Módulo II.6 · Artículo 01

El álgebra de L

Tres conmutadores, y de ellos sale la escalera entera: el espectro de L², los 2ℓ+1 peldaños y el coeficiente de subida, sin escribir una derivada ni mirar una esfera. Lo que sale no es ℓ entero — es 2ℓ+1 entero, que es una lista el doble de larga. La mitad que sobra es el resto del módulo.

Cero exacto. Ésa es la desviación con la que las dos matrices 2 × 2 del peldaño j = ½ cumplen [J^x,J^y]=iJ^z[\hat J_x,\hat J_y] = i\hbar \hat J_z y J^2=3421^\hat J^{2} = \tfrac34\hbar^{2}\hat{\mathbf 1}: cero, no un 10−16 de redondeo. El álgebra del momento angular no prohíbe el semientero — lo admite con la misma limpieza con la que admite ℓ = 1, ℓ = 2 y ℓ = 7. Quien escriba que L+|ℓ,ℓ⟩ = 0 obliga a ℓ = 0, 1, 2, … ha metido dentro del conmutador una conclusión que sólo sale de la esfera, y aquí no va a aparecer ninguna esfera. Lo que sí sale de [L^i,L^j]=iεijkL^k[\hat L_i,\hat L_j] = i\hbar\,\varepsilon_{ijk}\hat L_k, y sale entero, es 2ℓ+1: la lista completa es ℓ = 0, ½, 1, 3/2, 2, … El II.5 tiró la mitad de esa lista disparando la ecuación de Legendre, y midió con qué pendiente revienta lo que tira: 0,3183. Este artículo recorre el otro camino. La diferencia entre las dos listas es el módulo entero.

Necesitas, en concreto: del II.3 artículo 03, el gesto de la escalera y el conmutador [N^,a^]=a^[\hat N,\hat a] = -\hat a — es literalmente el único antecedente que hace falta. Del II.4 artículo 02, que dos observables que conmutan tienen base común de autovectores y que los autovalores de un hermítico son reales. Del II.5 artículo 02, qué son ℓ y m sobre la esfera y el disparo de Legendre, que es el camino con el que aquí se contrasta. De matemáticas: manejar conmutadores, y nada más — no hay una sola derivada en el argumento central. Texto guía del nivel: D. J. Griffiths y D. F. Schroeter, Introduction to Quantum Mechanics, 3.ª ed.

El único ingrediente: tres conmutadores

El momento angular orbital se define copiando la mecánica clásica, L=r×p\vec L = \vec r \times \vec p, y sustituyendo los vectores por operadores:

L^x=y^p^zz^p^y,L^y=z^p^xx^p^z,L^z=x^p^yy^p^x.\hat L_x = \hat y\hat p_z - \hat z\hat p_y,\qquad \hat L_y = \hat z\hat p_x - \hat x\hat p_z,\qquad \hat L_z = \hat x\hat p_y - \hat y\hat p_x.

De ahí en adelante no hace falta ninguna otra información sobre el sistema. Ni el potencial, ni la masa, ni si el problema es de un átomo o de una molécula. Basta la relación de conmutación canónica [x^i,p^j]=iδij[\hat x_i,\hat p_j] = i\hbar\,\delta_{ij} y las dos propiedades del conmutador que valen siempre: [A^,B^C^]=[A^,B^]C^+B^[A^,C^][\hat A,\hat B\hat C] = [\hat A,\hat B]\hat C + \hat B[\hat A,\hat C] y su gemela por el otro lado.

Tómese [L^x,L^y][\hat L_x,\hat L_y] y desarróllese. Salen cuatro términos, y tres de ellos se van: en cada uno aparece o bien un par posición-momento de ejes distintos, que conmuta, o bien dos posiciones o dos momentos, que también. Sobrevive el único cruce en el que la misma coordenada se encuentra con su propio momento, y lo hace dos veces con signos que no se cancelan:

[L^x,L^y]=[y^p^zz^p^y,  z^p^xx^p^z]=y^p^x[p^z,z^]+x^p^y[z^,p^z]=i(x^p^yy^p^x)=iL^z.[\hat L_x,\hat L_y] = [\hat y\hat p_z - \hat z\hat p_y,\; \hat z\hat p_x - \hat x\hat p_z] = \hat y\hat p_x[\hat p_z,\hat z] + \hat x\hat p_y[\hat z,\hat p_z] = i\hbar(\hat x\hat p_y - \hat y\hat p_x) = i\hbar \hat L_z.

Es un resultado con una propiedad que conviene no dejar pasar de largo: en el resultado no queda ninguna derivada. El conmutador de dos operadores diferenciales de primer orden podría haber sido cualquier cosa, y ha vuelto a ser un operador de la misma familia. Ese cierre es lo que convierte tres objetos en un álgebra, y es lo que permite razonar sobre ellos sin volver a mirar de qué están hechos.

Las otras dos salen igual, con las letras rotadas. Las tres se escriben de un golpe con el símbolo de Levi-Civita εijk\varepsilon_{ijk}, que vale +1 si (i,j,k) es una permutación cíclica de (x,y,z), −1 si es anticíclica y 0 si hay un índice repetido:

[L^i,L^j]=iεijkL^k.[\hat L_i,\hat L_j] = i\hbar\,\varepsilon_{ijk}\,\hat L_k.

Comprobado con álgebra simbólica sobre una función f(x,y,z) genérica —no sobre una malla, no sobre una función concreta, sino manteniendo f sin evaluar—: las tres identidades cíclicas dan resto cero, y también lo da la cuarta, [L^y,L^x]=iL^z[\hat L_y,\hat L_x] = -i\hbar\hat L_z, que se comprueba aparte precisamente porque el signo es el error que no chirría. El II.3 ya avisó de esto con sus propias palabras: un signo cruzado deja un texto que se lee perfectamente y es falso. Aquí hay tres oportunidades de cruzarlo.

