Simetrías y quarks · Artículo 01

El isospín

La primera simetría interna: tratar protón y neutrón como dos caras de una misma partícula. Una idea prestada del espín que predice cocientes de reacciones sin saber nada de la fuerza que las produce.

La cinemática del módulo anterior dice cuánta energía cuesta cada reacción, pero es muda sobre una pregunta más fina: de dos reacciones igualmente permitidas, ¿cuál ocurre más? La respuesta, sorprendentemente, no siempre necesita conocer la fuerza: a veces basta una simetría. Este módulo cuenta la simetría interna original — el isospín de Heisenberg — y cómo su versión ampliada ordenó el zoo entero y desembocó en los quarks.

Dos caras del nucleón

El punto de partida es un parecido sospechoso: el protón (938,27 MeV) y el neutrón (939,57 MeV) difieren en masa un 0,14%, y la fuerza nuclear los trata igual — los experimentos de dispersión dan la misma interacción fuerte para pp, pn y nn. Heisenberg (1932) propuso tomárselo en serio: protón y neutrón son el mismo objeto, el nucleón, en dos estados internos distintos — igual que un electrón con espín arriba o abajo es un solo electrón. La maquinaria matemática se copia entera del espín, y de ahí el nombre: isospín. El nucleón forma un doblete con I = 1/2: el protón es el estado I₃ = +1/2 y el neutrón el I₃ = −1/2.

Qué afirma exactamente la simetría. Que la fuerza fuerte no distingue las direcciones del espacio interno de isospín: rotar «protón» hacia «neutrón» deja la física fuerte igual. No es exacta — la carga eléctrica sí los distingue, y por eso las masas difieren ese 0,14% — pero el error es del tamaño de lo electromagnético frente a lo fuerte: una simetría rota al 1% sigue prediciendo al 1%.

Multipletes: contar estados es medir I

Como en el espín, un multiplete de isospín I contiene 2I + 1 estados, etiquetados por I₃. El juego funciona a la inversa: cuenta cuántos hermanos de masa casi idéntica tiene una partícula y sabrás su I. Los piones son tres (π⁻, π⁰, π⁺; 139,6 y 135,0 MeV) — un triplete, I = 1. Y la resonancia Δ aparece con cuatro cargas (Δ⁻, Δ⁰, Δ⁺, Δ⁺⁺, todas a 1232 MeV) — un cuadruplete, I = 3/2. La carga eléctrica dentro de cada familia sigue una regla lineal que pronto tendrá nombre propio:

Q=I3+B2(para hadrones sin extran˜eza),Q = I_3 + \frac{B}{2} \qquad \text{(para hadrones sin extrañeza)},

con B el número bariónico. Compruébalo: el protón (I₃ = +1/2, B = 1) da Q = 1; el π⁻ (I₃ = −1, B = 0) da Q = −1; la Δ⁺⁺ (I₃ = +3/2, B = 1) da Q = 2.

Sumar isospines: la aritmética de Clebsch–Gordan

El poder predictivo llega al combinar partículas. Un pión (I = 1) que golpea un nucleón (I = 1/2) forma un sistema cuyo isospín total puede ser 3/2 o 1/2 — exactamente como se suman momentos angulares. Los coeficientes de Clebsch-Gordan dicen con qué peso cada estado físico se reparte entre los isospines totales. Para π + N los necesarios son tres:

π+p=32,+32,πp=1332,122312,12,|\pi^+ p\rangle = \left|\tfrac{3}{2},+\tfrac{3}{2}\right\rangle, \qquad |\pi^- p\rangle = \sqrt{\tfrac{1}{3}}\left|\tfrac{3}{2},-\tfrac{1}{2}\right\rangle - \sqrt{\tfrac{2}{3}}\left|\tfrac{1}{2},-\tfrac{1}{2}\right\rangle,
π0n=2332,12+1312,12.|\pi^0 n\rangle = \sqrt{\tfrac{2}{3}}\left|\tfrac{3}{2},-\tfrac{1}{2}\right\rangle + \sqrt{\tfrac{1}{3}}\left|\tfrac{1}{2},-\tfrac{1}{2}\right\rangle.

La primera línea es la clave: π⁺p tiene I₃ = +3/2, que solo cabe en I = 3/2 — es un estado puro. Los otros dos son mezclas. Y la simetría garantiza que la fuerza fuerte solo depende del isospín total, no de I₃: hay una única amplitud para todo el canal I = 3/2, sea cual sea la carga.

El examen del Δ

Ejemplo resuelto 1 · El cociente 3, sin saber nada de la fuerza

Problema. A √s = 1232 MeV domina la resonancia Δ, que tiene I = 3/2. Predecir el cociente de secciones eficaces σ(π⁺p)/σ(π⁻p) en el pico.

