En el cobre, la exclusión cuesta −4,67 eV por electrón: dos tercios de su energía de Fermi y más que un enlace covalente entero, que el I.1 sitúa en el orden de 4 eV. Este módulo lleva tres artículos repitiendo que el principio de exclusión no es una fuerza; aquí se dice cuánto cuesta y en qué se lo gasta. Exigir que la función de onda sea antisimétrica abre alrededor de cada electrón una región de la que sus iguales de espín se retiran, y esa región, en el cobre, tiene 134 pm de radio —dos radios de Bohr y medio, la mitad de la distancia entre dos átomos vecinos— y contiene exactamente un electrón de déficit, ni 0,98 ni 1,02. Como los electrones se repelen, tenerlos apartados sale barato, y el balance es esos −4,67 eV. Ni un término del hamiltoniano ha cambiado. El signo, solo, mueve cuatro voltios y medio por electrón.
Un solo dato de entrada: la densidad de electrones de conducción. De ella salen kF = (3π²n)1/3 y, detrás, EF, TF, vF, la densidad de estados, la presión, el módulo de compresibilidad y el calor específico. Ningún parámetro ajustable. Los cinco botones llevan el mando a las cinco densidades que tienen B y γ medidos: sólo ahí se puede saber si el modelo acierta.
Las dos curvas salen de la misma función que llena las casillas de abajo, no de una cuenta aparte, y los diez segmentos verticales son la discrepancia dibujada: arriba se ven larguísimos y abajo casi no se ven. Es la misma teoría contra dos medidas distintas. En B se equivoca por un factor que va de 0.47 a 2.97 en los cinco metales; en γ, de 1.25 a 1.48. Un modelo puede ser malo para una cosa y bueno para otra, y aquí se ve cuál es cuál.
Cobre (Cu), n = 8.47 × 10²⁸ m⁻³: el modelo da B = 63.63 GPa y la medida es 134.3 GPa, o sea −52.6 %. Con γ le va mucho mejor: valencia 1 ⇒ γlibre = 0.503 mJ mol⁻¹ K⁻² por mol de átomos, frente a 0.695 medidos, y el cociente es la masa efectiva: m*/m = 1.382. Los electrones de este metal pesan eso más que los libres —la red los frena— y aun así siguen siendo del mismo orden.
Censo que hace este panel al cargarse, no cableado: recorre las 1951 posiciones del mando y comprueba lo que afirma. Los dos caminos a g(EF) —3n/2EF por un lado, dN/dE por diferencias centradas sobre N(E) ∝ E3/2 por otro— se separan como mucho 3.2e-11, y rehacer N(EF) devuelve la densidad de partida con 1.0e-15 de diferencia: el exponente 3/2 está comprobado y no supuesto. De las 1951 posiciones, 5 tienen medida con la que compararse. Y T/TF a 300 K nunca pasa del 2.42 % en todo el recorrido —el máximo cae en el extremo diluido del mando—, muy por debajo del 5,73 % en el que la ley lineal del calor específico empieza a irse un 1 %: ninguna densidad de este panel saca al gas de su régimen degenerado.
Contar k: puntos de red dentro de una esfera
El gas de electrones libres es un modelo sin parámetros: N fermiones de masa en una caja cúbica de lado , sin iones y sin verse entre sí. Con condiciones de contorno periódicas los estados de una partícula son ondas planas con
o sea un punto de una red cúbica de arista en el espacio de los . A cero absoluto los N electrones ocupan los N/2 estados de menor energía —dos por punto, uno por cada proyección de espín—, y como crece con , la región ocupada es una esfera de radio . Contar es entonces contar puntos de red dentro de una esfera. Si hay muchos, el recuento es el volumen dividido por el de la celdilla:
con . Ahí está el que el I.4 usó sin deducir, y no es un número decorativo: el 3 viene del cociente entre el volumen de la esfera y el de la celdilla, y el 2 de los espines está dentro, dividido por él. Quitar el espín no cambia el exponente: cambia en un factor , que en la energía son un 59 % más.
La frase «si hay muchos» es la única aproximación de toda la deducción, y se puede medir. Se cuentan los puntos de verdad —recorriendo los enteros y comprobando — y se compara con el continuo:
| nmáx | red periódica, contados | continuo | error | octante, contados | continuo | error |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 5 | 1030 | 1047 | 1,64 % | 76 | 131 | 41,9 % |
| 10 | 8338 | 8378 | 0,47 % | 820 | 1047 | 21,7 % |
| 20 | 66 802 | 67 021 | 0,33 % | 7438 | 8378 | 11,2 % |
| 40 | 535 522 | 536 165 | 0,12 % | 63 232 | 67 021 | 5,65 % |
| 80 | 4 287 282 | 4 289 321 | 0,048 % | 520 970 | 536 165 | 2,83 % |
Los números de la izquierda son estados, ya con el factor 2 del espín. Con hay cuatro millones y pico de estados y el continuo se equivoca en cuatro diezmilésimas: la aproximación es excelente y un metal real tiene , no 80.
Por qué el octante converge sesenta veces peor
La columna de la derecha es el otro camino, el que sale del pozo infinito del II.2. Con paredes en vez de condiciones periódicas los estados son senos, con estrictamente positivos: la celdilla es ocho veces menor, pero sólo cuenta un octante de la esfera, y los dos ochos se cancelan. Sale la misma , y eso es un buen control: dos condiciones de contorno distintas no pueden dar densidades distintas, porque la densidad no sabe dónde están las paredes.