La consecuencia física de estas tres líneas es inmediata y es dura: las tres componentes del momento angular no se pueden medir a la vez. El II.4 dejó demostrado que dos observables que no conmutan no tienen base común y que su producto de dispersiones está acotado por abajo por |⟨[A,B]⟩|/2. Con Lx y Ly esa cota es ħ|⟨Lz⟩|/2, que no es una constante: es una magnitud del estado. Un vector de momento angular con las tres componentes definidas a la vez no existe, salvo en un caso que la sección de los ejercicios pone sobre la mesa.

es el único que sobrevive a las tres

Si no se pueden fijar las tres componentes, la pregunta siguiente es qué sí se puede fijar. La respuesta la da un cálculo de dos líneas con la regla del producto. Sea L^2=L^x2+L^y2+L^z2\hat L^{2} = \hat L_x^{2}+\hat L_y^{2}+\hat L_z^{2}. Entonces

[L^2,L^z]=[L^x2,L^z]+[L^y2,L^z]=L^x[L^x,L^z]+[L^x,L^z]L^x+L^y[L^y,L^z]+[L^y,L^z]L^y,[\hat L^{2},\hat L_z] = [\hat L_x^{2},\hat L_z] + [\hat L_y^{2},\hat L_z] = \hat L_x[\hat L_x,\hat L_z] + [\hat L_x,\hat L_z]\hat L_x + \hat L_y[\hat L_y,\hat L_z] + [\hat L_y,\hat L_z]\hat L_y,

y sustituyendo [L^x,L^z]=iL^y[\hat L_x,\hat L_z] = -i\hbar\hat L_y y [L^y,L^z]=+iL^x[\hat L_y,\hat L_z] = +i\hbar\hat L_x los cuatro sumandos se emparejan y se anulan de dos en dos:

[L^2,L^z]=i(L^xL^y+L^yL^x)+i(L^yL^x+L^xL^y)=0.[\hat L^{2},\hat L_z] = -i\hbar(\hat L_x\hat L_y + \hat L_y\hat L_x) + i\hbar(\hat L_y\hat L_x + \hat L_x\hat L_y) = 0.

Lo mismo con Lx y con Ly, por simetría de los índices. L² conmuta con las tres componentes a la vez, y es el único polinomio no trivial en ellas que lo hace. Un operador con esa propiedad tiene nombre propio en la teoría de grupos —es el operador de Casimir del álgebra—, y su papel aquí es el de etiqueta: lo que no cambia cuando se sube o se baja por la escalera.

El cálculo simbólico devuelve resto cero también aquí, con las derivadas puestas y sin simplificaciones a mano. Y —esto importa más de lo que parece— el mismo guion comprueba por separado que L² no es el operador nulo: aplicado a la función genérica devuelve algo distinto de cero. Sin esa segunda comprobación, «[L², Lz] = 0» sería una afirmación que se cumpliría igual de bien si L² fuese cero, y estaríamos midiendo que 0 = 0. Una comprobación cuyos dos lados se reducen al mismo símbolo no comprueba nada; es el defecto que el II.4 bautizó al aplicar Cauchy-Schwarz a un vector consigo mismo.

Con L² y Lz conmutando, el teorema del II.4 garantiza una base común. Se la escribe con dos etiquetas, y por ahora sólo son etiquetas — ningún significado, ningún rango, ninguna promesa de que sean enteras:

L^2λ,μ=2λλ,μ,L^zλ,μ=μλ,μ.\hat L^{2}|\lambda,\mu\rangle = \hbar^{2}\lambda\,|\lambda,\mu\rangle, \qquad \hat L_z|\lambda,\mu\rangle = \hbar\mu\,|\lambda,\mu\rangle.

Los ħ y los ħ² están puestos para que λ y μ sean números puros; el momento angular tiene las dimensiones de una acción, exactamente las de ħ. Se ha elegido Lz por costumbre y no por física: ningún eje es especial mientras no haya un campo o un haz que lo señale. Eso, que suena a trivialidad, es la razón de que todo lo que sigue valga para cualquier dirección.

De un conmutador a una escalera

Aquí empieza el mecanismo, y es el mismo que el II.3 montó para el oscilador. Defínanse las dos combinaciones no hermíticas que forman la escalera de momento angular —no son observables, son herramientas de cálculo, igual que â y ↗:

L^±=L^x±iL^y,L^=(L^+).\hat L_{\pm} = \hat L_x \pm i\hat L_y, \qquad \hat L_{-} = (\hat L_{+})^{\dagger}.

El conmutador con Lz se calcula en un renglón:

[L^z,L^±]=[L^z,L^x]±i[L^z,L^y]=iL^y±i(iL^x)=±(L^x±iL^y)=±L^±.[\hat L_z,\hat L_{\pm}] = [\hat L_z,\hat L_x] \pm i[\hat L_z,\hat L_y] = i\hbar\hat L_y \pm i(-i\hbar\hat L_x) = \pm\hbar(\hat L_x \pm i\hat L_y) = \pm\hbar\hat L_{\pm}.

Y ese resultado, por sí solo, ya es toda la escalera. El argumento cabe en tres líneas y conviene aprenderlo como argumento, no como resultado, porque es transferible:

L^z(L^±λ,μ)=(L^±L^z+[L^z,L^±])λ,μ=(μ±1)L^±λ,μ.\hat L_z\big(\hat L_{\pm}|\lambda,\mu\rangle\big) = \big(\hat L_{\pm}\hat L_z + [\hat L_z,\hat L_{\pm}]\big)|\lambda,\mu\rangle = \hbar(\mu\pm1)\,\hat L_{\pm}|\lambda,\mu\rangle.

Es decir: si L±|λ,μ⟩ no es el vector nulo, es autovector de Lz con autovalor ħ(μ±1). L+ sube un peldaño de exactamente ħ y L baja otro tanto. No se ha resuelto ninguna ecuación: se ha leído un conmutador.

Falta un detalle sin el cual la escalera no serviría de nada: que al subir no se cambie de familia. Como [L^2,L^x]=[L^2,L^y]=0[\hat L^{2},\hat L_x] = [\hat L^{2},\hat L_y] = 0, también [L^2,L^±]=0[\hat L^{2},\hat L_{\pm}] = 0, y por tanto L±|λ,μ⟩ sigue teniendo el mismo λ. La escalera se mueve dentro de un valor de L² y nunca lo abandona. Un conjunto de estados con el mismo λ y todos los μ que la escalera conecta se llama un multiplete, y es la unidad natural de todo este módulo.

Una identidad más, que se usará dos veces:

[L^+,L^]=[L^x+iL^y, L^xiL^y]=2i[L^x,L^y]=2L^z.[\hat L_{+},\hat L_{-}] = [\hat L_x+i\hat L_y,\ \hat L_x-i\hat L_y] = -2i[\hat L_x,\hat L_y] = 2\hbar\hat L_z.

Las tres identidades se cumplen sobre las quince representaciones que el guion construye —j = 0, ½, 1, 3/2, … hasta 7, ciento veinte estados en total—, con residuos de coma flotante y nada más: las matrices construidas con las reglas de abajo cumplen de verdad el álgebra de arriba, que es lo que hay que comprobar.

Y una comprobación que sí tiene contenido, porque los dos lados salen de sitios distintos: tomando el valor esperado de [L^+,L^]=2L^z[\hat L_{+},\hat L_{-}] = 2\hbar\hat L_z en los tres estados de ℓ = 1 tiene que salir 2m. Diagonalizando por un lado y contando peldaños por el otro, sale +2, 0 y −2 para m = +1, 0 y −1. El cero de en medio no es una casualidad: es que en el estado del centro L+ y L tienen exactamente la misma norma.

La deuda del II.3, cobrada

El II.3 artículo 03 cerró con una promesa escrita con estas palabras: «ℓ(ℓ+1) sale del conmutador igual que n ha salido aquí de la cadena». Vale la pena cobrarla despacio, porque el parecido no es una analogía y la diferencia es el resultado de este artículo.

