Máquinas térmicas · Artículo 04

Los motores de verdad

El ciclo de Carnot es perfecto y comercialmente inútil: sería tan lento que no movería un cortacésped. Los motores reales sacrifican rendimiento por potencia, y en ese trueque —no en la fórmula de 1824— está la ingeniería de los últimos ciento cincuenta años.

Si el ciclo de Carnot da el máximo rendimiento posible, ¿por qué no lo lleva tu coche? Porque para ser reversible tendría que ejecutarse infinitamente despacio — cada paso en cuasi-equilibrio, sin desniveles bruscos, sin rozamiento. Una máquina de Carnot perfecta tendría el mejor rendimiento del universo y una potencia de exactamente cero: el motor ideal tarda un tiempo infinito en dar una vuelta. Nadie compra eso. La ingeniería real no maximiza rendimiento: negocia entre rendimiento y potencia, y este artículo es sobre esa negociación.

Prerrequisitos: los tres artículos anteriores del módulo, y del módulo I.2 el balance del coche: 57 kW químicos, un 25–30 % a las ruedas.

El compromiso que nadie te cuenta

La termodinámica clásica describe procesos reversibles: lentos, suaves, ideales. Los motores reales viven en el extremo opuesto — miles de explosiones por minuto, gases a 2500 °C empujando pistones a metros por segundo. Cada irreversibilidad (fricción, turbulencia, transferencia de calor con desnivel brusco) cuesta rendimiento y compra velocidad.

Hay incluso una fórmula famosa para el compromiso, deducida en 1975 por Curzon y Ahlborn: si exiges que la máquina entregue potencia máxima en lugar de rendimiento máximo, el techo baja a 1 − √(T_frío/T_caliente). Para una térmica de carbón eso da un 40 % en lugar del 64 % de Carnot — sospechosamente parecido a lo que rinden las centrales reales. El límite práctico de la ingeniería no es el de 1824: es ese, y la coincidencia numérica no es casualidad, porque nadie compra una central que produzca poquísima electricidad muy eficientemente.

Ejemplo resuelto 1 · Por qué el diésel rinde más

Problema. El rendimiento ideal de un motor de explosión depende solo de la relación de compresión r: η = 1 − r^(1−γ), con γ = 1,4. Compara una gasolina (r = 10) con un diésel (r = 20).

Solución.

ηgasolina=1100,4=60,2 %,ηdieˊsel=1200,4=69,8 %.\eta_{\text{gasolina}} = 1 - 10^{-0{,}4} = 60{,}2\ \%, \qquad \eta_{\text{diésel}} = 1 - 20^{-0{,}4} = 69{,}8\ \%.

Los motores reales entregan ~30 % y ~40 % respectivamente: la mitad larga del ideal, comida por fricción, bombeo y calor a las paredes.

Resultado. El diésel gana diez puntos y toda su ventaja viene de comprimir más. ¿Y por qué no comprime igual la gasolina? Porque la mezcla de aire y gasolina, apretada de más, se autoenciende antes de tiempo: es la detonación o «picado de biela», que destroza el motor. Ese es el techo real de la gasolina, r ≈ 10–12, y toda la guerra de los octanajes es la guerra por resistirse a detonar. El diésel esquiva el problema con un truco elegante: comprime solo aire —que no puede autoencenderse porque no hay combustible— y luego inyecta el gasóleo en el aire ya ardiendo de caliente. La química decide el límite mecánico, y el límite mecánico decide el rendimiento. Carnot dijo «sube la temperatura»; el diésel es la respuesta más ingeniosa que encontró la industria.

