Simetrías y quarks · Artículo 02

La extrañeza

Partículas que nacen a velocidad fuerte y mueren a velocidad débil, siempre en parejas: la paradoja de las V se resuelve con un número cuántico nuevo — y con él, la fórmula que da coordenadas a todo el zoo.

El Nivel I dejó descrita la paradoja de las partículas V: se producen en colisiones fuertes con toda facilidad (en tiempos de 10⁻²³ s) pero tardan 10⁻¹⁰ s en morir — trece órdenes de magnitud de pereza inexplicable. La solución de Gell-Mann y Nishijima (1953) es el movimiento clásico de la física ante una prohibición misteriosa: inventar un número que se conserve. Solo que este número, además de resolver la paradoja, resultó traer las coordenadas del mapa del zoo.

La pista: siempre en parejas

El dato experimental decisivo era la producción asociada: en una cámara de burbujas, un pión que golpea un protón produce π⁻p → K⁰Λ constantemente, pero jamás π⁻p → π⁰Λ, ni un K⁰ solo, ni una Λ sola. Las «partículas raras» nacen por parejas o no nacen. Eso huele a ley de conservación: si existe un número S que la fuerza fuerte conserva, y las partículas viejas tienen S = 0, entonces crear una partícula con S = −1 exige crear a la vez una compañera con S = +1. La pareja está obligada.

Y la pereza al morir sale gratis del mismo invento: la Λ (S = −1) solo tiene canales de desintegración con S = 0 (pπ⁻, nπ⁰). La fuerza fuerte, que conserva S, no puede tocarla; el electromagnetismo tampoco. Solo la fuerza débil — que como vimos en el Nivel I no respeta casi nada — se atreve a cambiar la extrañeza, cobrando su tarifa habitual de lentitud. La extrañeza se conserva en lo fuerte y lo electromagnético, y se viola — de uno en uno, ΔS = ±1 — en lo débil.

La paradoja, en una línea. Nacen rápido porque la fuerza fuerte puede crearlas (en parejas que suman S = 0); mueren despacio porque solo la débil puede matarlas (cada una lleva un S que la fuerte no sabe borrar). El «candado de extrañeza» es la versión con nombre del patrón del Nivel I: la vida media delata al asesino.

La fórmula de Gell-Mann–Nishijima

Con S en la mano, la regla de cargas del artículo anterior se generaliza y se convierte en la fórmula de Gell-Mann-Nishijima:

Q=I3+B+S2=I3+Y2,YB+S,Q = I_3 + \frac{B + S}{2} = I_3 + \frac{Y}{2}, \qquad Y \equiv B + S,

donde Y es la hipercarga. La fórmula funciona como máquina de asignar números:

Ejemplo resuelto 1 · Poner extrañezas al zoo

Problema. Los kaones forman dos dobletes de isospín (K⁰, K⁺) y (K⁻, K̄⁰); la Λ es un singlete (I = 0); las Σ un triplete; las Ξ un doblete. Asigna S con la fórmula.

Solución. K⁺: mesón (B = 0), I₃ = +1/2, Q = +1 ⟹ 1 = 1/2 + S/2 ⟹ S = +1. Λ: barión (B = 1), I₃ = 0, Q = 0 ⟹ 0 = 0 + (1+S)/2 ⟹ S = −1. Σ⁺: I₃ = +1, Q = +1, B = 1 ⟹ S = −1. Ξ⁻: I₃ = −1/2, Q = −1, B = 1 ⟹ S = −2. Y los antikaones espejan a los kaones: K⁻ tiene S = −1.

Resultado. Cada hadrón queda etiquetado con dos números (I₃, Y) — coordenadas en un plano. Todavía no lo parece, pero acabamos de dar a cada animal del zoo su casilla en un mapa. El dibujo, en el siguiente artículo.

Comprobación con la reacción estrella de la producción asociada: π⁻ p → K⁰ Λ lleva S: 0 + 0 → (+1) + (−1) = 0 ✓. La alternativa π⁻ p → π⁰ Λ daría 0 → 0 + (−1): prohibida para la fuerza fuerte, y efectivamente jamás observada como proceso rápido. El «método del auditor» del Nivel I gana una columna nueva en su libro de cuentas.