Allí, con N^=a^a^\hat N = \hat a^{\dagger}\hat a, el conmutador era [N^,a^]=a^[\hat N,\hat a] = -\hat a. Aquí, con Lz/ħ en el papel de N y L en el de â, el conmutador es [L^z/,L^]=L^[\hat L_z/\hbar,\hat L_{-}] = -\hat L_{-}. No se parecen: son la misma ecuación. El guion las mide una al lado de la otra —la del oscilador en un espacio de Fock truncado, la del momento angular en el multiplete ℓ = 4— y las dos dan residuo del orden de 10⁻¹⁵. El argumento de tres líneas de la sección anterior es, letra por letra, el que el II.3 usó para demostrar que los niveles del oscilador están equiespaciados.

Y aquí está la diferencia, que es donde nace todo lo demás. La torre del oscilador no tiene techo. â†|n⟩ nunca es el vector nulo: su norma es √(n+1), que no se anula para ningún n ≥ 0. Lo único que la para es el suelo, porque N = â†â es semidefinido positivo y no admite autovalores negativos. Una escalera con suelo y sin techo tiene infinitos peldaños, y los enteros salen de contar desde el suelo.

La del momento angular está cerrada por los dos extremos. Medido: la norma de L+|4,4⟩ es cero —cero, no pequeña—, mientras que â†|n⟩ no se anula para ningún n. Y ese techo es lo que produce la cuantización de L²: en el estado de arriba del multiplete ℓ = 4, el valor esperado de L² vale exactamente 20 ħ², que es 4 · 5 y no 4². Sin techo no habría relación entre λ y el peldaño más alto, y ℓ(ℓ+1) no existiría. La sección siguiente hace esa cuenta.

La cadena tiene que parar, y tiene que parar dos veces

El primer argumento es de positividad y no cuesta nada. Para cualquier operador hermítico  y cualquier estado normalizado, A^2=A^ψ20\langle \hat A^{2}\rangle = \|\hat A|\psi\rangle\|^{2} \geq 0. Aplicado a la combinación que sobra al restar:

L^x2+L^y2=L^2L^z2=2(λμ2)0μ2λ.\langle \hat L_x^{2}+\hat L_y^{2}\rangle = \langle \hat L^{2}-\hat L_z^{2}\rangle = \hbar^{2}(\lambda - \mu^{2}) \geq 0 \qquad\Longrightarrow\qquad \mu^{2} \leq \lambda.

Es decir, μ está acotado: la escalera no puede subir ni bajar indefinidamente. Comprobado diagonalizando Lx²+Ly² en los multipletes ℓ = 1 a 4 y comparando con ħ²(ℓ(ℓ+1) − m²): las discrepancias van de 4,4 × 10⁻¹⁶ a 3,6 × 10⁻¹⁵, y en los cuatro casos el menor autovalor del operador es positivo y vale exactamente ħ²ℓ — 1,00 · 2,00 · 3,00 · 4,00 en unidades de ħ². Volveremos sobre ese mínimo, que dice algo físico y no sólo algebraico.

Acotado y con peldaños de tamaño fijo ħ, sólo hay una salida: la cadena termina. Existe un μ máximo, llamémoslo ℓ, tal que

L^+λ,=0,\hat L_{+}|\lambda,\ell\rangle = 0,

porque si no fuera cero habría un peldaño por encima y la cota se violaría. Ahora se necesita una identidad que traduzca ese cero en un número. Se obtiene multiplicando L por L+ y ordenando:

L^L^+=(L^xiL^y)(L^x+iL^y)=L^x2+L^y2+i[L^x,L^y]=L^2L^z2L^z,\hat L_{-}\hat L_{+} = (\hat L_x - i\hat L_y)(\hat L_x + i\hat L_y) = \hat L_x^{2} + \hat L_y^{2} + i[\hat L_x,\hat L_y] = \hat L^{2} - \hat L_z^{2} - \hbar\hat L_z,

y su gemela, cambiando el orden de los factores, que cambia el signo del conmutador:

L^2=L^L^++L^z2+L^z=L^+L^+L^z2L^z.\hat L^{2} = \hat L_{-}\hat L_{+} + \hat L_z^{2} + \hbar\hat L_z = \hat L_{+}\hat L_{-} + \hat L_z^{2} - \hbar\hat L_z.

Las dos formas están medidas sobre las quince representaciones, con peor desviación 7,1 × 10⁻¹⁵ cada una. Son la misma identidad con el orden cambiado, y llevar las dos no es redundante: cada una sirve para un extremo de la escalera.

Aplíquese la primera al estado de arriba. El término LL+ lo mata, y queda

2λ=22+2  λ=(+1)  \hbar^{2}\lambda = \hbar^{2}\ell^{2} + \hbar^{2}\ell \qquad\Longrightarrow\qquad \boxed{\;\lambda = \ell(\ell+1)\;}

Ahí está. El ℓ(ℓ+1) no se ha postulado ni se ha leído en una tabla de armónicos esféricos: ha salido de que la escalera tenga techo. El II.5 llegó al mismo sitio exigiendo que la solución de Legendre fuera finita en los dos polos, que es un argumento de análisis. Éste es un argumento de dos renglones que no sabe qué es un polo.

Repítase por abajo. Existe un μ mínimo, llamémoslo μ0, con L|λ,μ0⟩ = 0. Con la segunda forma de la identidad: λ = μ00 − 1). Igualando las dos expresiones de λ:

(+1)=μ0(μ01)μ0=oμ0=+1.\ell(\ell+1) = \mu_0(\mu_0-1) \qquad\Longrightarrow\qquad \mu_0 = -\ell \quad\text{o}\quad \mu_0 = \ell+1.

La segunda raíz se descarta sola: μ0 es el mínimo y ℓ+1 es mayor que el máximo. Queda μ0 = −ℓ, y con ella la simetría de la escalera, que nadie ha impuesto y que sale gratis.

Y ahora el paso que este artículo existe para dar despacio. Del peldaño de abajo al de arriba se sube de uno en uno, así que la distancia entre ellos tiene que ser un número entero de peldaños. Llámese N a ese entero:

()=2=N{0,1,2,3,}=N2=0, 12, 1, 32, 2, \ell - (-\ell) = 2\ell = N \in \{0,1,2,3,\dots\} \qquad\Longrightarrow\qquad \ell = \frac{N}{2} = 0,\ \tfrac12,\ 1,\ \tfrac32,\ 2,\ \dots

Lo que el álgebra cuantiza es 2ℓ+1, no ℓ. El número de peldaños del multiplete es N+1 = 2ℓ+1, y ése es el que está obligado a ser un natural. De ahí ℓ puede ser entero o semientero, y el conmutador no tiene ningún argumento para preferir uno. Cualquier deducción que termine en «luego ℓ = 0, 1, 2, …» ha usado, en algún punto y sin decirlo, una información que no está en [L^i,L^j]=iεijkL^k[\hat L_i,\hat L_j] = i\hbar\varepsilon_{ijk}\hat L_k.