Dónde está el récord

Los rendimientos que la ingeniería alcanza hoy, para calibrar:

MáquinaRendimientoComentario
Motor de gasolina medio25–30 %El coche del módulo I.2
Diésel de automoción~40 %Más compresión
Gasolina moderno (Atkinson)~41 %Toyota Dynamic Force, en híbridos
Motor diésel de barco51–52 %Enorme, lento y constante: casi ideal
Híbrido de Fórmula 1>50 %Presupuesto sin límite
Ciclo combinado (central)~60 %El récord absoluto (artículo 02)
Motor eléctrico~90 %No es máquina térmica: no paga peaje

Fíjate en el patrón: los motores enormes y lentos ganan. Un diésel de portacontenedores —doce metros de alto, 100 rpm— roza el 52 % porque puede permitirse acercarse a lo reversible: tiene tiempo, tiene masa térmica y trabaja siempre en su punto óptimo. Tu coche, que arranca, frena, acelera y se pasa la vida fuera de su régimen ideal, no tiene esa suerte. Y de ahí sale la ventaja real del híbrido, que casi nadie explica bien: no es la batería, es que permite al motor de gasolina trabajar siempre en su punto de máximo rendimiento, dejándole a la parte eléctrica los transitorios. Es ingeniería de ciclos, no de baterías.

Ejemplo resuelto 2 · El coche completo, otra vez

Problema. Retoma el coche del módulo I.2 (57 kW químicos, 30 % a las ruedas) y explica ahora, con Carnot en la mano, por qué el resto se pierde y cuánto de esa pérdida es irremediable. La combustión alcanza ~2500 K y el ambiente está a 293 K.

Solución. El límite de Carnot con esos focos sería 1 − 293/2500 ≈ 88 %. El ciclo Otto ideal con r = 10 baja a 60 %. El criterio de potencia máxima (Curzon-Ahlborn) baja a ~66 %. Y el motor real entrega 30 %.

88 %    60 %    30 %88\ \% \;\to\; 60\ \% \;\to\; 30\ \%

Resultado. El primer escalón (88 → 60 %) lo impone la forma del ciclo: un motor de explosión no es un ciclo de Carnot, y no puede serlo si quiere caber bajo un capó y girar seis mil veces por minuto. El segundo (60 → 30 %) es fricción, bombeo, calor perdido por las paredes del cilindro y combustión imperfecta: ahí sí trabajan los ingenieros, y ahí se han ganado los puntos de las últimas décadas. La conclusión honesta del módulo entero: la mayor parte de lo que «se desperdicia» en un motor no es negligencia, es el precio de que la máquina sea rápida, pequeña y barata. Y la única forma de escapar de verdad no es mejorar el motor térmico — es no usar uno, como hace el coche eléctrico con su 90 %.

El motor que no fabricamos. El motor Stirling, patentado en 1816 por un pastor escocés, tiene un ciclo ideal que alcanza exactamente el rendimiento de Carnot. Es silencioso, no explota nada por dentro y funciona con cualquier fuente de calor: leña, gas, sol, plutonio. Y sin embargo perdió: es pesado, caro y da poca potencia por kilo, porque necesita intercambiar calor a través de paredes en vez de quemar dentro. Sobrevive en nichos donde sus virtudes mandan — submarinos silenciosos, algunas plantas solares, refrigeradores criogénicos, y sondas espaciales donde la fuente es un bloque de plutonio caliente. La historia del Stirling resume el módulo: tener el mejor rendimiento teórico no basta. La termodinámica pone el techo; el mercado elige el punto exacto bajo ese techo, y casi nunca es el más alto.

Ejercicios

Ejercicio 1

Un anuncio promete un aditivo que «mejora el rendimiento del motor un 30 %». Si tu coche rinde el 30 %, ¿qué significaría eso exactamente y cómo lo comprobarías con la física de este módulo?

Solución

Ambigüedad deliberada: «un 30 % más» puede ser pasar del 30 % al 39 % (relativo) o al 60 % (en puntos). Lo segundo es directamente imposible — igualaría el ciclo Otto ideal, sin fricción ni pérdidas, cosa que ningún líquido logra. Lo primero exigiría eliminar de golpe casi la mitad de todas las pérdidas mecánicas y térmicas del motor con un aditivo en el depósito: extraordinariamente improbable, dado que los fabricantes llevan un siglo peleando por décimas. La comprobación honesta es de consumo, no de anuncios: litros cada 100 km medidos en el mismo trayecto, con el mismo conductor, varias veces. La termodinámica no puede decirte si un producto funciona, pero sí qué promesas son imposibles antes de gastar un euro en probarlas — que es justo el uso práctico del teorema de Carnot.