Lo que no es igual es la velocidad a la que cada recuento llega al continuo. Con el octante se equivoca sesenta veces más, y la razón es geométrica y se puede escribir. El octante tiene tres caras planas —los planos , , — y los puntos que caen justo en ellas están excluidos, mientras que el continuo se los cuenta a medias. Cada cara es un cuarto de disco de área , y el déficit vale la mitad de los puntos de las tres:
Es una ley, no una tendencia: predice 11,25 % para y se miden 11,2 %; predice 2,81 % para 80 y se miden 2,83 %; predice 1,41 % para 160 y se miden 1,41 %. La esfera completa, en cambio, no tiene superficie que perder: está centrada en un punto de red y es simétrica, así que su error no es un término de superficie sino el resto errático del problema de contar puntos de red en una esfera —el que estudió Gauss—, mucho menor y no monótono: 0,47 % con , 0,33 % con 20, 0,12 % con 40. Ése es el motivo real de que todo el mundo escriba el gas de Fermi con condiciones periódicas y no con paredes, y no es la comodidad de las exponenciales.
De n a todo lo demás, sin ajustar nada
Con fijado por la densidad, el resto cae solo. El cobre tiene m⁻³ —un electrón de conducción por átomo— y de ahí sale m⁻¹. La longitud de onda correspondiente merece una frase:
No es un átomo. Es nueve veces el radio de Bohr y casi el doble de la distancia entre dos átomos vecinos de cobre (256 pm). El electrón más rápido del metal tiene una onda que abarca varias celdillas: no está «en» ningún átomo, y ésa es la razón física de que un modelo que ignora completamente a los iones no sea absurdo de entrada.
La energía del último estado ocupado es , y con ella y . Para el cobre: 7,033 eV, 81 612 K y 1573 km/s. Las tres están en la tabla del I.4, que publica la temperatura de Fermi redondeada a tres cifras —81 600 K, el mismo número— y aquí va con cinco porque este artículo la usa dentro de cadenas: redondear en medio de una cadena es el defecto que el ejercicio 2 entrena. La densidad de estados es lo primero que el I.4 no tenía. De sale, derivando y no postulando,
En el cobre, estados eV⁻¹ nm⁻³. El panel de arriba imprime esa cifra por los dos caminos —la forma cerrada y la derivada numérica de — precisamente porque un exponente mal puesto en produce un creíble y falso, y las dos casillas juntas no lo permiten.
La energía media por electrón es —el cociente de entre sobre la esfera—, así que . Como , la presión y el módulo de compresibilidad salen derivando:
El del final no es un ajuste: es el exponente de , y por eso aparece dos veces.
Problema. El cobre tiene 8,96 g/cm³ y masa atómica 63,55, y aporta un electrón de conducción por átomo. Calcula , , , , y .
Solución. cm⁻³ = cm⁻³ = m⁻³. El dato tabulado que usa este artículo es m⁻³, y no es el mismo número redondeado: es una segunda determinación, la cristalográfica, con cuatro átomos por celdilla cúbica centrada en las caras de arista 3,615 Å, que da m⁻³. Los dos caminos —químico y cristalográfico— se separan un 0,28 %. Aquí se usa el segundo, que es el que publica la tabla de la que salen los otros cuatro metales. m⁻¹. J = 7,033 eV, o sea = 81 612 K y = 1573 km/s. eV⁻¹ m⁻³ = 18,1 eV⁻¹ nm⁻³. GPa y GPa.
Resultado. Todo eso ha salido de una densidad y de dos constantes. Y la última cifra es la que enseña: el módulo de compresibilidad medido del cobre es 134,3 GPa —el de Ashcroft-Mermin, tabla 2.2, 1976, que es la fuente de los cinco de esta serie; la medida actual en monocristal es 137,6 ± 0,2 GPa, un 2,4 % más alta—, o sea que el modelo predice menos de la mitad de lo que cuesta comprimir el metal: 0,474 contra el dato de 1976 y 0,462 contra el de hoy. En el aluminio se equivoca al revés, prediciendo casi el triple. El gas de electrones libres no es una teoría con un error del 10 %: es una teoría que acierta el orden de magnitud de y falla su valor por factores de 0,47 a 2,97 según el metal. La pregunta interesante no es cuánto se equivoca, sino en qué se equivoca — y la respuesta está dos secciones más abajo, cuando la misma teoría falla en por factores que van de 1,25 a 1,49.
El calor que no está, y hasta dónde se puede decir eso
El resultado clásico para un gas de partículas libres es , y para los electrones de un metal es catastróficamente falso: si lo fuera, el calor específico de un metal sería la mitad más grande de lo que se mide —4,5 R por mol en vez de los 3 R del Dulong-Petit—. La razón está en la palabra que sobra: libres sí, pero indistinguibles y fermiones. Un electrón enterrado a 3 eV por debajo de no puede absorber los 25,9 meV de la agitación térmica a 300 K, porque todos los estados a 3 eV menos 25,9 meV de la superficie ya están ocupados y el carácter antisimétrico de la función de onda los cierra. Sólo la franja de anchura alrededor de tiene sitio libre al lado.
Esa franja se puede contar. Entre y hay, en el cobre a 300 K, el 1,10 % de los electrones. El otro 98,9 % está congelado: no absorbe calor, no conduce, no participa. Y el resultado de Sommerfeld, que el I.4 ya publicó y aquí se usa sin volver a deducir, dice justo eso con un coeficiente:
Las dos formas son la misma —la de la izquierda es la que se usa aquí, la de la derecha la que escribe el I.4— y coinciden dígito a dígito. En el cobre a 300 K, y : los electrones aportan el 1,21 % del clásico. El Dulong-Petit de un metal es de los iones, y esta cifra es la que dice cuánto se puede despreciar lo demás.