A partir de aquí se recupera la notación de costumbre: el estado se etiqueta |ℓ,m⟩ en vez de |λ,μ⟩, con L^2,m=2(+1),m\hat L^{2}|\ell,m\rangle = \hbar^{2}\ell(\ell+1)|\ell,m\rangle y L^z,m=m,m\hat L_z|\ell,m\rangle = \hbar m|\ell,m\rangle, y con m recorriendo los 2ℓ+1 valores de −ℓ a +ℓ de uno en uno. El y el m del II.5 son estos mismos, y su rango es el mismo. Lo que ha cambiado es de dónde viene.

Ejemplo resuelto 1 · La escalera entera de = 1, sin tocar una función de θ

Problema. Sabiendo sólo que un multiplete tiene tres peldaños: (a) di cuánto vale ℓ y cuánto vale el autovalor de L². (b) Obtén la norma de L+|1,m⟩ para los tres estados sin usar ninguna fórmula que no se haya deducido arriba. (c) Comprueba el resultado subiendo y volviendo a bajar. (d) Evalúa ⟨Lx²+Ly²⟩ en los tres y di cuál es el mínimo.

Solución. (a) Tres peldaños son 2ℓ+1 = 3, luego ℓ = 1 y λ = ℓ(ℓ+1) = 2. El autovalor de L² es 2ħ², no ħ². Los tres estados son |1,−1⟩, |1,0⟩ y |1,+1⟩.

(b) La norma al cuadrado se saca del producto escalar consigo mismo, y ahí es donde entra la identidad de la sección anterior, porque L es el adjunto de L+:

L^+,m2=,mL^L^+,m=,mL^2L^z2L^z,m=2[(+1)m(m+1)].\|\hat L_{+}|\ell,m\rangle\|^{2} = \langle \ell,m|\hat L_{-}\hat L_{+}|\ell,m\rangle = \langle \ell,m|\hat L^{2}-\hat L_z^{2}-\hbar \hat L_z|\ell,m\rangle = \hbar^{2}\big[\ell(\ell+1)-m(m+1)\big].

Con ℓ = 1 el corchete vale 2 − m(m+1), o sea 2 para m = −1, 2 para m = 0 y 0 para m = +1. Las dos primeras dan norma ħ√2 = 1,4142 ħ; la tercera da cero, que es el techo. No hay |1,2⟩, y no porque no se nos ocurra escribirlo: porque el operador que lo fabricaría devuelve el vector nulo.

(c) Bajar desde |1,+1⟩ da el mismo corchete con m(m−1): 2 − 1·0 = 2, así que L|1,1⟩ = ħ√2 |1,0⟩. Subiendo otra vez, L+L|1,1⟩ = 2ħ²|1,1⟩. Y por la otra forma de la identidad, L+L = L² − Lz² + ħLz, que sobre |1,1⟩ vale ħ²(2 − 1 + 1) = 2ħ². Coinciden, y los dos caminos no comparten cuentas: uno multiplica dos coeficientes de escalera, el otro evalúa tres autovalores.

(d) ⟨Lx²+Ly²⟩ = ħ²(ℓ(ℓ+1) − m²) = ħ²(2 − m²), que vale ħ² en los dos extremos y 2ħ² en el centro. Diagonalizando el operador en el multiplete, el menor autovalor medido es 1,00 ħ², que coincide con el de los extremos.

Resultado. Lo que se ha ganado no son las cifras: es que todas ellas han salido de contar peldaños. En ningún momento ha aparecido θ, ni φ, ni una integral sobre la esfera, ni la palabra «hidrógeno». Ese mínimo del apartado (d) merece un segundo: dice que Lx²+Ly² nunca vale cero en un multiplete con ℓ > 0, ni siquiera en el estado que apunta lo más arriba que puede. El vector de momento angular no se puede alinear con z: si pudiera, Lx y Ly tendrían los dos valor cero definido a la vez, y el conmutador de la primera sección lo prohíbe. La geometría del dibujo de flechas es la que hay que cambiar, no el resultado.

El coeficiente de subida, deducido y no citado

El apartado (b) del ejemplo resuelto es en realidad el caso general, y conviene dejarlo escrito porque es la herramienta que se usa a diario. La norma de L±|ℓ,m⟩ sale de una identidad que ya está deducida, y el estado resultante es proporcional a |ℓ,m±1⟩, que está normalizado. Así que:

L^±,m=(+1)m(m±1)  ,m±1.\hat L_{\pm}|\ell,m\rangle = \hbar\sqrt{\ell(\ell+1)-m(m\pm1)}\;|\ell,m\pm1\rangle.

Tres observaciones sobre esa raíz, y las tres se usan:

Que la fórmula deducida por álgebra pura describe lo que hace el operador de verdad está medido, y medido en el terreno del otro camino: el guion aplica L+ = ħe(∂θ + i cot θ ∂φ) a los armónicos esféricos con álgebra simbólica, y compara con ħ√(ℓ(ℓ+1) − m(m+1)) Yℓ,m+1. Doce coeficientes —todos los de ℓ = 1, 2 y 3—, resto cero en los doce, más los tres topes L+Yℓℓ = 0. Es la comprobación cruzada que importa: la fórmula sale de contar peldaños y se verifica derivando funciones de θ y φ, dos cálculos que no comparten ni una línea.

La utilidad práctica es que cualquier elemento de matriz de Lx o Ly se obtiene sin integrar nada, porque Lx = (L++L)/2 y Ly = (L+−L)/2i. Un elemento de matriz ⟨ℓ,m′|Lx|ℓ,m⟩ es distinto de cero sólo si m′ = m ± 1, y entonces vale la mitad del coeficiente correspondiente. Eso es ya una regla de selección —Δm = ±1— obtenida sin mirar un solo fotón: no es una propiedad de la luz, es una propiedad de la escalera. El II.3 obtuvo la suya, Δn = ±1, por el mismo procedimiento y con la misma clase de argumento.

Qué añade exactamente el paso al entero

Hay dos cotas sobre m en circulación y se confunden con facilidad, porque las dos se escriben con las mismas letras y una es mucho más floja que la otra. Conviene separarlas con números delante.

La primera es la de positividad, y es la que salió sola en la sección anterior: μ² ≤ λ, es decir |m| ≤ √(ℓ(ℓ+1)). Para ℓ = 1 eso da 1,4142. Para ℓ = 2, 2,4495; para ℓ = 3, 3,4641; para ℓ = 4, 4,4721. En los cuatro casos la cota es mayor que ℓ, y no un poco: para ℓ = 1 sobra un 41,4 % de margen. La positividad, ella sola, no dice |m| ≤ ℓ. Lo único que dice es que m vive en un intervalo, y ese intervalo es más ancho que el conjunto de valores que m acaba tomando.

