La banda fundamental de vibración del 12C16O está en 2143,27 cm⁻¹: 4,666 µm, 64,25 THz, 265,7 meV. Es una raya sola, y el oscilador armónico explica por qué es una sola —los niveles están equiespaciados y el dipolo sólo conecta vecinos— pero la coloca en 4,609 µm, un 1,24 % demasiado arriba. Los 26,54 cm⁻¹ que faltan no son ruido experimental ni redondeo: son la anarmonicidad del enlace, y se predicen con dos números tabulados y una resta. Este artículo es donde el módulo toca el laboratorio: qué se mide de verdad, en qué se separa del armónico, cuántas moléculas pueden absorber a cada temperatura, y por qué el medio cuanto aparece en la energía con la que se rompe un enlace.
Un oscilador de verdad: ω̃e = 2169,81 cm⁻¹, la constante vibracional del 12C16O, que en temperatura son θvib = 3122 K. Mueve la temperatura y mira cuántos cuantos hay excitados — y qué le pasa a la raya del espectrómetro cuando el nivel n = 1 empieza a poblarse.
A 300 K, ⟨n⟩ = 3,02 × 10⁻⁵: de cada cien mil moléculas, unas 3 tienen un cuanto. El resto está en n = 0, vibrando con la energía de punto cero y sin que la temperatura pueda quitarla. La banda caliente 2←1 es 16 500 veces más débil que la fundamental: en el espectro no hay dos rayas, hay una.
Por qué hay una raya y no un peine
Una molécula no absorbe luz porque tenga niveles: absorbe porque el campo eléctrico de la luz agarra algo. Lo que agarra es el momento dipolar de la molécula. Si el enlace se estira una cantidad x respecto de su longitud de equilibrio, el dipolo cambia, y para desplazamientos pequeños ese cambio es lineal:
El término constante no puede provocar ninguna transición: es un número, y un número multiplicado por da cero salvo que n = m. Todo el acoplamiento con la luz está en el segundo término, o sea en el operador x, y la probabilidad de que la luz lleve la molécula de a es proporcional a , con la derivada del dipolo fuera como factor común. Esto se llama aproximación dipolar y vale mientras la longitud de onda sea mucho mayor que la molécula: 4,666 µm frente a 112,832 pm son cuatro órdenes y medio de magnitud, así que aquí sobra.
El artículo 03 calculó ese elemento de matriz sin integrar nada, escribiendo x en función de la escalera:
Es la regla de selección Δn = ±1, y conviene mirarla en forma de tabla, porque así se ve lo que tiene de brutal. Éstos son los con n = 0…4 y m = 0…5, calculados diagonalizando las matrices de a y y cruzados contra cuadratura sobre las funciones de Hermite:
| n \ m | 0 | 1 | 2 | 3 | 4 | 5 |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 0 | 0 | 0,5 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 1 | 0,5 | 0 | 1,0 | 0 | 0 | 0 |
| 2 | 0 | 1,0 | 0 | 1,5 | 0 | 0 |
| 3 | 0 | 0 | 1,5 | 0 | 2,0 | 0 |
| 4 | 0 | 0 | 0 | 2,0 | 0 | 2,5 |
La matriz es tridiagonal y hueca: la diagonal vale cero y todo lo que se aparta de las dos subdiagonales vale cero exacto —el verificador comprueba que el mayor de los trescientos sesenta y dos elementos prohibidos de un bloque 20 × 20 no llega a 10⁻³⁰ en unidades de —. Los que sobreviven son , y esa progresión importa: la transición 1→2 es el doble de intensa que la 0→1, la 2→3 el triple. Cuanto más arriba está el peldaño, más fuerte agarra la luz.
Ahora viene el segundo ingrediente, y es el que convierte la regla de selección en un espectro. Como los niveles del oscilador armónico están equiespaciados, todas las transiciones permitidas tienen exactamente la misma energía:
El verificador calcula las diez primeras y la dispersión entre ellas es 1,1 × 10⁻¹⁵, es decir, cero en doble precisión. Las diez caen en ν = 65,049 THz. Ése es el resultado central del artículo: un oscilador armónico, por muchos niveles que tenga y por muy caliente que esté, absorbe y emite en una sola frecuencia. No hay peine. Un pozo infinito, cuyos niveles van como , daría un espectro con tantas rayas distintas como pares de niveles; el oscilador da una. Que la espectroscopía infrarroja de moléculas diatómicas consista, en primera aproximación, en una banda por modo de vibración, es esta degeneración de las diferencias y no otra cosa.
Y hay una tercera consecuencia, la que decide qué gases se ven y cuáles no. El acoplamiento va con , no con . Una molécula homonuclear —N₂, O₂, H₂— tiene dipolo nulo para cualquier x por simetría, así que y su vibración es invisible en el infrarrojo por mucho que exista: el N₂ vibra con = 2358,57 cm⁻¹ —una temperatura vibracional de 3393 K, todavía más rígida que la del CO— y no absorbe. El CO, con dos átomos distintos, sí tiene , y por eso se le puede contar desde un satélite. El nitrógeno y el oxígeno, que son la casi totalidad de la atmósfera, son transparentes al infrarrojo por esta razón y no por otra; los gases que sí calientan el planeta son justamente los que cambian de dipolo al vibrar.
La raya no está donde la pone el armónico
Hasta aquí, todo lo que el oscilador armónico dice del CO es correcto en la forma: una raya, en el infrarrojo, con intensidades que crecen como n + 1. Ahora hay que decir dónde, y ahí es donde el modelo se rompe de una manera que merece la pena entender, porque es el error más caro que se puede cometer con este módulo.
El dato tabulado del 12C16O es cm⁻¹. Es tentador —y es lo que hace todo el mundo la primera vez— convertirlo a longitud de onda:
y escribir «la raya del CO está en 4,609 µm». Es falso. Y no es falso por poco ni por una convención: no es una transición. Es la frecuencia armónica del fondo del pozo, la que se obtiene de con la k que sale de la segunda derivada del potencial en el mínimo. Es una propiedad de la curvatura de una curva en un punto, no una diferencia entre dos niveles que existan.
Los niveles que existen no son . El espectroscopista los escribe como un desarrollo en potencias de cuyo primer término correctivo lleva la constante de anarmonicidad :
El signo es negativo siempre: los peldaños se estrechan al subir, porque el pozo real se ensancha al alejarse del mínimo. Y la banda fundamental, la transición 1←0, es la diferencia de dos valores de G:
Lo medido, el origen de banda que HITRAN tabula para el 12C16O, es 2143,2712 cm⁻¹. La predicción de dos términos acierta en 1,6 × 10⁻⁵, o sea en 0,03 cm⁻¹. Y la raya, en longitud de onda, está en
4,666 µm, no 4,609 µm. La diferencia son 26,54 cm⁻¹ —casi exactamente dos veces la constante de anarmonicidad, que vale cm⁻¹; las tres centésimas que sobran son el mismo residuo de 1,6 × 10⁻⁵ de la línea de arriba— y en relativo, un 1,24 %, que es exactamente con . Un 1,24 % suena a poco hasta que se compara con lo que un espectrómetro resuelve de verdad, y aquí conviene no comparar con la magnitud equivocada: la banda entera, con sus ramas P y R, ocupa más de cien centímetros inversos —los máximos de las dos ramas están separados unos 58 cm⁻¹ a temperatura ambiente—, así que 26,54 no llega ni a la mitad de eso. La comparación buena es con una raya: esos 26,54 cm⁻¹ son unas cinco mil veces la anchura Doppler de una raya del CO a 300 K, que vale 5,0 × 10⁻³ cm⁻¹. Por ahí no hay ningún espectrómetro que pueda confundirlas. Y hay una comprobación de olfato que zanja la discusión sin cuentas: el canal instrumental con el que MOPITT e IASI cuentan monóxido de carbono desde órbita se llama, en toda la literatura, «los 4,7 µm». No «los 4,6».