Dónde deja de valer
«Vale a bajas temperaturas» no es una afirmación de física hasta que alguien dice cuánto de bajas. La ley de arriba es el primer término de un desarrollo en , y el modo de saber dónde acaba es resolver la Fermi-Dirac exacta: fijar imponiendo que la integral de devuelva la de partida, calcular la energía interna y derivarla. Eso da la columna del medio:
| T/TF | ley lineal | Fermi-Dirac exacta | lo que la ley se pasa |
|---|---|---|---|
| 0,003 68 (Cu a 300 K) | 0,018 14 | 0,018 14 | 0,004 % |
| 0,0573 | 0,2827 | 0,2798 | 1 % |
| 0,100 | 0,4935 | 0,4772 | 3,3 % |
| 0,164 | 0,8102 | 0,7292 | 10 % |
| 0,304 = 3/π² | 1,5000 | 1,0609 | 29,3 % |
| 1 | 4,9348 | 1,4056 | 71,5 % |
La ley lineal vale al 1 % hasta T/TF = 0,0573 y al 10 % hasta 0,164. Y aquí hay que decir en qué se mide ese porcentaje, porque hay dos denominadores y dan cifras distintas. La tabla usa : cuánto se pasa la ley respecto de lo que ella misma predice. Si se divide por el valor verdadero, la misma discrepancia en pasa de 29,3 % a 41,4 %. No es una contradicción y ninguna de las dos es más correcta; es que un error relativo necesita que le digan respecto de qué, y quien no lo dice acaba comparando dos cifras que miden cosas distintas.
El cobre a 300 K está en , quince veces por debajo del rango del 1 %. La pregunta natural es a qué temperatura sale de él, y la respuesta hace el asunto discutible: 0,0573 × 81 612 K son unos 4700 K, y el cobre hierve a 2835 K. Repetido en los cinco metales de la tabla del I.4 sale lo mismo en los cinco:
| Metal | TF | T donde la ley lineal se va un 1 % | temperatura de ebullición |
|---|---|---|---|
| Cs | 18 400 K | 1060 K | 944 K |
| K | 24 600 K | 1410 K | 1032 K |
| Na | 37 600 K | 2150 K | 1156 K |
| Cu | 81 612 K | 4680 K | 2835 K |
| Al | 135 000 K | 7760 K | 2743 K |
La ley lineal no llega a fallar dentro de ningún metal. El metal deja de existir antes. El caso más apretado es el cesio, que hierve a 944 K y necesitaría 1060 K para que su calor específico electrónico se desviara un 1 % de la recta: un margen del 12 %, el más estrecho de los cinco. Ése es el sentido honesto de «vale a bajas temperaturas» para un metal: no que el experimento se haga con cuidado de no calentar, sino que la degeneración del gas de electrones es tan bruta que el sólido se evapora mucho antes de salir del régimen donde el primer término basta. Donde el rango sí manda es en gases atómicos fríos y en semiconductores dopados, cuyas son de kelvin y no de decenas de miles.
Una pregunta que no tiene respuesta, y por qué se parece tanto a una que sí. «¿A qué temperatura iguala el calor específico electrónico al clásico?» Parece un ejercicio de sustituir: igualando sale , o sea 24 800 K para el cobre, y uno se queda tranquilo añadiendo que el cobre ya se ha evaporado. La objeción es buena y la cifra es falsa. En la ley lineal se ha ido un 41 % —el valor exacto es 1,061, no 1,5— y ese punto está 5,3 veces más allá del rango donde la ley vale al 1 %. Peor: el de un gas de Fermi ideal no llega nunca al . Sube monótonamente y se le acerca por debajo sin tocarlo: 93,7 % del clásico en , 99,4 % en , 99,8 % en . La pregunta no tiene esa respuesta porque no tiene ninguna, y el modo de fallo que la produce —extrapolar el primer término de un desarrollo hasta donde el resultado suena razonable— es de los que no cantan, porque 24 800 K es un número perfectamente creíble.
γ: la medida que el modelo casi acierta
La ley lineal tiene una virtud experimental enorme: es lineal. Midiendo CV/T de un metal frente a T² a unos pocos kelvin se separa la contribución de los fonones —que va con T³— de la electrónica, y la ordenada en el origen es el coeficiente de Sommerfeld γ = CVel/T. El modelo lo predice sin ningún parámetro: por mol,
donde R = NAkB y Zv es la valencia, el número de electrones de conducción por átomo. Ese factor no es un detalle contable: γ se tabula por mol de átomos y el gas sabe de electrones. Si se olvida en el aluminio, que aporta tres, el modelo parece equivocarse por un factor 4,45 — y un lector razonable concluiría que la teoría está rota. Con la valencia puesta, el factor es 1,49.