La segunda es la del cierre de la escalera, y es la que sí da |m| ≤ ℓ. No sale de una desigualdad sino de dos igualdades: el peldaño de arriba está en m = +ℓ porque ahí se anula L+, el de abajo en m = −ℓ porque ahí se anula L, y entre ellos se avanza de uno en uno. Dicho en corto: la positividad prueba que la escalera acaba; el cierre dice dónde. Sustituir la segunda por la primera es el error de extrapolar una cota fuera del sitio donde se dedujo, y produce afirmaciones perfectamente creíbles y falsas — por ejemplo, que un multiplete de ℓ = 1 podría alojar un estado con m = 1,4.

La diferencia entre las dos cotas no es un tecnicismo: es la misma cantidad que el II.5 publicó como el 41,4 % de exceso del módulo |L| = ħ√2 sobre el ħ que Bohr le asignaba a la primera órbita. Con ℓ mayor el exceso baja —22,5 % para ℓ = 2, 15,5 % para ℓ = 3, 11,8 % para ℓ = 4— y en el límite clásico desaparece, que es el principio de correspondencia haciendo su trabajo. Pero para los ℓ pequeños, que son los que gobiernan la química, la diferencia entre √(ℓ(ℓ+1)) y ℓ es lo primero que hay que tener claro.

cota de positividad √(ℓ(ℓ+1)) máximo m real exceso mín ⟨Lx²+Ly²⟩ / ħ²
11,4142141,4 %1,00
22,4495222,5 %2,00
33,4641315,5 %3,00
44,4721411,8 %4,00

La última columna es la lectura física de la penúltima. El mínimo de Lx²+Ly² dentro de un multiplete vale ħ²ℓ, y es estrictamente positivo siempre que ℓ > 0: es la porción de |L|² que no cabe en el eje z ni en el mejor de los casos. Es, exactamente, la diferencia de los cuadrados de las dos columnas anteriores —ℓ(ℓ+1) − ℓ² = ℓ—, escrita como una magnitud con unidades en vez de como un porcentaje.

El semientero: lo que el álgebra admite y la esfera rechaza

Volvamos al resultado central. El álgebra deja ℓ = 0, ½, 1, 3/2, 2, … y no tiene con qué eliminar los semienteros. La pregunta obvia es si los semienteros son un artefacto del razonamiento —un caso que se cuela porque el argumento es descuidado— o si realmente existen objetos matemáticos con esas reglas. La respuesta se puede construir a mano, y es que sí.

Dese ℓ = ½. El multiplete tiene 2ℓ+1 = 2 estados, con m = +½ y m = −½. El coeficiente de escalera dice que L+|½,−½⟩ = ħ√(¾ − (−½)(+½))|½,+½⟩ = ħ|½,+½⟩, y que L+|½,+½⟩ = 0. Con eso ya están escritas las matrices 2 × 2 de L+, L y Lz, y de ellas las de Lx y Ly. Nada más hace falta.

Y ahora la comprobación, que es el número del titular. Esas matrices cumplen [Jx, Jy] = iħJz y J² = ħ²·¾·1̂ con desviación cero exacto, que es una cosa distinta y más fuerte que «cero hasta el último bit». La razón del cero perfecto es prosaica y vale la pena decirla para que nadie la confunda con un milagro: los elementos de esas matrices son ±½ y ±i/2, que se representan sin error en coma flotante, así que la aritmética no tiene dónde redondear. Los semienteros mayores ya no salen exactos, pero lo que sale es ruido de la última cifra de un double, no desacuerdo.

De modo que el semientero no es un descuido: es una representación legítima del álgebra, tan buena como la de ℓ = 1. El guion construye quince —j = 0, ½, 1, 3/2, … hasta 7— y las quince cumplen el álgebra, la hermiticidad de las tres componentes (esta última con desviación cero exacto) y J^2=j(j+1)21^\hat J^{2} = j(j+1)\hbar^{2}\hat{\mathbf 1}. Suman ciento veinte estados, y siete de las quince —j = ½, 3/2, 5/2, 7/2, 9/2, 11/2 y 13/2— son semienteras.

Entonces, ¿por qué el hidrógeno no tiene ℓ = ½?

Porque el momento angular orbital no es sólo un juego de tres operadores que cierran un álgebra: es r×p\vec r\times\vec p actuando sobre funciones de la posición, y esas funciones viven sobre una esfera. Ahí entra una condición que el conmutador no conoce.

El II.5 la escribió en una línea: en esféricas Lz = −iħ ∂/∂φ, sus autofunciones son eimφ, y como φ y φ + 2π son el mismo punto del espacio, la univaluación obliga a ei2πm = 1. Con m = ½ eso vale −1: medido, |e + 1| sale 1,2 × 10⁻¹⁶, que es cero en coma flotante. La función cambia de signo al dar una vuelta, y una función que no vale lo mismo en el mismo punto no es una función.

El otro filtro del II.5 es la ecuación de θ, y ése deja una medida en vez de una imposibilidad. Disparando la ecuación asociada de Legendre desde un polo hacia el otro con ℓ continuo y cerrando el corte a una distancia ε del segundo polo, la solución con ℓ entero llega valiendo 1 pase lo que pase con ε, y la de ℓ semientero crece sin parar, con una pendiente frente a ln(1/ε) que el II.5 midió y que vale |sen ℓπ|/π:

|P| con ε = 10⁻³ |P| con ε = 10⁻⁸ pendiente medida |sen π|/π
1117,0 × 10⁻⁷0
2113,4 × 10⁻⁶0
½2,0285,6930,31830,3183
3/21,6035,2690,31840,3183
5/21,3475,0140,31850,3183

Los tres semienteros comparten pendiente porque |sen ℓπ| vale 1 en todos ellos, y 0,3183 es 1/π. Ése es el número que separa los dos caminos de este módulo: el álgebra le da a ℓ = ½ una representación de dimensión 2 con residuo cero, y la esfera le da una divergencia logarítmica con pendiente 1/π. No es que un camino se equivoque. Cada uno responde a su pregunta: el álgebra responde «qué valores son coherentes con el conmutador», y la esfera responde «cuáles de ésos se pueden escribir como una función de θ y φ». Las respuestas son distintas porque las preguntas lo son.

Y de ahí sale el enunciado que hay que llevarse, que es la tercera de las herramientas de este artículo: ℓ semientero está prohibido para el momento angular orbital, y no está prohibido para el momento angular. Un sistema cuyo momento angular no sea r × p de nada —que no tenga una función de onda sobre una esfera de la que dar la vuelta— no está sujeto a la univaluación y puede perfectamente tener ℓ = ½. Se llama espín, y el artículo 02 lo pone sobre la mesa.