Aquí conviene ser preciso con una frase que se dice mal a menudo, y que el borrador de este mismo artículo decía mal: «el corrimiento al rojo lo da el término cúbico del desarrollo del potencial». No. El término recibe dos contribuciones y hay que contarlas las dos. El término cúbico contribuye a segundo orden de perturbaciones —a primer orden no aporta nada, porque por paridad— y el término cuártico contribuye a primer orden, con que el artículo 02 calculó y vale . Las dos son del mismo tamaño y ninguna es despreciable; en el potencial de Morse, cuyos coeficientes son y , se compensan parcialmente y el resultado es la que se mide. Atribuir todo el efecto al cúbico es quedarse con la mitad del cálculo.
Problema. Con los dos únicos datos espectroscópicos del 12C16O — = 2169,81358 cm⁻¹ y = 13,28831 cm⁻¹—: (a) sitúa la banda fundamental en cm⁻¹, en µm, en THz y en meV; (b) compara con lo que predice el oscilador armónico puro y da el error relativo en forma cerrada; (c) sitúa la primera banda caliente, la 2←1; (d) di qué anchura espectral haría falta para que la confusión entre las dos predicciones fuese irrelevante.
Solución. (a) El primer paso es , que es la única cantidad sin dimensiones del problema y la que dice de qué tamaño es la corrección:
Seis milésimas. Con eso ya se sabe que el armónico va a acertar la escala y fallar en la tercera cifra, que es justo donde se mide. El origen de banda:
Las conversiones, con eV·nm y 1 cm⁻¹ = 0,123984 meV, sobre el valor medido 2143,2712 cm⁻¹:
(b) El armónico puro pone la raya en = 2169,81 cm⁻¹, que son 4,609 µm, 65,05 THz y 269,0 meV. El error relativo sale limpio si se divide por lo medido:
Un 1,24 %, o 26,54 cm⁻¹, o 0,057 µm, o 3,29 meV —la fórmula cerrada trabaja con la banda predicha y no con la medida, y por eso da 2ω̃exe = 26,58 cm⁻¹, tres centésimas más—. Fíjate en que la fórmula cerrada no contiene ningún dato del CO salvo : el error de usar como si fuera la raya vale en cualquier molécula diatómica. Basta con mirar cuánto vale para saber si se puede o no.
(c) La banda caliente 2←1 es :
otros 26,58 cm⁻¹ más abajo. La regla general es : los dientes del peine están equiespaciados entre sí en , aunque no coincidan con . Para el armónico, el error en la 2←1 es = 2,51 %: el doble que en la fundamental, como cabía esperar.
(d) Para que dé igual escribir 4,609 o 4,666 µm haría falta un instrumento incapaz de distinguir un 1,24 % en número de ondas. Un espectrómetro de infrarrojo de red de difracción de los años treinta ya hacía mucho mejor que eso, y por eso este error no sobrevive a ningún contraste con una medida: sólo sobrevive si nunca se contrasta.
Resultado. Lo que hay que llevarse no es que 4,609 esté mal, sino qué clase de error es. No es una errata tipográfica ni un redondeo: es una ley extrapolada fuera de su rango. El oscilador armónico es la aproximación cuadrática del potencial en el mínimo, y se ha aplicado precisamente donde la desviación cuadrática ya se mide con cuatro cifras. El modelo no ha fallado —predijo una raya, y hay una raya; predijo la escala, y acertó el 98,8 %—, ha fallado quien lo usó fuera de su alcance. Y fíjate en el premio de consolación: la diferencia entre lo que predice el armónico y lo que se mide es la información nueva. De esa diferencia sale , que es justamente su mitad, y de ahí la profundidad del pozo, y de ahí la energía con la que se rompe el enlace. El error del modelo, medido, es el dato siguiente.
El peine que sí existe
El oscilador armónico predice una raya. El CO real, mirado con suficiente resolución y a suficiente temperatura, tiene tres cosas más, y las tres son cuantitativas.
Uno: las bandas calientes. Ya han salido. Son las transiciones n+1←n con n ≥ 1, y aparecen a = 26,58 cm⁻¹ una de otra, hacia el rojo. En el armónico caerían todas encima de la fundamental; en el CO real forman una escalerilla. Sólo se ven si el nivel n está poblado, y de eso trata la sección siguiente: a temperatura ambiente sólo 2,835 de cada cien mil moléculas de CO están en n = 1, de modo que la banda caliente es indetectable; a 2000 K la razón de intensidades entre la fundamental y la 2←1 ha bajado a 2,382, y las dos se ven a la vez. El panel de arriba imprime esa razón a cualquier temperatura del recorrido.
Dos: los sobretonos. En el oscilador armónico, Δn = ±2 está prohibido: el elemento de matriz es cero exacto, como muestra la tabla de más arriba. En el CO se mide. El primer sobretono, la transición 2←0, está en 4260,06 cm⁻¹ = 2,347 µm, y el desarrollo de dos términos lo predice en
con un error de 3,8 × 10⁻⁵. Nótese que no está al doble de la fundamental: , y lo medido son 26 cm⁻¹ menos. Un sobretono siempre cae por debajo del doble, y esa diferencia es otra medida de la misma anarmonicidad. Que exista es la mejor prueba de que el potencial no es cuadrático: si lo fuera, la raya no estaría. Es mucho más débil que la fundamental —cuánto, este módulo no lo predice y no se va a inventar aquí— por dos motivos que se suman: la mezcla de estados que introduce la anarmonicidad mecánica y la curvatura de , que el desarrollo lineal de la primera sección despreciaba.
Tres: la estructura rotacional. Llamar «raya» a lo que se ve es una simplificación que este artículo debe declarar. Una molécula que vibra también rota, y la rotación tiene su propia escalera, mucho más fina: la constante rotacional del CO es = 1,93128 cm⁻¹, mil veces menor que . Es el mismo dato con el que el artículo 01 comprobó la masa reducida por un segundo camino, vía y pm. Cada transición vibracional arrastra un cambio del estado rotacional, y lo que el espectrómetro ve no es una raya sino una banda con dos ramas de rayas finas a los lados de 2143,27 cm⁻¹, separadas por unidades de . El origen de banda es la posición que tendría la transición si la rotación no cambiara, y es el número que se compara con la teoría de este módulo. La escalera rotacional es un problema de momento angular y se resuelve en el módulo II.5; aquí se declara y se aparta.
| Transición | Fórmula | Predicho [cm⁻¹] | Medido [cm⁻¹] | λ |
|---|---|---|---|---|
| 1←0 (fundamental) | 2143,24 | 2143,2712 | 4,666 µm | |
| 2←1 (banda caliente) | 2116,66 | — | 4,724 µm | |
| 2←0 (sobretono) | 4259,90 | 4260,06 | 2,347 µm | |
| armónico puro | 2169,81 | no existe | 4,609 µm |
La cuarta fila está ahí a propósito, y con la palabra «no existe» escrita: es
la que había que tachar y no se tachó. De los números de esta tabla, los
medidos (2143,2712 y 4260,06 cm⁻¹) son datos de HITRAN, los predichos de las
filas 1 y 3 están cruzados contra ellos en
scripts/verificar-oscilador.py, y los de la fila 2 —la banda
caliente, que ninguna de las dos anclas de este módulo mide— son aritmética
exacta sobre y
, sin contraste experimental. Se
dice porque la diferencia importa.