Puesto en los cinco metales, con medido de Kittel, Introduction to Solid State Physics, tabla 6.2:
| Metal | n (10²⁸ m⁻³) | Zv | g(EF) (eV⁻¹ nm⁻³) | γ libre | γ medido | m*/m | B calc. / B medido |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Cs | 0,91 | 1 | 8,59 | 2,22 | 3,20 | 1,44 | 1,08 |
| K | 1,40 | 1 | 9,91 | 1,67 | 2,08 | 1,25 | 1,13 |
| Na | 2,65 | 1 | 12,3 | 1,09 | 1,38 | 1,27 | 1,43 |
| Cu | 8,47 | 1 | 18,1 | 0,503 | 0,695 | 1,38 | 0,47 |
| Al | 18,1 | 3 | 23,3 | 0,909 | 1,35 | 1,49 | 2,97 |
γ va en mJ mol⁻¹ K⁻². Y las dos últimas columnas son el resultado de esta sección: la misma teoría, sobre los mismos cinco metales, falla en el módulo de compresibilidad por factores que van de 0,47 a 2,97 —un factor seis entre el cobre y el aluminio— y falla en γ por factores que van de 1,25 a 1,49, todos del mismo signo y todos cerquísima. El panel de arriba dibuja esas dos discrepancias sobre el mismo eje: los segmentos de la caja de B son larguísimos y los de la caja de γ casi no se ven.
No es una casualidad ni una compensación de errores. B depende de la energía total del gas, y la energía total de un metal tiene dentro la atracción de los iones y la repulsión entre electrones, que el modelo ha tirado a la basura. γ, en cambio, sólo depende de g(EF): de cuántos estados hay disponibles en la superficie de Fermi y de nada más. Que el modelo se quede entre un 25 % y un 49 % de esa cifra —un 25 % en el potasio, un 49 % en el aluminio— en cinco metales tan distintos como el cesio y el aluminio es la prueba de que la superficie de Fermi es real, aunque la energía que la rodea no esté bien contada. El 25 % suelto sería el extremo favorable de la serie contado como si fuera su tamaño, que es la forma barata de publicar una barra.
El cociente γmedido/γlibre tiene nombre. Como γ es proporcional a g(EF) y ésta a la masa, dar por bueno el modelo y meter toda la discrepancia en la masa define la masa efectiva:
Los cinco son mayores que 1: la red periódica siempre frena, nunca acelera, a un electrón cerca de EF en un metal simple. Y todos son de orden uno, que es lo que hace del modelo algo más que una curiosidad: la corrección se puede empaquetar en un solo número por metal en vez de tirar la teoría. Ojo con generalizar el signo — la masa efectiva de un electrón en la banda de conducción del GaAs vale 0,067 m, quince veces menor. Lo que se está midiendo aquí es una propiedad de los metales simples, no una ley.
Problema. Con = 81 612 K y valencia 1, calcula el que predice el gas libre para el cobre y compáralo con los 0,695 mJ mol⁻¹ K⁻² medidos. El I.4 publica que el calculado del cobre es 0,47 veces el medido. ¿Se contradicen las dos comparaciones?
Solución. J mol⁻¹ K⁻² = J mol⁻¹ K⁻² = 0,503 mJ mol⁻¹ K⁻². Con no hay corrección. El cociente con lo medido es . Frente al 0,47 de , uno diría que el modelo falla un 53 % por un lado y un 38 % por el otro, con signos opuestos.
Resultado. No se contradicen: miden cosas distintas del mismo fallo. El cobre tiene una capa 3d llena justo debajo de que no contribuye a la conducción pero sí a la cohesión, y por eso el metal es mucho más duro de comprimir que su gas de electrones —de ahí el 0,47—, mientras que en la superficie de Fermi hay aproximadamente los estados que el modelo dice, con la masa corregida un 38 %. La lección general es la del artículo 03 con otro traje: un modelo no se juzga por «acierta o no acierta», sino por qué magnitud se le pide, y las dos cifras juntas dicen más que cualquiera de ellas sola.
El agujero de intercambio: cuánto cuesta el signo, en electronvoltios
Queda la factura. El artículo 01 midió lo que la antisimetría le hace a dos electrones en un pozo de 1 nm: los separa de 0,196 a 0,410 nm si el espacial cambia de signo, y hace que valga exactamente cero. Aquí hay electrones en vez de dos, y el mismo hecho tiene una forma cerrada.
El estado fundamental del gas es un determinante de Slater de ondas planas. Con él se calcula la función de correlación de pares , que es la probabilidad de encontrar un segundo electrón del mismo espín a distancia del primero, dividida por la que habría si no hubiera correlación ninguna. Sale
y lo primero que hay que mirar es el origen. En , y por tanto exactamente. Dos electrones del mismo espín no pueden estar en el mismo punto, y no porque se repelan —esto sale con la repulsión apagada— sino porque el determinante con dos filas iguales vale cero. Es el del artículo 01, en tres dimensiones y con dentro. Lejos, : la correlación es un efecto local.
El agujero tiene tamaño. Donde —la mitad de los electrones que «tocarían»— está en , que en el cobre son 134 pm, o — algo más de la mitad de los 256 pm que separan dos átomos vecinos de cobre. Y tiene contenido exacto: integrando el déficit sobre todo el espacio,
un electrón, ni más ni menos, para cualquier densidad. Es una regla de suma, no un ajuste: cada electrón excava a su alrededor un hueco que contiene exactamente la carga de un electrón de su mismo espín. Dicho al revés, el electrón no está rodeado por vecinos de su espín sino por menos uno, y ese «menos uno» es el número entero que la antisimetría impone. El del prefactor es esa misma densidad de un solo espín: compara electrones del mismo espín, así que la densidad que va delante es la de ellos, no la total. Con la integral daría −2.