Que eso no es una escapatoria retórica lo dice un recuento que se hace sin física ninguna: 2ℓ+1 con ℓ entero es siempre impar —comprobado para ℓ de 0 a 11—, mientras que con ℓ semientero es siempre par. Un experimento de Stern-Gerlach que separe un haz en dos no puede estar midiendo ningún momento angular orbital, por grande o pequeño que sea, porque ningún multiplete orbital tiene un número par de estados. La cuenta es de una línea y no admite discusión; lo que sigue es el artículo 02.

Ejemplo resuelto 2 · ¿Puede el álgebra distinguir = ½ de = 1?

Problema. Un colega afirma que la escalera «demuestra» que ℓ es entero, y propone comprobarlo así: construir las matrices de ℓ = ½ y de ℓ = 1 con las reglas deducidas arriba y ver cuál de las dos familias falla algo. (a) Hazlo y di qué falla en cada una. (b) Repite la prueba con la condición de univaluación en vez de con el conmutador. (c) Repítela con el disparo de Legendre. (d) Enuncia qué demuestra cada una de las tres pruebas y qué no.

Solución. (a) No falla ninguna. Para ℓ = ½ el multiplete tiene dos estados y el coeficiente de subida vale ħ; para ℓ = 1 tiene tres y vale ħ√2 en los dos saltos. En los dos casos las matrices resultantes son hermíticas, cumplen [J^i,J^j]=iεijkJ^k[\hat J_i,\hat J_j] = i\hbar\varepsilon_{ijk}\hat J_k y dan J^2=j(j+1)21^\hat J^{2} = j(j+1)\hbar^{2}\hat{\mathbf 1}. Medido: desviación cero exacto en j = ½, y del orden de 10⁻¹⁵ en el peor de los quince multipletes construidos, que es ruido de máquina. La prueba propuesta por el colega no puede distinguirlas, porque la única información que usa es la que las dos comparten.

(b) Aquí sí se separan, y de golpe. La univaluación pide ei2πm = 1. Con m = 0 y m = ±1 sale 1; con m = ±½ sale −1, medido como |e+1| = 1,2 × 10⁻¹⁶. La familia ℓ = ½ queda descartada, y no por una desigualdad ajustada: por un signo.

(c) El disparo también las separa, y además cuantifica el descarte. Con ℓ = 1 la solución de Legendre llega al polo opuesto valiendo 1 tanto si el corte está en ε = 10⁻³ como en 10⁻⁸ —la pendiente medida es 7,0 × 10⁻⁷, es decir, cero dentro del error del método—. Con ℓ = ½ pasa de 2,028 a 5,693 entre esos mismos dos cortes, con pendiente 0,3183 = 1/π. La solución no se estabiliza: diverge, y se sabe con qué ley.

(d) El álgebra demuestra qué valores de ℓ son coherentes con la estructura de conmutación, y la respuesta es 0, ½, 1, 3/2, … La univaluación y Legendre demuestran cuáles de ésos admiten una función de onda sobre la esfera, y la respuesta es sólo los enteros. Ninguna de las tres demuestra que un sistema físico dado tenga tal o cual ℓ: eso lo dice el experimento.

Resultado. La lección no es sobre el espín, todavía. Es sobre cómo se lee una demostración: una prueba que no usa la hipótesis que se quiere descartar nunca va a descartarla, por muchos dígitos que produzca. El colega del enunciado tenía razón en la conclusión que quería —ℓ es entero en el hidrógeno— y estaba mirando el instrumento equivocado, y ése es el modo de fallo más caro que hay, porque el resultado sale bien y el razonamiento queda roto para la próxima vez. La próxima vez es el artículo 02, donde el sistema no tiene esfera y la conclusión se da la vuelta.

Lo que este artículo no ha demostrado. Tres cosas, y las tres se dicen porque callarlas produce lectores que creen saber más de lo que saben. Primera: no se ha demostrado que ℓ sea entero, y no se ha demostrado porque es falso a este nivel de argumento. Segunda: el álgebra dice qué multipletes son posibles, no cuáles aparecen en un sistema concreto ni cuántas veces. Que el hidrógeno tenga un ℓ = 0, un ℓ = 1 y así sucesivamente en cada nivel n no sale de aquí; sale de resolver la parte radial, que es del II.5. Tercera, y es un aviso que el II.3 ya dejó escrito para su propia escalera: el álgebra sola no garantiza que la torre sea única. Aquí se ha supuesto que existe al menos un autovector simultáneo de L² y Lz y que la escalera lo conecta con los demás; que no haya multipletes escondidos que la escalera no alcance es un enunciado de la teoría de representaciones, no de estas dos páginas.

La cuña de 4π del II.5, contestada. El ejercicio 1 del II.5 artículo 02 dejaba una pregunta abierta: si el espacio, en vez de cerrarse a los 2π de una vuelta, se cerrase en un ángulo α cualquiera, la condición sería eimα = 1 y saldría m = 2πk/α — con α = 4π sale m = ½, sin que nada se rompa. Y remataba preguntando si eso contradice lo que el II.6 iba a decir del espín. No lo contradice: lo explica. Las dos cosas dicen lo mismo desde lados distintos. El semientero no lo prohíbe la mecánica cuántica, lo prohíbe el dominio: una esfera con sus 2π. Cámbiese el dominio y el semientero reaparece; quítese el dominio —un sistema sin coordenada angular que dé la vuelta— y no hay nada que prohibirlo. La moraleja es transferible y vale más que el caso: casi todos los «postulados de cuantización» son condiciones de contorno con un dominio detrás, y antes de preguntar qué números están permitidos conviene preguntar dónde vive la función. Este artículo es la versión extrema del consejo: aquí no hay función, y por eso la lista sale el doble de larga.

Qué no se ha usado

Merece la pena hacer el inventario al revés, porque es lo que hace que este argumento se pueda mudar a otros sitios. No se ha usado: ningún potencial, ningún hamiltoniano, ninguna masa, ninguna derivada en el argumento central, ninguna integral, ninguna condición de contorno, ninguna función de onda. Lo único que se ha usado es que tres operadores hermíticos cumplan [J^i,J^j]=iεijkJ^k[\hat J_i,\hat J_j] = i\hbar\varepsilon_{ijk}\hat J_k y que el espacio donde actúan tenga producto escalar definido positivo.

Por eso todo lo anterior se aplica sin cambiar una letra a cualquier terna de operadores con esa estructura, se llamen como se llamen: al momento angular orbital de una partícula, al de muchas sumadas, al espín, y a la suma de un espín con un momento orbital. Las tres cosas están en los tres artículos que siguen. Cuando en el artículo 02 aparezcan las matrices de Pauli —que el II.4 ya usó como observables de un qubit— no serán una novedad como matrices: la novedad será que son, exactamente, la representación j = ½ de este álgebra, la de dos estados que el conmutador admitía y la esfera no.