Quién puede absorber: la ocupación térmica
La regla de selección dice qué transiciones existen. No dice cuáles se ven. Una transición n+1←n necesita que haya moléculas en n, y a temperatura T la fracción que hay en cada peldaño la fija el factor de Boltzmann. Como el espectro es equiespaciado, la suma sale en forma cerrada de una línea: es una serie geométrica de razón con
y de ahí las tres cantidades que se usan a diario:
El verificador comprueba las tres sumando directamente sobre cuatro mil niveles y comparando con la forma cerrada, a cuatro temperaturas, y coinciden en doce cifras. Es una comprobación aburrida y por eso vale: si a alguien se le hubiera colado un donde va , o un donde va , la suma directa no coincidiría.
es la temperatura vibracional, y para el CO vale 3122 K — el artículo 01 la calculó por dos caminos, desde ħω y desde con la segunda constante de radiación. Ese número es toda la historia: a 298,15 K, , y es 2,8 × 10⁻⁵. La vibración del CO está congelada a temperatura ambiente en el sentido más literal: prácticamente todas las moléculas están en n = 0 y no hay ninguna banda caliente que ver.
| T | |||||
|---|---|---|---|---|---|
| 298,15 K | 10,47 | 2,835 × 10⁻⁵ | 99,997 % | 2,835 × 10⁻⁵ | 0,003109 |
| 1000 K | 3,122 | 0,04611 | 95,59 % | 4,213 % | 0,4701 |
| 2000 K | 1,561 | 0,2657 | 79,01 % | 16,59 % | — |
| 3122 K (= ) | 1,000 | — | — | — | 0,9207 |
| 20 000 K | 0,1561 | — | — | — | 0,9980 |
Dos cosas de esta tabla merecen mirarse dos veces. La primera: a 298,15 K, y son el mismo número hasta la cuarta cifra. No es casualidad ni descuido de la tabla: cuando , sólo el primer nivel excitado cuenta en la suma , y entonces . El verificador lo comprueba y coinciden en 5,7 × 10⁻⁵. La segunda: a 2000 K el CO ya tiene el 16,59 % de sus moléculas en n = 1 y el 4,4 % restante repartido por encima. Ahí la banda caliente no es una curiosidad, es una parte visible del espectro — y su posición, 26,58 cm⁻¹ por debajo de la fundamental, es lo que permite usar el cociente de intensidades como termómetro.
Problema. En un gas de escape a 2000 K se miden las dos primeras bandas del CO, la fundamental 1←0 y la caliente 2←1. (a) Calcula las poblaciones y . (b) La intensidad de absorción de la transición n→n+1 es proporcional a ; calcula . (c) ¿Por qué esa razón no es simplemente , y cuánto se equivocaría quien lo supusiera? (d) Da la razón en forma cerrada y despeja T a partir de ella: ése es el termómetro. (e) ¿Sirve el método a temperatura ambiente?
Solución. (a) Con K,
(b) Los elementos de matriz salen de la escalera del artículo 03: y , o sea el segundo es el doble del primero. Por tanto
(c) Quien olvide el elemento de matriz escribiría , exactamente el doble del valor correcto. Y no es un error del 100 % en un número cualquiera: metido en el termómetro del apartado siguiente, un factor 2 en la razón se traduce en un error en T que, a 2000 K, es de varios cientos de kelvin. Es el modo de fallo típico de este tema: recordar la estadística y olvidar la dinámica.
(d) La forma cerrada es limpia porque el factor se cancela entre las dos poblaciones:
Comprobación: con la razón 2,382, y K. Cierra.
(e) No. A 298,15 K la razón vale , que es del orden de 10⁴: la banda caliente está diez mil veces por debajo del ruido de la fundamental y no hay nada que medir. El método necesita , y ésa es su virtud y su límite a la vez.
Resultado. Lo interesante de este termómetro no es que funcione, sino de qué no depende. En la fórmula final no aparece la densidad del gas, ni el camino óptico, ni la potencia de la fuente, ni el del CO, ni siquiera : todo eso es común a las dos bandas y se cancela al dividir. Sólo quedan , que es una propiedad tabulada de la molécula, y el factor 2, que es del artículo 03. Una razón de intensidades es una medida autocalibrada, y por eso la espectroscopía prefiere razones a valores absolutos siempre que puede. La misma idea aparece en el módulo II.2 con el efecto isotópico del amoníaco, donde el prefactor desconocido se cancela igual.
Dónde se nota que la escalera está congelada: el calor específico
La ocupación térmica tiene una consecuencia macroscópica que se mide con un calorímetro y no con un espectrómetro, y es la manera más antigua de detectar que la vibración está cuantizada. Derivando respecto de T:
Es la función de Einstein, la misma con la que en 1907 se explicó por qué el calor específico de los sólidos se desploma al enfriar. El verificador la cruza contra la derivada numérica de a cuatro temperaturas y coinciden en 10⁻⁸. Tiene dos límites y los dos son reconocibles: cuando tiende a 1, que es la equipartición clásica —un grado de libertad vibracional aporta entero, medio de cinética y medio de potencial—, y cuando se va a cero como , es decir, exponencialmente.
Los números del CO dicen lo demás. A 298,15 K, : tres milésimas. El calor específico molar del CO a temperatura ambiente es, por tanto, de traslación más de rotación —dos ejes— más 0,003109 R de vibración. La vibración prácticamente no cobra, y por eso el CO se comporta como un gas diatómico «rígido» de en todos los libros de termodinámica elemental, sin que ninguno explique por qué el tercer grado de libertad no está. La razón es este 0,003109, y detrás de él, .
La escalera se descongela despacio: 0,4701 a 1000 K —casi la mitad—, 0,9207 justo en = 3122 K, y 0,9980 a 20 000 K. Fíjate en que ni siquiera en la propia se llega al valor clásico: hace falta varias veces mayor. Y fíjate también en que a esas alturas el CO ya se ha disociado hace rato, de modo que la última fila de la tabla es una propiedad del modelo, no del gas. Decirlo es parte del trabajo: la función de Einstein sigue valiendo, la molécula no.
El medio cuanto, medido
es la predicción más incómoda del oscilador y la más fácil de despachar como una curiosidad formal. No lo es: aparece, con su número, en cuatro sitios distintos donde se mide algo. Van los cuatro, y el segundo es el que el borrador de este artículo contaba mal.
Primero, con cuidado con qué número se escribe. La energía de punto cero armónica del CO es
pero la de verdad, la del CO real, es con la misma anarmonicidad que corrió la raya:
La diferencia es un cuarto de la constante de anarmonicidad, 3,32 cm⁻¹, y en meV se nota en la cuarta cifra: 134,5 frente a 134,1. Se puede escribir 134,5 si se dice que es el armónico; escribirlo como «lo que mide el CO» es falso. Y la confirmación no es circular: diagonalizando el potencial de Morse sobre una rejilla de diferencias finitas —sin usar ninguna fórmula de — el verificador obtiene 1081,583 cm⁻¹, y comprueba además que al refinar la rejilla el error se divide por cuatro, que es lo que tiene que hacer un método de orden .
Segundo, en la energía de disociación. Aquí está la medida más directa del medio cuanto que existe, y es la que el borrador de este artículo enunciaba mal. Un químico mide : la energía que hay que dar a la molécula desde su estado fundamental real para romperla. Un teórico calcula : la profundidad del pozo desde su fondo. La relación no lleva ninguna corrección adicional ni ninguna resta de anarmonicidad aparte:
Con números del CO: se midió en 2023 por predisociación y vale 89 602,80 cm⁻¹ = 11,11 eV —el enlace químico más fuerte que se conoce—, así que
La diferencia entre las dos son exactamente los 1081,6 cm⁻¹ = 134,1 meV del punto cero. Un enlace que «debería» costar 11,24 eV se rompe con 11,11 porque la molécula ya partía de medio cuanto arriba y no puede bajar de ahí. Ésa es la energía de punto cero convertida en una factura energética que un calorímetro cobra.