Ahora el precio. Los electrones se repelen con , así que un hueco en la vecindad es dinero ahorrado. Integrando la repulsión contra el déficit sale la energía de intercambio por electrón:
Cuatro voltios y medio y pico por electrón. Frente a eV son −0,664; frente a la energía cinética media son −1,107, o sea que el intercambio pesa más que toda la energía cinética del gas. Y es negativo: el signo de la función de onda no añade una fuerza repulsiva, añade una correlación que rebaja la energía porque mantiene apartados a electrones que se repelen. La interacción de intercambio encarece unas configuraciones y abarata otras; en un metal, abarata.
El último número de este módulo es un exponente. Como y , el cociente va como : cuanto más diluido el gas, más pesa el intercambio en relación con la cinética. En el aluminio, el más denso de los cinco, vale 0,52; en el cobre, 0,66; en el sodio, 0,98 —el intercambio empata con —; y en el cesio, el más diluido, vale 1,40: el término que no está en el hamiltoniano es mayor que la energía del último estado ocupado. Ésa es la razón cuantitativa de que un gas de electrones diluido acabe dejando de ser un líquido de Fermi, y es donde este modelo entrega el testigo.
Lo que este cálculo no incluye, dicho con su nombre. Todo lo anterior es intercambio: la correlación que la antisimetría impone entre electrones del mismo espín, y nada más. Dos electrones de espín opuesto tienen en este modelo, es decir que se les permite estar exactamente encima uno del otro, y eso es falso: también se repelen. Lo que falta se llama correlación, no tiene forma cerrada, y en un metal vale del orden de 1 eV por electrón: con la parametrización de Perdew-Zunger del Monte Carlo de Ceperley-Alder, 0,72 eV en el cesio y 1,21 eV en el aluminio, o sea el mismo escalado suave en que el intercambio. El gas de electrones libres —incluso con el intercambio puesto, que es la aproximación de Hartree-Fock— no la tiene. Decirlo importa porque el 0,664 de arriba es exacto dentro del modelo y no es la respuesta completa de la naturaleza; y porque el problema de calcular la correlación de un gas de electrones sigue abierto en el sentido de que sólo se conoce numéricamente, por Monte Carlo cuántico, desde 1980.
Ejercicios
(a) Deduce partiendo de la red de puntos , y di en qué paso entra el 2 del espín y en cuál el . (b) Calcula y del cobre. (c) Compara con y con los 256 pm que separan dos átomos vecinos de cobre. ¿Qué tiene que ser verdad para que un modelo que ignora a los iones no sea absurdo? (d) Comprueba que multiplicado por devuelve , y explica por qué tenía que salir eso sin hacer la cuenta.
Solución
(a) El volumen ocupado en el espacio es y la celdilla es : ahí entra el , que es geometría de la red y no tiene nada que ver con el espín. El 2 se multiplica al final, al ocupar cada punto con dos electrones. Nótese que el del numerador y el del denominador dejan , y el 2 del espín lo convierte en : el lleva el espín dentro.
(b) m⁻¹, luego pm.
(c) y 1,81 veces la distancia interatómica. Para que el modelo tenga alguna posibilidad, la onda del electrón tiene que abarcar muchos iones, de modo que lo que vea sea un potencial casi constante y no el pozo profundo de cada núcleo. Si fuera menor que la distancia interatómica, el electrón «vería» cada ion por separado y el gas libre no serviría de nada. La segunda lección está en el orden de las magnitudes: 462 pm no es una escala atómica, es una escala de red, y por eso este artículo no ha usado el radio de Bohr para nada hasta la última sección.
(d) . Tenía que salir porque da para cualquier constante de proporcionalidad: la relación entre la densidad de estados en y la densidad total sólo depende del exponente, o sea de que el espacio sea tridimensional y la relación de dispersión cuadrática. En dos dimensiones es constante y la relación sería .
Un metal hipotético tiene m⁻³. (a) Sin usar la fórmula de : predice su energía de Fermi escalando desde el cobre —8,47 × 10²⁸ m⁻³ y 7,033 eV— con el exponente que le toca. Después hazla con la fórmula y di cuánto se separan las dos, y por qué se separan exactamente eso. (b) Deduce derivando , sin usar el ya escrito, y demuestra por el camino que el de no depende de la densidad ni del metal. (c) a 300 K, con tres cifras. (d) la temperatura a la que su ley lineal del calor específico empezaría a equivocarse un 1 %. ¿Podría medirse esa desviación en un metal sólido?
Solución
(a) El exponente es , así que eV. Con la fórmula: m⁻¹ y eV, luego K. Se separan un 0,003 %. (b) , o sea ; entonces y . Numéricamente, GPa y GPa. (c) , o sea 0,005 22. (d) K.
La primera lección está en el «por qué» de (a). Las dos cifras no se separan un 0,003 % porque el escalado sea una aproximación: el escalado es la fórmula entera. Partiendo del del cobre sin redondear, las dos coinciden hasta el último bit de la doble precisión. Lo que se separa es el ancla: 7,033 eV lleva cuatro cifras y arrastra su cuarta. Una ley de potencias no pierde nada por el camino — pierde lo que le den al entrar.
Y la segunda lección de (b): el no es una propiedad del metal ni de la densidad, es el exponente de , que a su vez es . Cambia la relación de dispersión y cambia el número: para un gas degenerado ultrarrelativista, donde y , el mismo par de derivadas da — y ese 4/3 es la razón de que una enana blanca tenga masa máxima. La cuenta es de dos líneas y no la hace la densidad: la hace el exponente.