Ejercicio 2

Un coche eléctrico rinde ~90 % y uno de gasolina ~30 %. Pero si la electricidad viene de un ciclo combinado al 60 %, ¿sigue ganando? ¿Y si viene de fotovoltaica?

Solución

Con ciclo combinado: 0,60 × 0,90 ≈ 54 % desde el gas hasta la rueda (algo menos contando pérdidas de red y carga, ~48 %), frente al 30 % de la gasolina. Sigue ganando cómodamente, y con renovables la comparación deja de tener sentido porque no hay combustible que contar. El error clásico es comparar el 90 % del motor eléctrico con el 30 % del térmico sin mirar de dónde sale cada julio: hay que contar toda la cadena, y ahí el térmico arrastra su peaje de Carnot esté donde esté — en el coche o en la central. Lo que el eléctrico hace bien no es evitar el peaje del mundo, es pagarlo una sola vez, en una máquina grande y optimizada, en vez de una vez por cada coche pequeño mal aprovechado. Concentrar la conversión térmica donde se hace mejor es, en sí mismo, una estrategia termodinámica.

Ejercicio 3

Los músculos rinden un 25 % (módulo I.2) y trabajan a 37 °C. Si fueran máquinas térmicas, ¿entre qué focos tendrían que operar para rendir eso? ¿Qué te dice el resultado?

Solución

Si el foco frío fuera el ambiente (293 K) y el rendimiento 25 %, el foco caliente tendría que estar a T = 293/0,75 ≈ 390 K = 117 °C. Tus músculos tendrían que hervir. Como evidentemente no lo hacen, la conclusión es que el músculo no es una máquina térmica: no convierte calor en trabajo, convierte energía química directamente en mecánica mediante las proteínas motoras de la miosina. Y por eso no le aplica el límite de Carnot — igual que a las pilas de combustible, que también se saltan la etapa térmica y por eso superan el 60 % en coches de hidrógeno. El 25 % del músculo no lo impone Carnot sino la bioquímica del ATP. Es la lección final del módulo, y conviene llevársela bien aprendida: el peaje de Carnot solo lo pagan las máquinas que pasan por el calor. Quien encuentre otro camino, no lo paga.

Resumen en frío · Módulo I.4 · Máquinas térmicas

Todo lo que el módulo deja utilizable, con dónde se dedujo cada cosa. Pensado para leerse dentro de seis meses sin releer nada: si para resolver un problema típico del módulo hay que volver al texto a buscar una constante, esta tabla ha fallado.