Solución. En el pico solo actúa la amplitud I = 3/2; llámala M. Cada proceso pesa según sus coeficientes de Clebsch–Gordan: π⁺p → π⁺p es puro (amplitud M); π⁻p → π⁻p entra y sale con √(1/3) (amplitud M/3); π⁻p → π⁰n entra con √(1/3) y sale con √(2/3) (amplitud √2·M/3). Las secciones eficaces van con el cuadrado:

σ(π+p:πpπp:πpπ0n)=9:1:2    σ(π+p)σ(πp, total)=91+2=3.\sigma(\pi^+p:\pi^-p\to\pi^-p:\pi^-p\to\pi^0 n) = 9 : 1 : 2 \;\Longrightarrow\; \frac{\sigma(\pi^+p)}{\sigma(\pi^-p,\ \text{total})} = \frac{9}{1+2} = 3.

Resultado. Medido: ~195 mb frente a ~70 mb — cociente 2,8, compatible con 3 una vez descontado el pequeño fondo no resonante. Fíjate en lo que no hemos usado: ninguna constante de acoplamiento, ningún detalle de la interacción. Solo geometría de la simetría. Esta es la gran lección del módulo: cuando hay simetría, los cocientes salen gratis.

El examen del Δ: la predicción del 3

Secciones eficaces totales de π⁺p y π⁻p alrededor de la resonancia Δ(1232). Si el Δ es un multiplete puro de isospín 3/2, los coeficientes de Clebsch–Gordan ordenan que en el pico π⁺p supere a π⁻p por un factor exactamente 3. Mueve el cursor y compruébalo.

√s de la colisión πp 1232 MeV
200 mb0√s (MeV)1150123213001370
σ(π⁺p) — canal I₃ = +3/2 puro σ(π⁻p) — mezcla 1/3 de I = 3/2
σ(π⁺p)200,0 mb
σ(π⁻p)70,7 mb
cociente2,83

En el pico, el cociente clava el 3 (9 : 1+2 en las tres reacciones). Ningún modelo de fuerzas lo predijo: es geometría pura de isospín — la primera vez que una simetría interna pasó un examen numérico.

Ejercicios

Ejercicio 1

El deuterón tiene I = 0. Usa isospín para predecir el cociente σ(pp → dπ⁺)/σ(pn → dπ⁰). Pista: el estado final d + π tiene el isospín del pión (I = 1); pregúntate qué fracción de cada estado inicial vive en I = 1.

Solución

pp es |1,+1⟩: puro I = 1. pn es I₃ = 0, mitad y mitad: |pn⟩ = (|1,0⟩ + |0,0⟩)/√2 — solo la mitad de la norma vive en I = 1, y la parte I = 0 no puede alcanzar el estado final. Amplitudes M y M/√2; secciones eficaces en cociente 2 : 1. El experimento da ≈ 2. Otra vez: cero dinámica, pura contabilidad de simetría.

Ejercicio 2

La Δ⁰ (estado |3/2, −1/2⟩) decae a nucleón + pión. Usa las descomposiciones del artículo para predecir las fracciones de desintegración a pπ⁻ y a nπ⁰.

Solución

Lee los coeficientes al revés: |3/2,−1/2⟩ se proyecta sobre pπ⁻ con √(1/3) y sobre nπ⁰ con √(2/3). Cuadrando: 1/3 a pπ⁻ y 2/3 a nπ⁰. Es lo que se mide. Nota el encanto: el canal «raro» (con el pión neutro) es el favorito, y ningún razonamiento de cargas lo habría adivinado.

Ejercicio 3

Las rupturas de la simetría también informan. Compara la separación de masas dentro de un multiplete (n−p = 1,3 MeV; π± − π⁰ = 4,6 MeV) con la separación entre multipletes (Δ − N ≈ 293 MeV). ¿Qué fuerza es responsable de cada escala?

Solución

Dentro de un multiplete, las diferencias son de MeV — el tamaño de las correcciones electromagnéticas (α ~ 1%, y las autoenergías de carga van justo a esa escala): el electromagnetismo es quien rompe el isospín, y lo rompe poco. Entre multipletes las diferencias son de cientos de MeV: eso es dinámica fuerte (excitación interna, espín). La jerarquía de rupturas es un termómetro de fuerzas — la versión de simetrías del «la vida media delata al asesino» del Nivel I.

El isospín funciona demasiado bien para ser casualidad — y en 1947 el zoo empezó a llenarse de partículas que lo respetaban pero traían un comportamiento nuevo e inexplicable: nacían en parejas y morían a cámara lenta. Arreglar eso costó un número cuántico nuevo. Es el siguiente artículo.