La tercera lección está en la tercera cifra de (c), y tiene un mecanismo concreto. Si se redondea a tres cifras antes de dividir —57 400 K, que es lo que uno escribe si arrastra la costumbre del §2 de no publicar más de tres— sale , que redondea a 0,005 23. Con sale 0,005 224 y la tercera cifra es un 2. La regla de tres cifras es sobre lo que se publica, no sobre lo que se arrastra: redondear una vez, al final, y nunca en medio de una cadena.
Y (d) da el aviso de siempre: 3290 K está por encima del punto de ebullición de los cinco metales de la tabla —el más alto es el cobre, y hierve a 2835 K—, y a 3290 K este metal hipotético casi con seguridad ya no es un sólido. La desviación existe y es real, pero para verla hay que irse a un sistema con pequeña —un gas atómico frío, un semiconductor dopado—, no a un metal más caliente.
Toma , o sea la esfera de radio 2 en la red de enteros. (a) Enumera por capas los puntos con y di cuántos estados son, con el espín. (b) Haz lo mismo con el octante estrictamente positivo del pozo (). (c) Compara los dos con su continuo, y . (d) Usa la ley para predecir el error del octante con y compáralo con el 2,83 % medido. ¿Por qué la esfera completa no tiene una ley parecida?
Solución
(a) Por capas de : 0 → 1 punto; 1 → 6; 2 → 12; 3 → 8; 4 → 6. Total 33 puntos y 66 estados. (b) En el octante sólo cabe (1,1,1), con : 1 punto, 2 estados. (c) El continuo da 67,0 y 8,38. El error es del 1,5 % para la esfera completa y del 76 % para el octante. (d) %, frente al 2,83 % medido: acierta en la segunda cifra.
La segunda lección es la forma del error, no su tamaño. El octante falla por un término de superficie —sus tres caras planas, donde el continuo cuenta puntos que la red no tiene— y un término de superficie va como frente al del volumen, o sea que decae como y se puede predecir. La esfera completa está centrada en un punto de la red y no tiene ninguna cara: su error es el resto del problema de Gauss de contar puntos de red en una esfera, que no es monótono —con es mayor que con 40, y con 3 la esfera sobrecuenta un 8,8 %— y decae mucho más deprisa. Un error que sigue una ley y otro que no la sigue son dos cosas distintas aunque los dos tiendan a cero.
(a) Calcula el del gas libre para el sodio ( = 37 600 K, valencia 1) y compáralo con los 1,38 mJ mol⁻¹ K⁻² medidos. (b) Haz lo mismo con el aluminio ( = 135 000 K, medido 1,35), primero olvidando que su valencia es 3 y luego con ella. (c) La densidad del aluminio es 6,83 veces la del sodio y su medido es casi igual. ¿Cómo puede ser? (d) Si alguien midiera de un metal desconocido y obtuviera 3,0 veces el valor libre calculado con valencia 1, ¿qué conclusión sería la prudente?
Solución
(a) mJ mol⁻¹ K⁻²; el cociente con lo medido es . (b) Sin valencia: , y . Con valencia 3: y el cociente baja a 1,49, en línea con los otros cuatro metales. (c) Porque por mol de electrones, pero por mol de átomos hay que multiplicar por : el aluminio pierde un factor por ser más denso y recupera un factor 3 por tener tres electrones. Los dos efectos casi se cancelan.
(d) La conclusión prudente es comprobar la valencia antes de creerse la masa efectiva. Un factor 3,0 es sospechosamente parecido a un entero, y una valencia mal supuesta produce exactamente un factor entero. La masa efectiva puede valer 3 —en metales de transición y en fermiones pesados llega a valer cientos—, pero cuando la discrepancia es un entero redondo, el candidato número uno es haber contado mal los electrones. Ésa es la forma que tiene el segundo modo de fallo en este tema: comparar dos cosas que se han calculado con parámetros distintos y atribuir la diferencia a la física.
Resumen en frío
Todo lo que este módulo deja utilizable, con dónde se dedujo cada cosa.
Las filas se han rehecho desde el verificador, no copiadas
del párrafo que las enuncia:
scripts/verificar-identicas.py remonta cada cifra por un segundo
camino y falla si alguna no cuadra. Los desacuerdos que aparecieron al
recalcular están corregidos aquí y son cuatro: el
del ejercicio 2 (0,005 22, no 0,005 23); la
respuesta del ejercicio sobre el clásico, que no
existe; el «13 %» que el interactivo afirmaba en nueve de sus diez
posiciones; y los dos denominadores del «se pasa un tanto por ciento», que
dan 29,3 % y 41,4 % para la misma discrepancia. Convenios: la coma es
decimal y el separador de millares es el espacio fino desde cinco cifras;
= 27,2114 eV y
= 13,6057 eV;
= 52,9177 pm, el de masa infinita — el hidrógeno
real del II.5 usa 52,9465 y son dos números distintos con el mismo nombre,
separados un 0,054 %. Pensada para leerse dentro de seis meses sin releer
nada.