Tercero, y aquí hay una lección sobre modelos. El potencial de Morse del artículo 01 deduce la profundidad del pozo a partir de las dos constantes vibracionales, sin saber nada de disociación:
Frente a los 11,24 eV espectroscópicos, el Morse se queda un 2,33 % corto. Compáralo con lo que acierta: los primeros niveles vibracionales, a 10⁻⁵. El mismo modelo, con los mismos dos parámetros, acierta el fondo del pozo a una parte en cien mil y la altura del borde a una parte en cuarenta. No es una pega, es lo que hay que esperar: los datos con los que se ajusta — y — viven en el fondo del pozo, y extrapolarlos hasta la disociación es pedirle al modelo que responda por una región donde nadie lo ha comprobado. La forma de Morse es cómoda porque tiene solución exacta, no porque sea el potencial del CO.
Y una cuarta medida, indirecta pero incontestable. Si el CO pudiera sentarse quieto en el fondo del pozo, con y exactos, el producto valdría cero y la desigualdad de Kennard estaría violada. El fundamental del CO tiene pm y satura la desigualdad exactamente, . Esa anchura —un 4,22 % de la longitud del enlace, 112,832 pm— es el medio cuanto convertido en longitud, y es la misma cantidad que aparece en el elemento de matriz , que también vale 3,366 pm. No es coincidencia: y del fundamental son el mismo , porque en el estado fundamental la única «componente» que x tiene es la que va a n = 1.
Los 4,609 µm que estuvieron escritos aquí, y cómo se caza un número así. Este artículo publicaba, en su subtítulo, en su entrada y en su resumen en frío, que la raya del CO estaba en 4,609 µm. Se ha corregido a lo largo de todo el texto, pero el error merece quedarse contado, porque su forma se repite.
No era una errata. Una errata se detecta releyendo. Ésta no: 4,609 µm sale de una cuenta correcta —la inversa de un número tabulado— sobre una magnitud que no era la que hacía falta. Suena bien, tiene las unidades bien, cae en el infrarrojo medio como debe, y está mal. Es el modo de fallo más caro de la física aplicada: una ley extrapolada fuera de su rango de validez, aplicada justo donde su desviación ya se mide.
No lo cazó ninguna lectura. Lo cazó un guion de verificación que se preguntó una cosa muy tonta: «¿coincide esto con el valor medido?». = 2169,81 cm⁻¹ frente al origen de banda 2143,27 cm⁻¹ no coinciden, y ningún redondeo explica los 26,54 cm⁻¹ que los separan. Ése es el sentido del §2 del contrato editorial de este sitio: verificar no es recalcular lo mismo con más decimales, es llegar al número por un segundo camino y comprobar que los dos caminos se encuentran.
Y el resumen en frío tampoco lo cazó, teniéndolo delante. Los 4,609 µm estaban en la tabla del final, copiados literalmente del párrafo que los enunciaba. El §6 llama a eso «el resumen no verifica, replica»: una tabla escrita transcribiendo el texto no es una segunda comprobación, es una segunda oportunidad de equivocarse, y encima le da al lector la señal falsa de que la cifra ha pasado un control. La tabla de más abajo está rehecha desde el verificador, fila a fila, y por eso ahora contiene las dos cifras: la que se mide y la que no es ninguna transición, con esa etiqueta puesta.
Cuando n es grande: el oscilador se vuelve clásico, pero no del todo
Queda un límite por mirar, y es el que cierra el círculo con la mecánica del primer curso. Un oscilador clásico de amplitud A pasa más tiempo cerca de los puntos de retorno, donde va despacio, que en el centro; su densidad de probabilidad es , con dos picos en los extremos. La cuántica es lo contrario exacto: una gaussiana con un máximo en el centro. El principio de correspondencia exige que las dos se encuentren al crecer n, y se encuentran, pero con una letra pequeña que conviene leer.
Lo que coincide exactamente, en todos los niveles, es el segundo momento. Con —la amplitud clásica que tendría una partícula con la energía —,
y el verificador lo comprueba en n = 0, 1, 5 y 50. En n = 0, donde no hay nada de clásico. Es un accidente afortunado del potencial cuadrático, y explica por qué tantos argumentos semiclásicos sobre osciladores funcionan mejor de lo que merecen.
Lo que no coincide es el cuarto momento. Con del artículo 02 y , la diferencia es
una constante. Que sea constante es lo interesante: como el propio crece como , la discrepancia relativa se diluye —11,1 % en n = 1, 0,227 % en n = 10, 0,00248 % en n = 100— sin que el desacuerdo absoluto desaparezca nunca. Así es como se comporta el límite clásico de verdad: no es que lo cuántico se apague, es que se hace pequeño comparado con lo que se está midiendo.
Lo mismo con la distribución entera. La probabilidad de encontrar el oscilador en la mitad central de su recorrido, , vale clásicamente exactamente. Cuánticamente:
| n | 1 | 5 | 20 | 50 | 100 | 200 | clásico |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 0,3177 | 0,3672 | 0,3436 | 0,3362 | 0,3321 | 0,3337 | 0,3333 |
Converge, pero oscilando: por debajo del tercio en n = 1, por encima entre n = 5 y n = 50, otra vez por debajo en n = 100 y por encima en n = 200. Ésas son las oscilaciones de , que tiene n nodos y no se puede parecer punto a punto a una curva suave; lo que converge es la media local. La cola clásicamente prohibida hace lo mismo, cayendo del 15,73 % en n = 0 al 2,28 % en n = 200 sin llegar nunca a cero.
Y el CO pone el punto final a esta sección, porque en él el límite clásico no llega a existir. La escalera del Morse termina: el último nivel ligado es , y mucho antes de eso —en — la amplitud clásica ya iguala la escala 1/a = 43,0 pm sobre la que el potencial cambia de forma, así que el propio concepto de «oscilador» se ha perdido. En un oscilador armónico de verdad, n va a infinito. En una molécula, n se acaba a los ochenta y uno, y la molécula se rompe.
Dos caminos, un espectro, y lo que este módulo no hace
El módulo prometió dos caminos hasta el mismo sitio y los recorrió. El analítico, del artículo 02, escribió el entero n al exigir que una serie terminara: si no termina, se va como y no es normalizable. El algebraico, del 03, escribió el mismo entero al exigir que una escalera parara: si no para, aparecen energías negativas y la norma se hace negativa. Los dos dan , los dos dan las mismas , y el verificador lo comprueba por un tercer camino que no es ninguno de los dos —diferencias finitas sobre una rejilla, con la μ y la k del CO en unidades SI— obteniendo 134,51122 meV frente a los 134,51130 que da la fórmula.
Y los dos se necesitan. El analítico es el que hace creíble el entero, porque se ve de dónde sale: de una condición de contorno en el infinito, no de un postulado. El algebraico es el que permite calcular: en una línea en vez de una integral de Hermite, y de ahí toda la sección primera de este artículo. Un curso que sólo dé uno de los dos deja al estudiante o sin fundamento o sin herramienta.
Lo que este módulo no hace, dicho con todas las letras para que nadie lo busque aquí. No cuantiza el campo electromagnético: cada modo de una cavidad es un oscilador armónico y su medio cuanto es la energía del vacío, pero eso —y el efecto Casimir de verdad, y los fotones como cuantos de — necesita un campo que cuantizar y es el módulo III.6. No resuelve el oscilador forzado, que es lo que hace falta para deducir de verdad la probabilidad de transición por unidad de tiempo en lugar de tomarla prestada: eso es el III.3. No trata el oscilador en tres dimensiones, que da la degeneración y aparece en el modelo de capas nuclear; el 2D isotrópico lo monta la hoja de problemas de este módulo. Y no toca los estados coherentes, los autoestados de a, que son los que devuelven el movimiento clásico a un sistema cuántico y que la sección anterior ha estado rodeando sin nombrarlos.
