice y obtenga m ∝ (1−T̃)1/2 con amplitud √3. (b) Añada el término −h̃m, derive respecto de h̃ y obtenga χ ∝ |T̃−1|−1; dé el cociente entre las amplitudes por encima y por debajo de Tc. (c) En T̃ = 1 el término cuadrático desaparece: obtenga m ∝ h̃1/3 y su amplitud. (d) Calcule U(T) por debajo de Tc y obtenga el salto de C en Tc; compruebe que vale 3/2 NkB y que por encima de Tc el calor específico de campo medio es exactamente cero. Explique qué le falta a ese cero para parecerse a un sólido real.

Solución

(a) f = (1/2)(T̃−1)m² + (T̃/12)m⁴; df/dm = (T̃−1)m + (T̃/3)m³ = 0 da m² = 3(1−T̃)/T̃ → m = √3(1−T̃)1/2 cuando T̃ → 1. Medido sobre la raíz numérica: amplitud 1,732 050 8 = √3 a nueve cifras.

(b) Derivando la condición de mínimo respecto de h̃: [(T̃−1) + T̃m²]χ = 1. Por encima de Tc, m = 0 y χ = 1/(T̃−1). Por debajo, m² = 3(1−T̃)/T̃ y el corchete vale (T̃−1) + 3(1−T̃) = 2(1−T̃), de modo que χ = 1/[2(1−T̃)]. El cociente de amplitudes es 2, y no es un detalle: los cocientes de amplitudes son tan universales como los exponentes, y el artículo 04 los usa como segunda prueba de la universalidad. En el Ising 3D real ese cociente vale 4,8, no 2.

(c) En T̃ = 1: (1/3)m³ = h̃, o sea m = (3h̃)1/3, luego δ = 3. La corrección siguiente sale de llevar la tangente hiperbólica un término más: con x = m + h̃, h̃ = x³/3 − 2x⁵/15, de modo que la fórmula (3h̃)1/3 − h̃ se queda corta en un factor (1 + 2x²/15). Y ahí está el aviso de método: la desviación relativa vale 2,8×10⁻⁵ con h̃ = 10⁻⁶ y 2,8×10⁻⁷ con h̃ = 10⁻⁹. Quien mida δ ajustando una potencia a datos con h̃ ~ 10⁻² —que es lo que da un imán real en un campo de laboratorio— tiene una corrección del 1,3 % antes de empezar, y ése es exactamente el orden del error con el que se publican los δ medidos.

(d) U/N = −(zJ/2)m² = −(kBTc/2)m², y con m² = 3(1−T̃), U/NkBTc = −(3/2)(1−T̃), de modo que C/NkB = dU/dT̃ = 3/2 justo debajo de Tc, y cero encima. Numéricamente, 1,499 95. Lo que le falta a ese cero es todo lo demás: los grados de libertad vibracionales de la red, que el modelo de Ising no tiene. En un imán real el calor específico por encima de Tc no es cero sino el de Debye, y el salto magnético se ve como un escalón encima de un fondo T³ — que es exactamente cómo se mide. La lección: un modelo con dos estados por sitio da la parte magnética de la energía y ninguna otra, y compararlo con un calor específico medido exige restar el fondo primero.

Ejercicio 3

Aplique el criterio de Ginzburg. (a) Rehaga el argumento dimensional ⟨δm²⟩ξ/m² ∝ |t|(d−4)/2 y diga en qué paso entra la dimensión. (b) Evalúe el exponente en d = 2, 3, 4 y 5 y compruebe que la tabla del texto sale de ahí. (c) En d = 4 el exponente es cero: explique qué significa «marginal» y por qué en cuatro dimensiones los exponentes de campo medio llevan correcciones logarítmicas en vez de valer exactamente. (d) Para un imán con ξ₀ = 0,5 nm y ΔC = 2 kB por átomo con una densidad de 5×10²⁸ átomos/m³, calcule Gi y la anchura en kelvin de su región crítica si Tc = 300 K. ¿Se puede medir un exponente crítico en ese material?

Solución

(a) La dimensión entra sólo en el volumen de correlación ξd, y por ninguna otra puerta. Con ⟨δm²⟩ ∝ 1/ξd, ξ ∝ |t|−1/2 y m² ∝ |t| se obtiene |t|d/2/|t| = |t|(d−4)/2. El 4 no es un dato empírico: es 2·(1/2 + 1/2)/... — más claro, es el resultado de que νMF = 1/2 y 2βMF = 1, o sea dν = 2 − α con α = 0 sólo si d = 4.

(b) −1, −1/2, 0 y +1/2 respectivamente. Los dos primeros divergen cuando t → 0 y el último se anula, que es la tabla del texto.