| Qué | Fórmula o valor | Dónde |
|---|---|---|
| Operador de intercambio | P12² = 1 ⇒ autovalores ±1; [H, P12] = 0 si H es simétrico | art. 01 |
| Qué rompe la simetría de intercambio | Potenciales externos distintos, V(x₁) + U(x₂): entonces P12 ya no conmuta | art. 01 |
| Fermión / bosón | ψ(1,2) = ∓ψ(2,1); espín semientero / entero (Pauli, 1940) | art. 01 |
| Determinante de Slater | det[φi(xj)]/√N!; comprobado contra ΣP sgn(P)Πφ en 300 configuraciones | art. 01 |
| De dónde sale la exclusión | Dos filas iguales ⇒ Ψ ≡ 0. No es un postulado añadido: es un determinante | art. 01 |
| El Slater 1sα1sβ | Es el singlete: coeficientes +0,7071 y −0,7071. El menos sale del determinante | art. 01 |
| rms |x₁−x₂| en L = 1 nm | 0,196 (S) · 0,321 (distinguibles) · 0,410 nm (A). El distinguible cae entre los dos | art. 01 |
| Cociente de los dos rms, A/S | rmsA/rmsS = 2,0917, el mismo en 7 longitudes de 0,4 a 5 nm | art. 01 |
| Elemento de matriz del pozo | |⟨1|x|2⟩| = 16L/9π² = 0,180 nm; ⟨1|x|3⟩ = 0 porque 1+3 es par | art. 01 |
| Covarianza ⟨x₁x₂⟩−⟨x₁⟩⟨x₂⟩ | ∓|⟨n|x|m⟩|²: +0,0324 · 0 · −0,0324 nm². Positiva = «del mismo lado», sin fuerza | art. 01 |
| El agujero, en un número exacto | ⟨δ(x₁−x₂)⟩ = 2/L · 1/L · 0 (S, distinguibles, A), para toda pareja de orbitales | art. 01 |
| El 1/|x₁−x₂| en 1D | El simétrico diverge: +9,21 por década de corte, que es 2⟨δ⟩Sln 10. El antisimétrico converge a 3,243/L | art. 01 |
| Recuento de kets, dos en el pozo | (1,1): 4 distinguibles → 1 fermiónico. (1,2): 8 → 4 = 1 singlete + 3 triplete | art. 01 |
| La integral del helio | ⟨1/r₁₂⟩ = 5Z/8 Eh, por sympy, cuadratura radial y Monte Carlo 6D | art. 02 |
| El 5/16 que NO es el 5/8 | El 5/16 del I.4 es el apantallamiento Z − 5/16. Confundirlos es un factor 2 | art. 02 |
| He sin repulsión | −8 Ry = −4 Eh = −108,85 eV | art. 02 |
| He a primer orden | −108,85 + 34,01 = −74,83 eV | art. 02 |
| He medida | IE + IE⁺ = 24,5874 + 54,4178 = −79,005 eV (NIST) | art. 02 |
| Lo que le falta al primer orden | 4,17 eV, el 5,28 % de la energía total. No es redondeo | art. 02 |
| La energía de ionización | 20,41 (1.er orden) · 23,07 (variacional) · 24,587 eV medida: la resta amplifica el 5,3 % hasta el 17 % | art. 02 |
| El Z* variacional | 27/16 = 1,6875 → −77,49 eV, del I.4. Deja 1,53 eV hasta el no relativista, y sólo 1,144 son correlación: los otros 0,382 aún se cobran sin r₁₂ | art. 02 |
| El Z* «a ojo», que no es el variacional | √(79,005/2Ry) = 1,704, que no es 1,6875 | art. 02 |
| El H⁻ que la fórmula borra | Primer orden: −10,20 eV, o sea 3,40 eV por encima de H + e⁻. El II.2 publica que liga 0,754 eV: el fallo es cualitativo | art. 02 |
| Orto y para del 1s2s | 2¹S = 20,616 eV · 2³S = 19,820 eV · desdoblamiento 0,796 eV | art. 02 |
| La integral de intercambio K | Medida: 0,398 eV (mitad del desdoblamiento). El triplete está debajo | art. 02 |
| K hidrogenoide frente a K medida | K = 16Z/729 = 1,194 eV = 3,00 veces la medida. Ese factor 3 es relajación orbital | art. 02 |
| La integral directa J | J = 17Z/81 = 11,42 eV; J/K = 153/16 = 9,5625 exacto | art. 02 |
| Por qué no hay orto-helio fundamental | 1s² tiene C(2,2) = 1 determinante, y es el singlete. 1s2s tiene C(4,2) = 6 = 1 + 3 + 2 | art. 02 |
| El ancla, declarada | Ry∞. Las dos anclas del módulo difieren 9,2 meV, 453 veces menos que el hueco de 4,17 eV | art. 02 |
| Solapamiento del H₂⁺ | S(R) = e−R(1+R+R²/3): S(2) = 0,586, S(3) = 0,349, S = ½ en R = 2,33 a₀ | art. 03 |
| Las dos integrales | HAA = −½ − ⟨A|1/rB|A⟩ · HAB = −S/2 − ⟨A|1/rA|B⟩ | art. 03 |
| El 1 ± S del denominador | E± = (HAA ± HAB)/(1 ± S). Sin él, a R = 2 la norma saldría 1,5865 | art. 03 |
| H₂⁺ por LCAO | Re = 2,493 a₀ = 132 pm, De = 1,764 eV | art. 03 |
| H₂⁺ exacto | Re = 1,9972 a₀ = 105,7 pm, De = 2,7928 eV (esferoidales prolatas + Richardson) | art. 03 |
| La barra del LCAO | +24,8 % en la distancia y −36,8 % en la profundidad. Publicar el acuerdo sin esto es el resultado al revés | art. 03 |