La cascada: morir de peldaño en peldaño

Ejemplo resuelto 2 · Por qué la Ξ⁻ muere dos veces

Problema. La Ξ⁻ (S = −2) acaba convertida en un protón. ¿Por qué nunca lo hace de un salto (Ξ⁻ → n π⁻), y qué se observa en su lugar?

Solución. El salto directo tiene ΔS = 2, y ni siquiera la fuerza débil ordinaria lo permite: sus procesos van de uno en uno, ΔS = ±1. La ruta obligada es la escalera:

Ξ ΔS=1 Λπy despueˊsΛ ΔS=1 pπ.\Xi^- \xrightarrow{\ \Delta S = 1\ } \Lambda\,\pi^- \qquad \text{y después} \qquad \Lambda \xrightarrow{\ \Delta S = 1\ } p\,\pi^-.

Resultado. Dos desintegraciones débiles consecutivas — dos vértices separados milímetros en la cámara de burbujas. Por esa trayectoria con doble quiebro la Ξ se ganó el apodo de «cascada». La cota experimental de la vía prohibida, BR(Ξ⁻ → nπ⁻) < 2×10⁻⁵, es de las mejores pruebas de la regla ΔS = ±1. La extrañeza no solo dice qué muere despacio: dicta la coreografía de la muerte.

Ejercicios

Ejercicio 1

Audita la reacción con la que se descubrió la Ω⁻ (S = −3) en 1964: K⁻ p → Ω⁻ K⁺ K⁰. Comprueba carga, número bariónico y extrañeza, y explica por qué hizo falta un haz de kaones (y no de piones) para fabricarla.

Solución

Q: −1 + 1 = −1 + 1 + 0 ✓. B: 0 + 1 = 1 + 0 + 0 ✓. S: −1 + 0 = −3 + 1 + 1 = −1 ✓. Todo cuadra como proceso fuerte. Con un haz de piones (S = 0), alcanzar S = −3 en el estado final exigiría crear tres kaones de compensación (π⁻p → Ω⁻K⁺K⁰K⁰) — más masa que crear, umbral más alto, sección eficaz mínima. El haz de K⁻ ya trae una unidad de extrañeza puesta: la contabilidad decide hasta el diseño del experimento.

Ejercicio 2

¿Cuáles de estas reacciones permite la fuerza fuerte? (a) π⁺ p → K⁺ Σ⁺; (b) π⁺ p → K⁻ Σ⁺; (c) K⁻ p → Λ π⁰; (d) p p → K⁺ K⁻ (sin nada más).

Solución

(a) S: 0 → +1 −1 = 0 ✓; Q y B cuadran: permitida (es la producción asociada de Σ). (b) S: 0 → −1 −1 = −2 ✗: prohibida. (c) S: −1 → −1 + 0 ✓: permitida — con extrañeza ya en el haz no hace falta pareja. (d) S cuadra (0 → 0), pero B: 2 → 0 ✗: prohibida por número bariónico — el auditor revisa todas las columnas, no solo la nueva.

Ejercicio 3

El π⁰ es su propia antipartícula, pero el K⁰ y el K̄⁰ — ambos neutros, misma masa — son partículas distintas. ¿Qué número los separa, y qué fuerza es la única que puede confundirlos?

Solución

La extrañeza: S(K⁰) = +1, S(K̄⁰) = −1. Para lo fuerte y lo electromagnético son tan distintos como un protón y un antiprotón. Pero la fuerza débil, que viola S, puede convertir uno en otro (ΔS = 2 en dos pasos) — y ese matrimonio forzoso entre K⁰ y K̄⁰ produce uno de los fenómenos más profundos de la física: las oscilaciones de kaones donde se descubrió la violación de CP (Nivel I.4). La historia cuantitativa espera en el Nivel III.5 — pero la semilla es este par de signos.

Cada hadrón tiene ya sus dos coordenadas: I₃ y la hipercarga Y. Falta el acto de dibujarlas — y descubrir que el zoo entero, que parecía un caos de más de cien especies, se ordena en tres o cuatro figuras geométricas perfectas. El Mendeléyev de las partículas llega en el siguiente artículo.