El Nivel I terminó con una deuda anotada: el Bevatrón se diseñó para 6,2 GeV porque alguien calculó que fabricar un antiprotón contra blanco fijo cuesta exactamente 6 veces la masa del protón — y prometimos que esa cuenta abriría el Nivel II. Este módulo la salda. Pero una derivación necesita un idioma, y el de la física de partículas tiene cuatro piezas: unidades donde ħ = c = 1, el factor γ, los cuadrivectores y la rapidez. Al final del módulo, el 6·mp saldrá en tres líneas.
Unidades naturales: ħ = c = 1
En el mundo de las partículas todas las velocidades rondan la de la luz y todas las acciones rondan la constante de Planck. Arrastrar los factores c y ħ por cada ecuación es contabilidad sin física, así que la disciplina entera usa unidades naturales: se declara ħ = c = 1 y desaparecen de la vista. La consecuencia es una simplificación radical del catálogo de magnitudes:
Todo se mide en MeV o GeV: la masa del electrón es 0,511 MeV (ya sin el «/c²» de cortesía), el momento de un haz es 6.800 GeV, y una longitud es un «uno partido por energía». Para volver al sistema internacional basta reinsertar ħ y c por análisis dimensional, con dos constantes de conversión que conviene tatuarse:
La primera es una vieja conocida: es el número que en el Nivel I llamábamos «regla de Yukawa». Ahora se revela lo que era: la constante de cambio entre energías y longitudes.
Problema. En el Nivel I, el alcance de la fuerza débil salía de la regla r ≈ ħc/(mc²). Escríbelo en unidades naturales y evalúalo para el W (mW = 80,4 GeV).
Solución. En unidades naturales una longitud es una energía inversa, y la única energía del problema es la masa del mediador:
Resultado. La «regla» del Nivel I era, literalmente, «uno partido por la masa» con el cambio de divisa aplicado. Las unidades naturales no son una comodidad tipográfica: hacen visible que masa, energía, inversa de longitud e inversa de tiempo son la misma cosa vestida de cuatro maneras.
β, γ y el reloj de a bordo
Dos símbolos aparecerán en cada página que queda de curso. La velocidad en unidades de c, β = v/c, y el factor de Lorentz:
Un reloj que viaja con la partícula — midiendo su tiempo propio τ — avanza γ veces más despacio visto desde el laboratorio: dt = γ·dτ. Las vidas medias que lista el PDG son tiempos propios; lo que sobrevive en el laboratorio se estira con γ. De ahí sale el número más útil de la física de haces: la longitud de desintegración L = βγ·cτ.
Problema. Un muón de E = 10 GeV nace a 15 km de altura (mμ = 105,7 MeV, cτμ = 659 m). ¿Llega al suelo?
Solución. El factor de Lorentz es pura aritmética de unidades naturales: γ = E/m = 10.000/105,7 ≈ 94,6, con β ≈ 1. Entonces:
Resultado. Sobra recorrido. En el Nivel I esto era un interactivo con supervivientes contados; ahora es una línea: γ = E/m. Esa igualdad — el factor relativista es el cociente entre energía y masa — se usará sin avisar durante todo el nivel.
Cuadrivectores: componentes contra invariantes
La relatividad mezcla el espacio y el tiempo, así que la variable honesta los lleva juntos. Un cuadrivector de posición es xμ = (t, x, y, z), y un observador que se mueve con velocidad β a lo largo del eje x ve sus componentes mezcladas:
Cada observador mide componentes distintas — pero hay una combinación en la que todos coinciden, el intervalo:
Derivación: el intervalo no cambia bajo un boost
Sustituye la transformación y desarrolla los cuadrados:
Los términos cruzados se cancelan y el resto se factoriza:
porque γ²(1−β²) = 1 por definición de γ. Las componentes y, z no cambian, así que el intervalo completo tampoco. Esta cancelación — el signo menos de la geometría conspirando con el γ del boost — es el mecanismo detrás de todos los invariantes que usaremos.
La receta general: el producto escalar de dos cuadrivectores lleva un signo menos en la parte espacial,
y cualquier producto escalar de cuadrivectores es un invariante de Lorentz. Merece un lema, porque es la estrategia de todo el nivel:
La rapidez: la suma que sí funciona
Última pieza. Las velocidades relativistas no se suman (0,9c + 0,9c no da 1,8c), lo que hace incómodo encadenar boosts. La variable que lo arregla es la rapidez, y = atanh β, que convierte la composición de boosts en una suma ordinaria:
Problema. Una nave viaja a 0,9c y lanza una sonda a 0,9c respecto de ella. ¿Qué velocidad mide un observador en reposo?
Solución. Por rapideces: y₁ = y₂ = atanh(0,9) = 1,472, de modo que y = 2,944 y β = tanh(2,944) = 0,9945. Comprobación con la fórmula clásica de composición:
Resultado. Ambos caminos dan 0,9945c — nunca se cruza c, por muchos boosts que se encadenen: las rapideces suman sin límite, pero tanh nunca llega a 1. Cuando en las gráficas del LHC veas ejes llamados «rapidity», es exactamente esta y.
Ejercicios
(a) Expresa 1 GeV⁻¹ en femtómetros y en segundos. (b) Con ello, salda otra cuenta del Nivel I: la resonancia ρ tiene una anchura Γ = 149 MeV, y en unidades naturales su vida media es τ = 1/Γ. ¿Cuántos segundos vive?
Solución
(a) Longitud: 1 GeV⁻¹ = 197,3 MeV·fm / 1.000 MeV = 0,197 fm. Tiempo: 1 GeV⁻¹ = 6,58×10⁻²² MeV·s / 1.000 MeV = 6,58×10⁻²⁵ s.
Los 10⁻²³ s que el Nivel I atribuía a «la fuerza fuerte matando resonancias» no eran una estimación: son el inverso de una anchura de ~150 MeV. Vida y anchura son la misma magnitud en divisas distintas — el tema central del módulo II.3.
Un protón del LHC lleva E = 6,8 TeV (mp = 938,3 MeV). Calcula γ y estima cuánto le falta para la velocidad de la luz, usando 1 − β ≈ 1/(2γ²) para γ grande.
Solución
γ = E/m = 6.800.000/938,3 ≈ 7.250. Entonces 1 − β ≈ 1/(2 × 7.250²) ≈ 9,5×10⁻⁹: al protón le faltan 3×10⁸ m/s × 9,5×10⁻⁹ ≈ 2,9 m/s para alcanzar a la luz. Un fotón y un protón del LHC que salgan juntos hacia la Luna llegan separados por apenas 3,7 metros. Y sin embargo esa diferencia infinitesimal de velocidad esconde un factor 7.250 en energía — la velocidad es un pésimo marcador relativista; γ es el bueno.
Tres etapas de cohete, cada una alcanzando 0,5c respecto de la anterior. ¿Velocidad final? Hazlo con rapideces.
Solución
Cada etapa aporta y = atanh(0,5) = 0,549. Total: y = 1,648, y la velocidad final es β = tanh(1,648) = 0,93c — no 1,5c. La rapidez convierte un cálculo de fracciones anidadas en una suma; por eso es la coordenada natural de cualquier problema con boosts encadenados, incluidos los ejes de rapidez de los detectores del LHC.
El idioma está en la mesa: unidades naturales, γ = E/m, cuadrivectores con su producto de signo menos, y la rapidez para encadenar observadores. En el siguiente artículo se construye el cuadrivector más importante de la física — el cuadrimomento — y con él la magnitud que organiza un siglo de descubrimientos: la masa invariante.