QuéFórmula o valorDónde
Teorema de CarnotNinguna máquina supera a la reversible entre los mismos dos focos, y todas las reversibles rinden lo mismoart. 01, ej. 1
Rendimiento de Carnotη = 1 − Tfrío/Tcaliente, con las temperaturas en kelvin sin excepciónart. 01
El techo de Watt130/30 °C → 24,8 %. Su 3 % real era el 12 % del límite, no el 3 % de 100art. 01, ej. 2
Detector de fraudes energéticos400/25 °C → 55,7 %: un motor que anuncie el 60 % se rechaza por correoart. 01, ej. 1
Por qué kelvin y no CelsiusEntre 100 y 20 °C: 21,4 % correcto frente al 80 % que sale usando Celsiusart. 01, ej. 2
Sube el foco calienteDe 500 a 550 °C: 62,1 → 64,4 %. Bajar el frío de 20 a −30 °C da más (68,6 %) pero el foco frío hay que pagarloart. 01, ej. 3
La nuclear y su río1 GW eléctrico al 33 % son 3 GW térmicos y 2 GW al río; con ΔT = 7 °C hacen falta 68 m³/sart. 02, ej. 1
Por qué la nuclear rinde menosLa seguridad limita el primario a ~285 °C: menos foco caliente, menos rendimientoart. 02, ej. 1
Techos y realidadesNuclear 285/20 → 47,5 % (real 33) · carbón 540/20 → 63,9 % (40) · ciclo combinado 1400/20 → 82,5 % (60)art. 02
Cuánto se acerca la ingeniería60–75 % del límite de Carnot en las buenas máquinas; la de Watt, un 12 %art. 02
Ciclo combinadoTurbina de gas a ~1400 °C más turbina de vapor alimentada por sus escapes a ~600 °C: ~60 %art. 02
La ola de calor cuesta rendimientoCarbón a 540 °C: el río de 10 a 30 °C baja el techo de 65,2 a 62,7 %, unos 4 % de producciónart. 02, ej. 2
Geotérmica de baja entalpía90/20 °C → 19,3 %; un 8 % real es el 41 % del máximo, ingeniería dignaart. 02, ej. 2
Termosolar de sales565/20 °C → 65 % de techo y ~20 % real; su ventaja no es el rendimiento sino almacenar calorart. 02, ej. 3
COPCOPcalefacción = Tcal/(Tcal − Tfrío); COPfrío = Tfrío/(Tcal − Tfrío)art. 03
Suelo radiante frente a radiadoresExterior a 2 °C: 308/33 = 9,3 contra 328/53 = 6,2. Reales, ~4,2 y ~2,8: un 50 % de diferencia con la misma máquinaart. 03, ej. 1
Nevera y congeladorCocina a 25 °C: 278/20 = 13,9 para la nevera, 255/43 = 5,9 para el congeladorart. 03
El aire acondicionado calienta la calleCOP frigorífico 3 con 1 kW eléctrico: 3 kW salen de la casa y 4 kW entran en la calleart. 03, ej. 2
Umbral de la aerotermiaGas a 0,09 €/kWh con caldera al 90 % son 10 c€/kWh útil; la aerotermia a 0,15 €/kWh empata con COP = 1,5art. 03, ej. 1
El frío criogénico es carísimo10 mK con el laboratorio a 300 K: COPmax = 3,3×10⁻⁵, o 30 000 J por cada julio extraídoart. 03, ej. 3
Potencia máxima (Curzon-Ahlborn, 1975)η = 1 − √(Tfrío/Tcaliente); para 813/293 K da 40 % frente al 64 % de Carnotart. 04
Ciclo Otto idealη = 1 − r1−γ con γ = 1,4: r = 10 → 60,2 %; r = 20 → 69,8 %art. 04, ej. 1
El techo de la gasolinar ≈ 10–12 porque la mezcla detona; el diésel llega a 22 comprimiendo solo aireart. 04, ej. 1
La cascada de un motor de cocheCarnot 2500/293 K = 88 % → Otto ideal con r = 10, 60 % → real, 30 %art. 04, ej. 2
Récords realesGasolina 25–30 % · diésel de automoción ~40 % · Atkinson ~41 % · diésel de barco 51–52 % · ciclo combinado ~60 % · motor eléctrico ~90 %art. 04
Por qué ganan los motores grandesLentos y siempre en su punto óptimo, se acercan a lo reversible. De ahí la ventaja real del híbridoart. 04
Motor StirlingSu ciclo ideal alcanza exactamente el rendimiento de Carnot; perdió por peso y potencia específicaart. 04, callout
Cadena completa del eléctricoCiclo combinado 60 % × motor 90 % = 54 % (≈48 % contando red y carga) frente al 30 % de la gasolinaart. 04, ej. 2
El músculo no es máquina térmicaRendir el 25 % con el ambiente a 293 K exigiría un foco caliente a 390 K = 117 °C. Por eso no le aplica Carnotart. 04, ej. 3

Fin del módulo I.4. Ya tienes las tres leyes grandes y su consecuencia industrial: la energía se conserva (I.2), su calidad se degrada (I.3) y el peaje tiene una tarifa exacta que nadie ha rebajado en dos siglos (I.4). Pero en todo este recorrido hemos hablado de calor, temperatura y entropía sin mirar nunca qué está pasando por dentro — qué son realmente esos grados, esa presión, esa agitación. Boltzmann ya asomó en I.3 con su S = k·log W; toca cobrarle la promesa. El módulo I.5 baja al nivel de los átomos: la presión como lluvia de golpes, la temperatura como velocidad media, el polen de Brown midiendo moléculas y los estados de la materia con su diagrama de fases. Es el último del Nivel I, y el puente hacia todo lo demás.