Lo que sí queda, y es bastante: un potencial que aparece cada vez que algo está cerca de un mínimo, un espectro equiespaciado, una regla de selección que convierte ese espectro en una sola raya, un juego de operadores que calcula cualquier elemento de matriz sin integrar, y una molécula real —el CO, con su raya en 2143,27 cm⁻¹— en la que cada una de esas cinco cosas se ha comprobado con cifras.
Ejercicios
Todo con el CO, = 3122 K. (a) ¿A qué temperatura vale = 0,1? (b) ¿Y = 1? Da las dos en forma cerrada antes de meter números. (c) A 1000 K, calcula , , y . (d) El N₂ tiene = 2358,57 cm⁻¹. Calcula su con la segunda constante de radiación K·cm y di si se descongela antes o después que el CO. (e) A , ¿vale uno? Contesta sin calculadora y di qué significa entonces .
Solución
(a) y (b) Invirtiendo se llega a , o sea
Con , y T = 3122/2,3979 = 1302 K. Con , y T = 3122/0,6931 = 4504 K. Merece la pena mirar los dos juntos: multiplicar por diez la ocupación cuesta un factor 3,5 en temperatura, porque la dependencia es exponencial y no lineal.
(c) , :
y . Nota la asimetría: casi el 96 % de las moléculas siguen en el fundamental y el calor específico vibracional ya está a la mitad de su valor clásico. No hace falta poblar la escalera para pagar por ella.
(d) K, contra 3122 K del CO: el N₂ se descongela después. Es coherente con lo que se sabe de los dos enlaces —el triple del N₂ es más rígido— y con que la tabla de termodinámica publique justamente 3393 K.
(e) No. significa , y entonces , que es menor que uno sin necesidad de evaluarlo. Para llegar a hace falta , los 4504 K del apartado (b).
La segunda lección está ahí: no es «la temperatura a la que hay un cuanto», es la temperatura a la que iguala , que es otra cosa. Es una escala, no un umbral, y el sistema no hace nada brusco al cruzarla: en el calor específico ya va por 0,9207 de su valor clásico mientras aún no llega a uno. Las dos magnitudes miden cosas distintas de la misma escalera y se descongelan a ritmos distintos.
El efecto Raman no absorbe un fotón infrarrojo: dispersa un fotón visible y le quita —o le da— un cuanto de vibración. El operador que interviene no es el dipolo permanente sino la polarizabilidad α(x), que es lo que el campo de la luz induce.
(a) Desarrolla α(x) alrededor del equilibrio a primer orden y di qué regla de selección sale. (b) ¿Entre qué niveles conecta un operador proporcional a ? Demuéstralo con a y y da , , y para el CO, en pm². (c) ¿Cuál es entonces el desplazamiento Raman vibracional del CO? (d) ¿Qué transición del CO sí tiene Δn = ±2, y dónde está medida? (e) ¿Por qué es incorrecto decir «la raya Raman del CO está en tal longitud de onda»? (f) El N₂ no absorbe en el infrarrojo. ¿Tiene raya Raman?
Solución
(a) . El término constante no conecta niveles distintos y el que queda es lineal en x, exactamente igual que en el caso del dipolo. Luego Δn = ±1, no ±2. Ésta es la trampa entera del ejercicio: mucha gente recuerda «el Raman va con , y es un tensor de segundo orden» y traduce eso, sin darse cuenta, en «va con ». El orden tensorial de se refiere a los índices de polarización de la luz, no a la potencia de x.
(b) Con ,
donde se ha usado . baja dos peldaños, sube dos, y es diagonal: x² conecta n con n y con n ± 2, y con nada más. En números del CO ( pm²): pm², pm², pm² y pm². Y exacto.
(c) El mismo que la banda infrarroja: 2143,27 cm⁻¹. Δn = ±1 sobre los mismos niveles da la misma diferencia de energía; lo que cambia entre infrarrojo y Raman es el mecanismo, no la escalera.
(d) El primer sobretono infrarrojo, 2←0, medido en 4260,06 cm⁻¹ = 2,347 µm. Está prohibido en el oscilador armónico y se ve porque el potencial no es cuadrático.
(e) Porque un desplazamiento Raman es una diferencia respecto de la frecuencia del láser que ilumina, no una longitud de onda absoluta. Cambia el láser y la raya Stokes se muda; lo que no se mueve —lo que es propiedad de la molécula y lo que se tabula— son los 2143,27 cm⁻¹ de desplazamiento. Decir «la raya Raman del CO está en 2,304 µm» es falso dos veces: ni el Raman va con , ni una raya Raman tiene una λ propia.
(f) Sí, y muy buena. Estirar una molécula homonuclear no crea dipolo —la simetría lo prohíbe— pero sí cambia lo fácil que es deformar su nube electrónica, de modo que aunque . En moléculas con centro de simetría eso se convierte en una regla exacta —la de exclusión mutua: lo que es activo en infrarrojo no lo es en Raman, y al revés— y es la razón de que el nitrógeno y el oxígeno atmosféricos, invisibles para un espectrómetro de infrarrojo, se midan rutinariamente con lidar Raman.
La segunda lección es de método: dos operadores distintos dan dos reglas de selección distintas, y las dos salen del mismo álgebra. No hay que memorizar reglas de selección; hay que escribir el operador en función de a y y contar peldaños. Y de paso queda claro que la paridad es necesaria y no suficiente: y tienen la misma paridad, y aun así es cero exacto, porque x mueve un peldaño y no hay manera de ir de 0 a 2 con un solo paso.
Con y los datos del CO.
(a) Demuestra que la transición v←0 cae en . (b) Evalúala para v = 1, 2 y 3, y compara con lo medido en v = 1 (2143,2712 cm⁻¹) y v = 2 (4260,06 cm⁻¹). (c) Demuestra que el sobretono no cae en el doble de la fundamental y da el defecto en forma cerrada y en cm⁻¹. (d) ¿Dónde termina la escalera? Halla exigiendo que los peldaños se agoten, . (e) ¿Cuánto se equivoca el oscilador armónico en la energía del nivel n = 20?
Solución
(a) Restando y desarrollando el cuadrado:
(b) v = 1: cm⁻¹ (medido 2143,2712: error 1,6 × 10⁻⁵). v = 2: cm⁻¹ (medido 4260,06: error 3,8 × 10⁻⁵). v = 3: cm⁻¹. Fíjate en que el error crece con v, que es lo que tiene que pasar: el desarrollo se corta en el segundo término y lo que falta es .
(c) El doble de la fundamental sería . Restándole el sobretono verdadero:
y en general el v-ésimo sobretono cae por debajo de v veces la fundamental — un defecto que crece como . Con los números: frente a 4260,06.
(d) da , es decir
Ochenta y un peldaños, y se acabó: por encima de eso empieza a bajar, lo cual no significa nada físico salvo que el desarrollo ha dejado de valer y que la molécula está disociada.
(e) De la comparación nivel a nivel del artículo 01: en n = 20 el armónico da 44 481 cm⁻¹ y el Morse 38 897 cm⁻¹, un 14,36 % de error. En n = 0 era el 0,31 %, en n = 1 el 0,93 %, en n = 5 el 3,49 %.
La segunda lección: con dos constantes tabuladas se obtiene toda la escalera y dónde termina, que es la idea de la extrapolación de Birge y Sponer para medir energías de disociación. Pero hay que decir a la vez lo que el apartado (b) ya insinúa: el error crece con v, y está justo en el sitio donde el desarrollo de dos términos no tiene ningún derecho a ser creído. Por eso la que sale de ahí, = 10,98 eV, se queda un 2,33 % por debajo de la espectroscópica. La extrapolación es buena para el orden de magnitud y mala para la tercera cifra, y quien la use tiene que saber cuál de las dos cosas necesita.