Y queda una cuenta pendiente que este artículo deja preparada y no cierra. El I.4 publica que las capas del átomo alojan 2, 8, 18 y 32 electrones, es decir 2n². El II.5 llega al n² contando los ℓ < n con sus 2ℓ+1 valores de m cada uno, y ahí se queda: el 2 no está en ninguna parte del momento angular orbital, porque todos sus multipletes tienen un número impar de estados. Ese 2 es la dimensión de la representación j = ½ y no es la dimensión de ninguna otra cosa. La lista que el álgebra ha producido en este artículo es el sitio de donde sale.

Ejercicios

Ejercicio 1 · El conmutador, desde x y p

(a) Con Lx = ŷp̂z − ẑp̂y y Ly = ẑp̂x − x̂p̂z, desarrolla [Lx, Ly] y llega a iħLz. Di explícitamente cuáles de los cuatro términos mueren y por qué. (b) Calcula [Ly, Lx] sin invocar la antisimetría del conmutador, repitiendo el desarrollo, y comprueba que sale el signo contrario. (c) ¿Qué habría pasado si se hubiera definido Lx = p̂zŷ − p̂yẑ, con los factores al revés? (d) Sin hacer la cuenta, di por qué [Lx, Lx] = 0 es una comprobación que no comprueba nada.

Solución

(a) El desarrollo tiene cuatro términos: [ŷp̂z, ẑp̂x], −[ŷp̂z, x̂p̂z], −[ẑp̂y, ẑp̂x] y +[ẑp̂y, x̂p̂z]. El segundo y el tercero son cero porque en ellos no coincide ninguna coordenada con su propio momento: ŷ conmuta con x̂ y con p̂z, ẑ conmuta consigo mismo y p̂y con p̂x. En el primero sobrevive [p̂z, ẑ] = −iħ y queda −iħ ŷp̂x; en el cuarto sobrevive [ẑ, p̂z] = +iħ y queda +iħ x̂p̂y. La suma es iħ(x̂p̂y − ŷp̂x) = iħLz.

(b) Los mismos cuatro términos con los argumentos intercambiados; los dos que sobreviven cambian de signo porque [A,B] = −[B,A] en cada uno de ellos. Sale −iħLz. Hacerlo así, y no invocando la antisimetría, es lo que convierte el ejercicio en una comprobación: por el atajo, el signo sale por construcción y no se ha verificado nada.

(c) No pasa nada: ŷ y p̂z conmutan, así que ŷp̂z = p̂zŷ y el operador es el mismo. Ésa es la razón de que L no necesite simetrización y de que sea hermítico sin arreglos, al contrario que el producto x̂p̂ que el II.4 tuvo que simetrizar a mano. En el momento angular los factores que se multiplican son siempre de ejes distintos.

(d) Porque [Â, Â] = 0 para cualquier operador, por definición del conmutador, sea  el momento angular o el operador nulo. Los dos lados se reducen al mismo símbolo antes de que intervenga ninguna propiedad de L. Segunda lección, que vale para todo el sitio: una comprobación sólo cuenta cuando los dos lados se han calculado por caminos que no comparten cuentas. Es el mismo criterio con el que aquí se comprueba, aparte, que L² no es el operador nulo.

Ejercicio 2 · conmuta con las tres, con el álgebra y nada más

Sin escribir ni una vez x̂ ni p̂, usando sólo [Li, Lj] = iħ εijkLk y la regla del producto: (a) demuestra [L², Lz] = 0 y argumenta por qué las otras dos salen sin repetir la cuenta. (b) Calcula [L², L+] y di qué significa para la escalera. (c) Si L² conmuta con Lx, Ly y Lz, ¿por qué no se pueden fijar a la vez L², Lz y Lx? (d) Encuentra el único estado en el que sí se pueden fijar las tres componentes a la vez, y explica por qué eso no contradice el conmutador.

Solución

(a) [Lz², Lz] = 0 trivialmente. Para los otros dos, [Lx², Lz] = Lx[Lx,Lz] + [Lx,Lz]Lx = −iħ(LxLy + LyLx), y el de Ly² da lo mismo con el signo cambiado. Suman cero. Las otras dos salen renombrando los ejes: las relaciones de conmutación son invariantes bajo permutación cíclica de (x,y,z), así que cualquier identidad que sólo las use lo es también.

(b) [L², L+] = [L², Lx] + i[L², Ly] = 0. Significa que L+ mueve el estado dentro del mismo autovalor de L²: la escalera sube m sin tocar ℓ. Sin esto la escalera no serviría de nada, porque cada peldaño podría pertenecer a otro multiplete.

(c) Porque «conmutar» no es transitivo. L² conmuta con las dos, pero Lz y Lx no conmutan entre sí, y el teorema del II.4 exige que todos los miembros del conjunto conmuten dos a dos para que haya base común. Ése es exactamente el contenido de la expresión que el II.4 dejó definida, «conjunto completo de observables que conmutan»: aquí ese conjunto es L² y una componente, y ahí se acaba.

(d) El estado con ℓ = 0. Ahí L² = 0, y como L² = Lx² + Ly² + Lz² es una suma de tres operadores semidefinidos positivos, cada uno de los tres valores esperados ⟨Li²⟩ = ‖Li|ψ⟩‖² tiene que anularse por separado, luego Lx|ψ⟩ = Ly|ψ⟩ = Lz|ψ⟩ = 0. Las tres componentes valen cero a la vez, con certeza. Y no contradice nada porque el conmutador sólo obliga a que el producto de las dispersiones supere ħ|⟨Lz⟩|/2, y ahí el segundo miembro también es cero: el estado satura la cota, no la viola. Segunda lección: el 1s del hidrógeno, que el II.5 publica con |L| = 0 exactamente, es el único estado del átomo en el que tiene sentido decir que el momento angular «no apunta a ningún sitio». Bohr le asignaba ħ, y ésa fue la primera predicción del modelo antiguo que se cayó.

Ejercicio 3 · Una escalera que no es la de L

Sea Ĝ un observable cualquiera y  un operador —no necesariamente hermítico— tales que [Ĝ, Â] = −ħλÂ, con λ real y positivo. (a) Demuestra que si |g⟩ es autovector de Ĝ con autovalor g, entonces Â|g⟩ es autovector con autovalor g − ħλ, o bien es el vector nulo. (b) ¿Qué cumple †? (c) Escribe la condición mínima que hace falta para que la cadena de autovalores tenga suelo, y la que hace falta para que además tenga techo. (d) Identifica el caso del II.3 y el de este artículo dentro de tu esquema, y di cuál de los dos tiene techo y por qué el otro no.

Solución

(a) Ĝ(Â|g⟩) = (ÂĜ + [Ĝ,Â])|g⟩ = (g − ħλ)Â|g⟩. Es el mismo renglón de la sección tercera con otras letras; el conmutador es toda la demostración.