(c) «Marginal» quiere decir que el cociente no crece ni decae como una potencia, sino logarítmicamente. Eso deja los exponentes de campo medio en su sitio pero multiplicados por factores como |ln t|1/3, que no cambian el exponente y sí cambian la curva. Es exactamente la clase de corrección que hace que d = 4 sea el caso más delicado de todos, y es la razón de que el desarrollo del artículo 03 se haga en d = 4 − ε y no directamente en d = 3.

(d) ΔC = 2×1,381×10⁻²³×5×10²⁸ = 1,381×10⁶ J/(m³·K) y ξ₀³ = 1,25×10⁻²⁸ m³, de modo que ΔCξ₀³ = 1,726×10⁻²² J/K y Gi = (1/32π²)(1,381×10⁻²³/1,726×10⁻²²)² = 2,03×10⁻⁵. La región crítica mide Gi·Tc = 6,1 mK alrededor de 300 K. Sí se puede medir: seis milikelvin son perfectamente accesibles con un criostato ordinario, y de hecho ése es el orden de magnitud en el que se han medido históricamente los exponentes críticos de los ferromagnetos. Compárese con los 8×10⁻¹⁹ K del aluminio del ejemplo resuelto: quince órdenes de magnitud separan dos transiciones de fase perfectamente respetables, y la diferencia no está en la física de la transición sino en el tamaño de ξ₀.

Ejercicio 4

Cuándo el campo medio deja de ser una aproximación. (a) En el modelo de Curie-Weiss cada uno de los N espines interacciona con todos los demás con acoplamiento J/N. Escriba la energía en función de M = Σsi y demuestre que el campo medio es exacto en el límite termodinámico. ¿Por qué hace falta el 1/N? (b) Estime la corrección relativa al campo local en una red con z vecinos y diga cómo escala con z; compruébelo con la columna de cocientes de la tabla del texto. (c) Un imán con interacción de alcance R en tres dimensiones tiene z ≈ (R/a)³ vecinos efectivos. ¿Qué R hace falta para que el error en Tc baje del 1 %? (d) Con lo anterior, explique por qué la transición de los superconductores y la de los cristales líquidos se describen bien con campo medio y la de un ferromagneto aislante no.

Solución

(a) H = −(J/2N)(M² − N) − HM, que depende de las 2N configuraciones sólo a través de M. La suma se convierte en una suma sobre M con la degeneración binomial, y evaluándola por el punto de silla del módulo III.2 la energía libre queda exactamente la de Bragg-Williams. El 1/N es imprescindible: sin él, la energía por espín crecería como N y no habría límite termodinámico. Es la misma condición de extensividad que el módulo III.1 discutió al hablar de sistemas autogravitantes, y la razón profunda de que la gravedad no tenga un campo medio decente.

(b) El campo local sobre un espín es la suma de z variables ±1; su valor medio va como zm y su fluctuación como √z, de modo que la fluctuación relativa va como 1/√z. La tabla lo confirma sin ajustar nada: los cocientes de las tres redes bidimensionales, 1,975 (z = 3), 1,763 (z = 4) y 1,648 (z = 6), decrecen aproximadamente como 1 + c/√z. Pero no colapsan al comparar dimensiones distintas —la triangular y la cúbica simple tienen la misma z y cocientes 1,648 y 1,330—, y eso demuestra que 1/√z es sólo parte de la historia: la otra parte es la dimensión, y ésa la explica Ginzburg.

(c) Con el error ∝ 1/√z y un 33 % para z = 6, para bajar al 1 % hace falta z ≈ 6×(33)² ≈ 6500, o sea (R/a)³ ≈ 6500 y R ≈ 19 a — unos 6 nm con espaciados típicos. Es una estimación grosera, y lo que importa es el orden: basta un alcance de veinte espaciados de red para que el campo medio acierte la Tc al uno por ciento.

(d) Porque en un superconductor convencional la «interacción» que ordena actúa sobre la longitud de coherencia ξ₀ = 1600 nm, que son miles de espaciados de red: zefectivo es astronómico y el campo medio es exacto a todos los efectos, como cuantifica el Gi = 7×10⁻¹⁹ del ejemplo resuelto. En un cristal líquido nemático, las moléculas alargadas interaccionan con muchas vecinas a la vez y la teoría de Maier-Saupe —que es campo medio— acierta el orden de la transición y su parámetro de orden con razonable precisión. En un ferromagneto aislante, en cambio, el intercambio es de canje y sólo llega al vecino inmediato: z = 6 o 12, la región crítica mide milésimas de Tc y ahí el campo medio se equivoca en el exponente, no en el prefactor. La regla práctica que sale de todo el ejercicio: mire el alcance de la interacción antes de decidir qué teoría usar, no la intensidad.