El artículo 01 usó el par de isotopólogos para comprobar que la k es del enlace y no de las masas. Aquí se usa al revés: para predecir una raya que no se ha medido todavía. Datos: μ(12C16O) = 6,856 u, μ(13C16O) = 7,172 u, = 2169,81 cm⁻¹ y = 13,288 cm⁻¹ del isotopólogo ligero.
(a) ¿Cómo escalan y con μ? Justifica las dos. (b) Predice las dos constantes del 13C16O y compáralas con lo medido: 2121,47 y 12,715 cm⁻¹. (c) Predice la banda fundamental y compárala con la medida, 2096,07 cm⁻¹. (d) ¿Cuánto se desplaza la raya al sustituir un átomo de carbono? (e) ¿Por qué la predicción de es dos órdenes de magnitud mejor que la de ?
Solución
(a) La curva de energía potencial la fijan los electrones, no los núcleos: es la aproximación de Born-Oppenheimer, y significa que —y por tanto k, y la constante a del Morse— son los mismos para los dos isotopólogos. Sólo cambia μ. De sale de inmediato . Para la anarmonicidad hay que dar un paso más: como no depende de la masa, despejando . La anarmonicidad escala con el cuadrado del factor de la frecuencia.
(b) El factor es
de donde cm⁻¹ (medido 2121,47: error 1,2 × 10⁻⁵) y cm⁻¹ (medido 12,715: error 9,9 × 10⁻⁴).
(c) cm⁻¹, contra los 2096,07 medidos: error 1,4 × 10⁻⁵. La raya de otro isotopólogo, predicha con cinco cifras a partir de una tabla de masas y dos constantes del primero.
(d) 2143,27 − 2096,07 = 47,20 cm⁻¹, un 2,2 %. Es un desplazamiento enorme comparado con la anchura de la banda: los dos isotopólogos se separan sin ninguna dificultad, y de ahí sale la manera estándar de medir el cociente 12C/13C en nubes moleculares y en atmósferas planetarias.
(e) Porque las dos predicciones descansan en hipótesis distintas. sólo usa Born-Oppenheimer, que aquí es excelente. La ley usa además que el potencial tenga la forma que hace , es decir, la forma de Morse — y el CO no es exactamente un Morse. El residuo de 10⁻³ no es error de cuenta: es una medida de cuánto se aparta el potencial del CO de la forma de Morse, y en ese sentido el desacuerdo es el resultado.
La segunda lección va con eso. Cuando dos predicciones del mismo cálculo aciertan con precisiones muy distintas, casi nunca es porque una esté mal hecha: es porque descansan en hipótesis distintas y una de ellas es más floja. Localizar cuál es más útil que ajustar un parámetro para tapar la diferencia.
(a) Iguala y demuestra que la amplitud clásica del nivel n es . Evalúala para el CO en n = 0, 1 y 20. (b) Demuestra que cuántico coincide exactamente con el clásico en todos los niveles, incluido n = 0. (c) Con y , calcula la diferencia y comenta. (d) La fracción de probabilidad fuera del retorno clásico vale 15,73 % en n = 0 y 2,28 % en n = 200. ¿Tiende a cero? (e) ¿En qué nivel la amplitud clásica del CO iguala la escala 1/a = 43,0 pm sobre la que el potencial cambia de forma? Demuestra que ese n es y evalúalo.
Solución
(a) da . Con pm: 4,761 pm (n = 0), 8,246 pm (n = 1) y 30,48 pm (n = 20). El último es ya el 27 % de la longitud del enlace.
(b) Cuánticamente, del artículo 03. Clásicamente, la media temporal de es . Son el mismo número. Que coincida en n = 0 —donde de clásico no hay nada— es una peculiaridad del potencial cuadrático, no una regla general.
(c) , una constante, la misma en todo n. Como crece como , la discrepancia relativa se diluye —11,1 % en n = 1, 0,227 % en n = 10, 0,00248 % en n = 100— pero la absoluta no desaparece nunca. Así es como se ve un límite clásico de verdad: lo cuántico no se apaga, se hace pequeño comparado con lo que se mide.
(d) Tiende, pero muy despacio y sin llegar: 15,73 % · 11,16 % (n = 1) · 6,439 % (n = 8) · 2,28 % (n = 200). La caída es como , con la constante asintótica que el verificador mide en n = 200: . Es una potencia pequeñísima — para bajar del 1 % haría falta n del orden de 2400. La región clásicamente prohibida no se cierra: se estrecha relativamente.
(e) Igualando y usando el producto adimensional que el artículo 01 calculó, :
La segunda lección junta (d) y (e). El principio de correspondencia promete que el oscilador se vuelve clásico al subir n, y lo cumple — pero en el CO no hay tiempo. Hacia n = 40 la amplitud ya iguala la escala sobre la que el potencial deja de ser cuadrático, y hacia n = 81 la escalera se acaba y la molécula se rompe. El límite clásico del oscilador armónico existe en el oscilador armónico; en la molécula que lo motivaba, la anarmonicidad y la disociación llegan antes. Es el mismo aviso del ejemplo resuelto 1, en el otro extremo de la escalera.
(a) Escribe la relación entre y y di por qué no lleva ningún término adicional de anarmonicidad. (b) Con la medida en 2023, 89 602,80 cm⁻¹, calcula en cm⁻¹ y en eV. (c) Compárala con la que deduce el Morse a partir de las dos constantes vibracionales. (d) La energía de punto cero real del CO equivale a 1556 K. ¿Qué significa esa frase y por qué no significa que el CO esté a 1556 K? (e) Si se sustituye el 12C por 13C, ¿sube o baja ? Estima cuánto.
Solución
(a) , y nada más. se mide desde el estado que la molécula ocupa —el fundamental vibracional, que está a por encima del fondo— hasta la disociación. es la energía de punto cero real, y la anarmonicidad ya está dentro de ella: no se resta aparte, se resta con ella. Ése es el punto donde se equivoca todo el mundo, incluido el borrador de este artículo, que escribía « es menor que en exactamente , menos la anarmonicidad»: la anarmonicidad no se descuenta dos veces.
(b) cm⁻¹, luego
con = 11,11 eV. La diferencia, 134,1 meV, es el medio cuanto — cobrado.
(c) cm⁻¹ = 10,98 eV, un 2,33 % por debajo. El mismo modelo que acierta los primeros niveles a 10⁻⁵ falla el borde del pozo a 10⁻². Sus dos parámetros se ajustaron abajo.
(d) Significa sólo esto: K, o sea que para que la agitación térmica tuviera la energía que el CO ya tiene sin calentarlo haría falta calentarlo a 1556 K. No significa que el CO esté caliente: la energía de punto cero no se puede extraer, no fluye a un cuerpo más frío y no aparece en ningún intercambio térmico. Es una energía que está y que no circula. Y conviene no confundirla con la versión armónica, 1561 K: la diferencia de 5 K es la anarmonicidad, otra vez.
(e) Sube, y ésa es la parte que sorprende. La curva de potencial no cambia —Born-Oppenheimer—, así que es la misma; pero baja, porque baja al aumentar μ. Con los valores del ejercicio 4, cm⁻¹, que son 24,0 cm⁻¹ menos, o sea 2,98 meV. El isotopólogo pesado está más ligado, y la razón es únicamente que su punto cero es más bajo.
La segunda lección es que ese efecto, aquí de 3 meV sobre 11 eV, es el origen entero de los efectos isotópicos cinéticos de la química: sustituir hidrógeno por deuterio cambia la energía de punto cero del enlace que se rompe y, con ella, la barrera efectiva de la reacción. Cambia la velocidad sin cambiar la electrónica. Una diferencia de cuarta cifra en una energía de enlace se convierte en un factor medible en una constante de velocidad, y todo sale de .
Todo lo que este módulo deja utilizable, con dónde se dedujo cada cosa.