| Por qué el LCAO no puede bajar del exacto | Es variacional: queda por encima del exacto a las 6 distancias probadas. Empeora al acercar los núcleos | art. 03 |
| De no es una medida | D₀ medido = 2,651 eV; De = D₀ + ZPE, con ZPE = 0,142 eV | art. 03 |
| La curva a R = 3 a₀ | E₊ = −15,21 eV (ligado por 1,61) · E₋ = −10,00 eV (sin ligar) | art. 03 |
| El antiligante | ψ₋ se anula en todo el plano medio; E₋(R) decrece hacia −½Eh y no liga a ninguna distancia | art. 03 |
| El H₂ neutro | Dos electrones en el mismo ψ₊ ⇒ espacial simétrico ⇒ singlete ¹Σg⁺, el mismo argumento que el 1s² del helio | art. 03 |
| Contar estados en un metal | N = 2·(4πkF³/3)/(2π/L)³ = V kF³/3π² ⇒ kF = (3π²n)1/3 | art. 04 |
| El error del continuo, medido | Con nmáx = 80 la red periódica se aparta del continuo 0,048 % y el octante del pozo, 2,83 % | art. 04 |
| Por qué el octante converge peor | Sus tres caras planas dan un término de superficie: ΔN/N ≈ 9/4nmáx, o sea 60 veces peor a nmáx = 80 | art. 04 |
| La escala del metal | λF = 2π/kF = 462 pm = 8,74 a₀ en el cobre. No es un átomo: es la red | art. 04 |
| EF del cobre | 7,033 eV · TF = 81 612 K · vF = 1573 km/s. El I.4 publica la TF a tres cifras, 81 600 K: es el mismo número | art. 04 |
| Densidad de estados | g(E) ∝ E1/2 ⇒ g(EF) = 3n/2EF = 18,1 eV⁻¹ nm⁻³ en el cobre | art. 04 |
| Energía, presión y B | U = (3/5)NEF ⇒ P = (2/5)nEF = 38,2 GPa · B = (2/3)nEF = (5/3)P = 63,6 GPa | art. 04 |
| B, con la barra puesta | B medido del cobre: 134,3 GPa (Ashcroft-Mermin tabla 2.2, 1976; hoy 137,6 ± 0,2). El modelo se equivoca por factores de 0,47 (Cu) a 2,97 (Al) | art. 04 |
| El calor que no está | Sólo el 1,10 % de los electrones del cobre cae dentro de ±kBT de EF a 300 K | art. 04 |
| Ley de Sommerfeld | CV/NkB = (π²/2)(T/TF); Cu a 300 K: T/TF = 0,003 68 y CV/NkB = 0,0181, el 1,21 % del 3/2 | art. 04 |
| Dónde deja de valer | Al 1 % hasta T/TF = 0,0573 y al 10 % hasta 0,164, medido contra la Fermi-Dirac exacta con μ(T) | art. 04 |
| Ese rango, en un metal de verdad | Esa T está por encima del punto de ebullición en los cinco metales; el más apretado es el Cs, con un margen del 12 % | art. 04 |
| Lo que no ocurre nunca | CV se acerca a 3/2 sin alcanzarlo: 93,7 % en TF, 99,4 % en 5TF. «¿A qué T iguala el 3/2?» no tiene respuesta | art. 04 |
| Coeficiente de Sommerfeld | γ = (π²/2)(R/TF)·Zv; cobre: 0,503 libre frente a 0,695 medido, en mJ mol⁻¹ K⁻² | art. 04 |
| Masa efectiva | m*/m = γmedido/γlibre = 1,25 … 1,49 en los cinco metales, todas > 1 | art. 04 |
| La valencia, que es parte del modelo | γ se tabula por mol de átomos. Sin el ×3 del aluminio, m*/m saldría 4,45 | art. 04 |
| Por qué γ acierta y B no | γ sólo depende de g(EF); B depende de la energía total, que no tiene ni iones ni repulsión | art. 04 |
| Agujero de intercambio | gσσ(r) = 1 − [3j₁(kFr)/kFr]², con gσσ(0) = 0 exacto: el ⟨δ⟩ = 0 del art. 01, en 3D | art. 04 |
| Tamaño del agujero | gσσ = ½ en kFr = 1,815, o sea 134 pm = 2,52 a₀ en el cobre | art. 04 |
| Contenido del agujero | (n/2)∫(gσσ−1)d³r = −1 exacto, para cualquier densidad: contiene un electrón, ni más ni menos. El n/2 es la densidad de un solo espín, que es de la única de la que gσσ habla; con la n total daría −2 | art. 04 |
| Energía de intercambio | Ex/N = −(3/4π)kF Eh = −4,67 eV por electrón en el cobre = −0,664 EF | art. 04 |
| Cómo escala el intercambio | Ex ∝ n1/3 y EF ∝ n2/3: al diluir, el intercambio pesa más. Cs 1,40 · Na 0,98 · Al 0,52 | art. 04 |
| Lo que falta, con su nombre | Correlación: g↑↓(0) = 1 en este modelo, y es falso. Sin forma cerrada; 0,72 eV en el cesio y 1,21 en el aluminio, medidos aquí sobre Ceperley-Alder — no el «1 a 2 eV» heredado | art. 04 |
| Datos del mundo, que no son constantes | nCu = 8,47 × 10²⁸ m⁻³ (cristalográfico, 4/a³ con a = 3,615 Å) · los cinco B medidos (A&M tabla 2.2, 1976) · los cinco γ medidos (Kittel tabla 6.2). CODATA no tabula metales | art. 04 |
| Constantes | CODATA 2022 vía src/data/constants.ts: a₀ = 52,9177 pm · Eh = 27,2114 eV · Ry = 13,6057 eV · kBT(300 K) = 25,852 meV | todo |