(b) Tomando el adjunto de [Ĝ, Â] = −ħλ con Ĝ hermítico y λ real sale [Ĝ, †] = +ħλ†, así que † sube. La hermiticidad de Ĝ es imprescindible: sin ella el adjunto no devuelve una relación del mismo tipo.

(c) Para que haya suelo basta que los autovalores de Ĝ estén acotados por abajo: entonces la cadena descendente no puede seguir y algún Â|g⟩ tiene que anularse. Para que además haya techo hace falta una cota por arriba, y eso es una condición extra que no está en el conmutador. La vía habitual de conseguirla es que exista otro operador que conmute con todo, cuyo autovalor sea fijo dentro de la cadena, y una desigualdad que relacione los dos.

(d) En el II.3, Ĝ = Ĥ y  = â, con λ = ω: el conmutador [Ĥ, â] = −ħω â dice que â baja la energía en un cuanto ħω, que es el espectro equiespaciado. Ĥ está acotado por abajo, porque N̂ = â†â es semidefinido positivo, así que hay suelo; pero no hay ninguna cota superior, y en efecto la norma de â†|n⟩ es √(n+1), que no se anula nunca: torre infinita. Aquí, Ĝ = Lz y  = L, con λ = 1. El operador que conmuta con todo es L², su autovalor λ es fijo dentro del multiplete, y la desigualdad Lx²+Ly² ≥ 0 da m² ≤ λ, que acota por los dos lados a la vez: multiplete finito. Medido, la asimetría se ve de un vistazo: â†|n⟩ ≠ 0 para todo n, y la norma de L+|4,4⟩ es cero. Segunda lección: el ingrediente que produce ℓ(ℓ+1) no es la escalera —eso ya lo tenía el oscilador— sino el segundo operador que conmuta con toda ella. Buscar ese operador es lo primero que hay que hacer al encontrarse un álgebra nueva.

Ejercicio 4 · Qué es del álgebra y qué es de la esfera

Clasifica cada uno de estos seis enunciados en tres cajones: «sale del álgebra sola», «necesita además que el estado sea una función sobre la esfera» o «no sale de ninguna de las dos cosas». Justifica cada uno en una línea, y en los del segundo cajón di qué número lo descarta.

(a) |L| = ħ√(ℓ(ℓ+1)).   (b) ℓ = 0, 1, 2, …   (c) Hay 2ℓ+1 valores de m.   (d) Lz = −iħ ∂/∂φ.   (e) L+|ℓ,ℓ⟩ = 0.   (f) El nivel n del hidrógeno tiene ℓ = 0, 1, …, n−1.

Solución

(a) Álgebra. El autovalor λ = ℓ(ℓ+1) sale de aplicar L² al peldaño de arriba, donde LL+ se anula. No interviene ninguna función.

(b) Esfera. Es el enunciado que este artículo existe para separar del anterior. Los números que lo descartan para ℓ = ½ son dos: ei2πm = −1 en vez de +1 (residuo medido 1,2 × 10⁻¹⁶) y la divergencia del disparo de Legendre con pendiente 0,3183 = 1/π, frente a los 7,0 × 10⁻⁷ de un ℓ entero. El álgebra, por su parte, admite el ½ con desviación cero exacto.

(c) Álgebra. Es el resultado central: 2ℓ = N entero. Nótese que este enunciado es compatible con (b) y no lo implica: de 2ℓ+1 natural salen tanto los enteros como los semienteros.

(d) Esfera, y de forma más radical que (b): fuera de un espacio de funciones de θ y φ la expresión ni siquiera está definida. No hay número que la descarte porque no hay nada que evaluar; sencillamente no se puede escribir. Ésa es la señal de que el momento angular de un espín no es un operador diferencial.

(e) Álgebra. Es la definición de ℓ como peldaño de arriba, no una propiedad que se demuestre después. Y es la confusión que hay que evitar: de aquí sale λ = ℓ(ℓ+1), no que ℓ sea entero.

(f) Ninguna de las dos. Es el potencial de Coulomb hablando. Sale de resolver la ecuación radial —el II.5 artículo 03—, y con otro potencial central el rango de ℓ para una energía dada sería otro. Segunda lección: en la etiqueta |n,ℓ,m⟩ conviven tres números cuánticos de tres procedencias distintas — el potencial, el álgebra y el dominio— y confundirlas es lo que hace que la degeneración del hidrógeno parezca una ley general cuando es una peculiaridad del 1/r.

Ejercicio 5 · Contar estados sin resolver nada

(a) Escribe el número de estados de un multiplete de momento angular j y comprueba que la lista j = 0, ½, 1, 3/2, … hasta 7 —los quince multipletes que el guion de este módulo construye— suma 120 estados. (b) Demuestra que 2ℓ+1 es impar para todo ℓ entero y par para todo ℓ semientero, y di qué consecuencia experimental tiene. (c) El I.4 publica que las capas alojan 2, 8, 18 y 32 electrones y el II.5 llega a n² contando los ℓ < n. Comprueba los n² para n = 1 a 4 y di exactamente qué factor falta y de dónde puede salir. (d) ¿Podría el factor que falta ser un ℓ orbital que el II.5 se hubiera dejado?

Solución

(a) Son 2j+1. Con j = k/2 y k de 0 a 14, la suma es Σk=014(k+1) = 15·16/2 = 120, que es lo que suma la dimensión total de las quince representaciones construidas.

(b) Con ℓ entero, 2ℓ es par y 2ℓ+1 impar; con ℓ = (2p+1)/2, 2ℓ+1 = 2p+2 es par. Comprobado para ℓ de 0 a 11. La consecuencia es directa: un haz que un imán separe en un número par de trazas no puede estar midiendo momento angular orbital, sea cual sea el átomo y sea cual sea el ℓ. No es un argumento estadístico ni una estimación: es un argumento de paridad, y por eso el resultado de dos manchas fue tan difícil de digerir.

(c) Σℓ=0n−1(2ℓ+1) = n², es decir 1, 4, 9 y 16 para n = 1 a 4. Frente a los 2, 8, 18 y 32 publicados falta exactamente un factor 2, el mismo en las cuatro capas. Un factor constante y entero apunta a un grado de libertad adicional con dos estados y sólo dos, independiente de n y de ℓ; en el lenguaje de este artículo, un multiplete de dimensión 2j+1 = 2, o sea j = ½.

(d) No, y la razón es el apartado (b): cualquier ℓ orbital aporta un número impar de estados, así que multiplicar por él nunca podría convertir un n² impar —el de n = 1, que vale 1— en un número par. El 2 no puede venir del momento angular orbital de ninguna manera. Segunda lección: un factor 2 uniforme es una firma muy fuerte, y es la clase de argumento —contar, comparar paridades— que decide cuestiones de física con aritmética de primaria. Lo que ese j = ½ es físicamente, y por qué su momento magnético no es el que le tocaría, es el resto del módulo.