Cada fila se ha recalculado desde los datos, no copiado del
párrafo que la enuncia: el recálculo está en
scripts/verificar-oscilador.py, cuya sección 7 vuelve a montar
estas cifras por caminos independientes y falla si alguna no cuadra. Que eso
no es un formalismo lo demuestra esta misma tabla: en su versión anterior
copiaba del texto que la raya del CO estaba en 4,609 µm, y la cifra
era falsa. Convenio: v y n son el mismo número cuántico vibracional —v es la
letra del espectroscopista, n la del físico—, x ≡ θvib/T, y las
energías vibracionales se miden desde el fondo del pozo salvo donde se diga
lo contrario. Pensado para leerse dentro de seis meses sin releer nada.
| Qué | Fórmula o valor | Dónde |
|---|---|---|
| Potencial y constante de fuerza | V = ½kx² = ½μω²x², con k ≡ V″(0) y ω = √(k/μ) | art. 01 |
| De dónde sale el armónico | Taylor de V en el mínimo: el término lineal es cero porque es un mínimo; queda V″(0)x²/2 | art. 01 |
| Masa reducida (dos cuerpos) | μ = m₁m₂/(m₁+m₂); 12C16O: 6,856 u | art. 01 |
| Longitud del oscilador | x₀ = √(ħ/μω) = (ħ²/μk)1/4; σx(n=0) = x₀/√2 | art. 01 |
| Escalas de energía | ħω; θvib ≡ ħω/kB; 1 cm⁻¹ = 0,123984 meV = 1,43878 K | art. 01, 04 |
| CO · los dos datos de partida | ω̃e = 2169,81 cm⁻¹ y ω̃exe = 13,288 cm⁻¹ (NIST); xe = 0,006124 | art. 01 |
| CO · el muelle | k = 1902 N/m; ω = 4,087 × 10¹⁴ rad/s; ν = 65,05 THz; 2π/ω = 15,37 fs | art. 01 |
| CO · el cuanto | ħω = 269,0 meV; θvib = 3122 K; E₀ armónica = 134,5 meV = 1561 K | art. 01 |
| CO · el tamaño | x₀ = 4,761 pm = 4,22 % de re = 112,832 pm; σx(n=0) = 3,366 pm | art. 01 |
| Amplitud clásica | Acl = x₀√(2n+1): 4,761 pm (n=0) · 8,246 pm (n=1) · 30,48 pm (n=20) | art. 01, 04 |
| μ por un segundo camino | Be = 1,93128 cm⁻¹ e I = μre² dan μ = 6,856 u: coincide con la tabla de masas en 3 × 10⁻⁷ | art. 01 |
| Born-Oppenheimer, comprobado | k(12C16O) = 1901,86 vs k(13C16O) = 1901,91 N/m (2,3 × 10⁻⁵): el muelle es del enlace, no de las masas | art. 01 |
| Escalado isotópico | ω̃e ∝ μ−1/2, ω̃exe ∝ μ⁻¹; √(μ₁₂/μ₁₃) = 0,9777; μ(13C16O) = 7,172 u | art. 01, 04 |
| Electrón con x₀ = 1 nm | ħω = 76,20 meV; E₀ = 38,10 meV; k = 12,21 mN/m; E₀/kBT(300 K) = 1,474 | art. 01 |
| Muelle con ħω = kBT(300 K) | k = 1,405 mN/m; x₀ = 1,717 nm | art. 01 |
| Potencial de Morse | V = De(1 − e−ax)²; k = 2Dea²; coef. de x³ = −Dea³, de x⁴ = (7/12)Dea⁴ | art. 01 |
| Morse del CO | De = ω̃e²/4ω̃exe = 10,98 eV; a = 2,325 Å⁻¹; 1/a = 43,0 pm; a·x₀ = √(2xe) = 0,1107 | art. 01 |
| Error del armónico, nivel a nivel | 0,31 % (n=0) · 0,93 % (1) · 1,55 % (2) · 3,49 % (5) · 6,87 % (10) · 14,36 % (20) | art. 01, 04 |
| La ecuación, sin dimensiones | ψ″ + (ε − ξ²)ψ = 0 con ξ = x/x₀ y ε = 2E/ħω | art. 02 |
| El comportamiento asintótico | ψ → e−ξ²/2; la otra rama, e+ξ²/2, no es normalizable y se descarta | art. 02 |
| La serie y su corte | ak+2 = (2k+1−ε)ak/[(k+1)(k+2)]; termina si y sólo si ε = 2n+1 | art. 02 |
| Espectro | En = ħω(n + ½), n = 0, 1, 2…; separación constante ħω | art. 02, 03 |
| Funciones propias | ψn = NnHn(ξ)e−ξ²/2, Nn = 1/√(2nn!√π x₀) | art. 02 |
| Hermite, recurrencia | Hn+1 = 2ξHn − 2nHn−1; H₀ = 1, H₁ = 2ξ | art. 02 |
| Ortogonalidad | ∫e−ξ²HnHm dξ = 2nn!√π δnm | art. 02 |
| Paridad y nodos | ψn(−x) = (−1)nψn(x); exactamente n nodos | art. 02 |
| Momentos | ⟨ξ⟩ = 0; ⟨ξ²⟩ = n + ½; ⟨ξ⁴⟩ = (3/4)(2n²+2n+1) | art. 02 |
| Virial | ⟨T⟩ = ⟨V⟩ = En/2; en el fundamental del CO, 67,26 meV cada uno | art. 02 |
| Incertidumbre | σxσp = ħ(n + ½); el fundamental satura Kennard | art. 02 |
| Cola clásicamente prohibida | P(|ξ| > √(2n+1)) = 15,73 % (n=0) · 11,16 % (1) · 6,439 % (8) · 2,28 % (200) | art. 02, 04 |
| Niveles del CO | 134,5 · 403,5 · 672,6 · 941,6 · 1210,6 · 1479,6 meV para n = 0…5 | art. 02 |
| Contraste con el pozo infinito | Pozo de anchura 2x₀: E₁ = 331,9 meV = (π²/4)E₀ = 2,467 E₀; E ∝ n² frente a n + ½ | art. 02 |
| Operadores escalera | a = (x/x₀ + i x₀p/ħ)/√2 y su adjunto a†; N = a†a con N|n⟩ = n|n⟩ | art. 03 |
| Conmutador | [a, a†] = 1, de [x, p] = iħ (o de [A+iB, A−iB] = −2i[A,B]); ojo con el signo | art. 03 |
| Acción sobre los estados | a|n⟩ = √n |n−1⟩; a†|n⟩ = √(n+1) |n+1⟩; a|0⟩ = 0 | art. 03 |
| Hamiltoniano | H = ħω(a†a + ½) | art. 03 |
| El fundamental, sin resolver nada | aψ₀ = 0 ⇒ ψ₀′ = −ξψ₀ ⇒ ψ₀ ∝ e−ξ²/2; y ψn = (a†)nψ₀/√(n!) | art. 03 |
| x y p en la escalera | x = x₀(a + a†)/√2; p = i(ħ/x₀)(a† − a)/√2 | art. 03 |
| Elemento de matriz del dipolo | ⟨n|x|n+1⟩ = x₀√((n+1)/2); todo lo demás, cero exacto | art. 03 |
| … con números del CO | 3,366 · 4,761 · 5,830 · 6,732 · 7,527 pm para n = 0…4 | art. 03 |
| x² en la escalera | ⟨n|x²|n⟩ = x₀²(n + ½); ⟨n|x²|n+2⟩ = x₀²√((n+1)(n+2))/2; ⟨n|x²|n±1⟩ = 0 | art. 03, 04 |
| … con números del CO | x₀² = 22,66 pm²: 11,33 (0|0) · 33,99 (1|1) · 16,03 (0|2) · 27,76 (1|3) pm² | art. 03, 04 |
| Regla de suma TRK | Σm(Em−En)|⟨n|x|m⟩|² = ħ²/2μ, el mismo valor en todo n | art. 03 |
| Qué acopla la luz a la molécula | μ(x) ≃ μ₀ + (dμ/dx)₀x: sólo el término lineal produce transiciones | art. 04 |
| Regla de selección del dipolo | Δn = ±1: ⟨n|x|m⟩ = 0 salvo |n−m| = 1 | art. 03, 04 |
| Intensidad relativa | |⟨n|x|n+1⟩|²/x₀² = (n+1)/2: 0,5 · 1,0 · 1,5 · 2,0 para n = 0…3 | art. 04 |
| Una raya, no un peine | Δn = ±1 + niveles equiespaciados ⇒ todas las transiciones a la misma ν = 65,049 THz (dispersión 10⁻¹⁵) | art. 04 |
| Actividad infrarroja | Va con dμ/dx ≠ 0: N₂, O₂ y H₂ son homonucleares y no absorben; el CO sí | art. 04 |
| Actividad Raman | Va con α(x) ≃ α₀ + (dα/dx)₀x, lineal en x ⇒ también Δn = ±1 | art. 04 |
| Niveles reales (anarmónicos) | G(v) = ω̃e(v+½) − ω̃exe(v+½)²; el signo negativo estrecha los peldaños al subir | art. 04 |
| De dónde sale ese −ω̃exe(v+½)² | Del cúbico a segundo orden de perturbaciones y del cuártico a primer orden; ninguno es despreciable | art. 04 |
| Banda fundamental 1←0 | ν̃₀ = ω̃e − 2ω̃exe = 2143,24 cm⁻¹; medida 2143,2712 cm⁻¹ (1,6 × 10⁻⁵) | art. 04 |
| La raya del CO, en cuatro unidades | 2143,27 cm⁻¹ = 4,666 µm = 64,25 THz = 265,7 meV | art. 04 |
| Lo que no es la raya | 1/ω̃e = 4,609 µm es la frecuencia armónica del fondo del pozo, no una transición: sobra 26,54 cm⁻¹, el 1,24 % | art. 04 |
| Ese 1,24 %, en forma cerrada | 2xe/(1−2xe); en la banda 2←1 es 4xe/(1−4xe) = 2,51 % | art. 04 |
| Bandas calientes | ν̃(n+1←n) = ω̃e − 2(n+1)ω̃exe: escalonadas cada 2ω̃exe = 26,58 cm⁻¹ hacia el rojo | art. 04 |
| Sobretono 2←0 | 2ω̃e − 6ω̃exe = 4259,90 cm⁻¹; medido 4260,06 cm⁻¹ = 2,347 µm; prohibido en el armónico | art. 04 |
| … y no está en el doble | El v-ésimo sobretono cae v(v−1)ω̃exe por debajo de v veces la fundamental: 26,58 cm⁻¹ en v = 2 | art. 04 |
| Fin de la escalera | vmax = 1/(2xe) − ½ = 81,1; y en n = 1/(4xe) − ½ = 40,3 la amplitud clásica ya iguala 1/a | art. 04 |
| Estructura rotacional | Be = 1,93128 cm⁻¹, mil veces menor que ω̃e: la «raya» es una banda con ramas alrededor del origen de banda | art. 04 |
| Poblaciones | Pn = (1 − e−x)e−nx con x = θvib/T; ⟨n⟩ = 1/(ex − 1); Z = e−x/2/(1 − e−x) | art. 04 |
| CO a 298,15 K | x = 10,47; ⟨n⟩ = 2,835 × 10⁻⁵; P₀ = 99,997 %; 2,835 de cada cien mil con un cuanto | art. 04 |
| CO a 1000 K | x = 3,122; ⟨n⟩ = 0,04611; P₀ = 95,59 %; P₁ = 4,213 % | art. 04 |
| CO a 2000 K | x = 1,561; ⟨n⟩ = 0,2657; P₀ = 79,01 %; P₁ = 16,59 % | art. 04 |
| ⟨n⟩ ≈ P₁ cuando x ≫ 1 | A 298,15 K coinciden en 5,7 × 10⁻⁵: sólo el primer excitado cuenta en la suma | art. 04 |
| Descongelar la vibración | T = θvib/ln(1 + 1/⟨n⟩): 1302 K para ⟨n⟩ = 0,1 y 4504 K para ⟨n⟩ = 1 (= 1,443 θvib) | art. 04 |
| Razón de intensidades (termómetro) | I(0→1)/I(1→2) = P₀/2P₁ = ex/2; a 2000 K, 2,382; y T = θvib/ln(2·razón) | art. 04 |
| … el factor 2 que se olvida | P₀/P₁ = 4,763 es el doble de lo correcto: falta |⟨1|x|2⟩|²/|⟨0|x|1⟩|² = 2 | art. 04 |
| Calor específico vibracional | Cvib/R = x²e−x/(1 − e−x)² (función de Einstein); → 1 en x → 0, → 0 como x²e−x | art. 04 |
| … con números del CO | 0,003109 (298,15 K) · 0,4701 (1000 K) · 0,9207 (θvib = 3122 K) · 0,9980 (20 000 K) | art. 04 |
| El Cv del CO a 298 K | 3/2 R de traslación + R de rotación + 0,003109 R de vibración: por eso vale 5/2 R y no 7/2 | art. 04 |
| Contraste con el N₂ | ω̃e = 2358,57 cm⁻¹ ⇒ θvib = 3393 K (c₂ω̃e): se descongela después que el CO | art. 04 |
| Punto cero, armónico y real | ½ω̃e = 1084,91 cm⁻¹ = 134,5 meV (armónico) · G(0) = ½ω̃e − ¼ω̃exe = 1081,58 cm⁻¹ = 134,1 meV = 1556 K (real) | art. 04 |
| Disociación: la relación exacta | De − D₀ = G(0), la ZPE real, con la anarmonicidad ya dentro — no se resta aparte | art. 04 |
| … con números del CO | D₀ = 89 602,80 cm⁻¹ = 11,11 eV (medida en 2023) ⇒ De = 90 684 cm⁻¹ = 11,24 eV; el Morse da 10,98 eV, un 2,33 % corto | art. 04 |
| Efecto isotópico en D₀ | De no cambia, G(0) sí: con las constantes medidas, el 13C16O tiene G(0) = 1057,56 cm⁻¹ y está 24,0 cm⁻¹ (2,98 meV) más ligado | art. 04 |
| Límite clásico: lo que acierta | ⟨x²⟩ cuántico = Acl²/2 clásico exactamente, en todo n, incluido n = 0 | art. 04 |
| … lo que no acierta | ⟨ξ⁴⟩cu − ⟨ξ⁴⟩cl = 3/8 en todo n: en relativo, 11,1 % (n=1) · 0,227 % (10) · 0,00248 % (100) | art. 04 |
| … y la distribución entera | P(|x| < Acl/2): 0,3177 (n=1) · 0,3436 (20) · 0,3362 (50) · 0,3337 (200) → (2/π)arcsen ½ = 1/3, oscilando | art. 04 |
| … y la cola, asintóticamente | P(fuera del retorno) ≃ 0,134 (n+½)−1/3: no se cierra nunca | art. 02, 04 |
| Constantes que usa el módulo | ħ, kB, c, e, u, me de CODATA 2022 · hc = 1239,84 eV·nm · 1 cm⁻¹ = 0,123984 meV = 1,43878 K (c₂ = hc/kB) · kBT(300 K) = 25,85 meV · kBT(298,15 K) = 25,69 meV · ħ = 6,58212 × 10⁻¹⁶ eV·s · masas AME2020: 12C = 12 u, 13C = 13,003355 u, 16O = 15,994915 u | todo el módulo |